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Los yaguares del Chaco argentino al borde de la extinción local

La población de yaguares en el Chaco argentino está al borde de la extinción impulsada por la alarmante disminución y la matanza de estos felinos en la región. El último asesinato registrado de un ejemplar en la zona fue a finales de agosto, dejando en evidencia la gravedad de la situación y la urgencia de implementar medidas de conservación más estrictas.

El yaguareté está en peligro. El territorio del majestuoso yaguar (Panthera onca), el mayor de los felinos del Nuevo Mundo, se extiende desde los estados del sur de Estados Unidos en el norte hasta el norte de Argentina en el sur. 

En el pasado, el área de distribución del jaguar se extendía 1.500 kilómetros más al sur, pero se ha reducido a medida que se han acelerado la pérdida de hábitat y las perturbaciones humanas. 

En general, los yaguares están clasificados como Casi Amenazados (NT) por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), pero el nivel de riesgo al que están expuestos varía según la región geográfica. 

Las poblaciones de Argentina, que actualmente representan el límite meridional del área de distribución, han sido identificadas previamente como unas de las más amenazadas de todas.

Se considera que el Chaco alberga la mayor población de Argentina, pero debido a la inaccesibilidad de la región, hasta ahora se sabía muy poco sobre el estado exacto de su población. 

Para remediar este desconocimiento, los biólogos realizaron un importante estudio sobre el área de distribución y la abundancia del yaguar, publicado recientemente en la revista internacional de fauna salvaje Oryx. Paralelamente, Greenpeace impulsó acciones legales, como la demanda presentada en 2019 ante la Corte Suprema de Justicia contra los gobiernos de la Nación y de las provincias de Formosa, Chaco, Salta y Santiago del Estero, buscando frenar la deforestación que amenaza el hábitat del yaguareté. Los resultados de este estudio apuntan a una conclusión sorprendente: la población de yaguares del Chaco argentino está en crisis, en riesgo de extinción local inminente.

El Gran Chaco, un vasto desierto de bosque seco, matorral y llanuras, es la segunda región forestal más extensa de América. 

Esta zona de clima cálido, que abarca partes de Argentina, Bolivia y Paraguay, es inhóspita y está escasamente poblada. 

Es en parte este aislamiento lo que atrajo a Verónica Quiroga al Chaco argentino, donde trabaja desde hace más de diez años. Autora principal de este estudio, es bióloga del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas de Argentina.

«Desde el momento en que fui al Chaco y entré en contacto con las primeras huellas de mamíferos dejadas en el polvo, supe que quería trabajar en este ambiente, con grandes mamíferos y durante algún tiempo», explica.

Sus estudios sobre los mamíferos del parque nacional de Copo la llevaron a interesarse por los yaguares en particular. «Los resultados fueron alarmantes: nos dimos cuenta de que, por un lado, se sabía muy poco sobre la especie en la región del Chaco y, por otro, de que nadie estaba estudiando a los jaguares en particular. 

También quedó claro que las poblaciones estaban en grave declive en toda la región.

Desde entonces, Quiroga y su equipo han llevado a cabo un estudio en profundidad y a largo plazo de los jaguares del Chaco argentino. Se centraron en lugares donde la probabilidad de encontrar jaguares era mayor, como el Parque Nacional Copo y la Reserva Aborigen, así como en sitios con distintos niveles de protección legal, carga ganadera y presión de caza. 

Mediante una extensa red de cámaras trampa, se recogieron más de 5.320 noches de imágenes y se entrevistó a más de 120 lugareños sobre sus conocimientos y experiencias con los jaguares. El equipo recorrió más de 900 kilómetros en busca de yaguares. Pero a pesar de estos considerables esfuerzos, los resultados no fueron nada prometedores. Las cámaras trampa no captaron fotos de jaguares y se detectaron muy pocas huellas. En total, se obtuvieron 35 huellas de jaguar, de las cuales sólo 13 procedían de observaciones directas.

Los jaguares viven en tres regiones de Argentina, y la población del Chaco es importante para mantener la conectividad de la población, no sólo dentro de Argentina, sino también entre las poblaciones de Bolivia y Paraguay.

«Antes de emprender este estudio, pensábamos que la población de yaguaretés del Chaco era la más densa de Argentina, debido a la gran superficie que ocupa y a su conexión con otras poblaciones, como la del Chaco paraguayo. Nos sorprendió mucho descubrir que no sólo esas densidades eran muy bajas, sino que, de las tres poblaciones que quedaban en el país, ésta era la más amenazada».

El panorama para los yaguares del Chaco argentino es sombrío, y la extinción local parece ser una amenaza inminente. 

La conservación de este felino fascinante requiere un compromiso firme y acciones concretas para frenar la deforestación y la caza furtiva que continúan diezmando su población. Solo de esta manera podremos evitar que el Chaco pierda para siempre a uno de sus habitantes más emblemáticos.

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