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Regenerativo y sostenible: ¿cuál es la diferencia?

El diseño regenerativo supera la sostenibilidad al buscar no solo restaurar la naturaleza, sino también fortalecer las comunidades locales y fomentar la cohesión social. Este enfoque colaborativo ofrece soluciones más profundas y duraderas, esenciales para un futuro verdaderamente sostenible.

Diseñar para la regeneración implica ir más allá de restaurar la naturaleza. Significa también reconectar con nuestra humanidad, reaprender a comunicarnos y a encontrar un terreno común en nuestras diferencias, asumiendo que la realidad es demasiado compleja para que las soluciones estándar puedan ampliarse, ignorando el potencial y las fragilidades de las biorregiones con características únicas.

Por el contrario, imaginar que un futuro exitoso depende exclusivamente del control total y la máxima eficiencia (a menudo incompatibles con la diversidad y la resiliencia) es una idea del antiguo paradigma, más ligado a la sostenibilidad.

Futuro sustentable a partir de un enfoque inteligente

Tenemos que analizar la sociedad actual -adicta a las pantallas y con muchas personas deprimidas que apenas hacen ejercicio y trabajan horas interminables para conseguir sueldos con los que sobrevivir- y comprender que construir el futuro basándonos en la realidad actual no es una buena idea. He aquí por qué.

En su lugar, revisar el presente -que debería ser más colaborativo y en el que busquemos la raíz de nuestros problemas humanos (traumas, narrativas de consumo, creencias limitantes, egos frágiles, lagunas de comunicación o procesos democráticos limitados)- puede ayudarnos a unirnos y rescatar nuestra humanidad común.

Después de eso, quizá seamos capaces de compartir -historias, sentimientos o electrodomésticos- y, aceptando e integrando nuestras diferentes formas de ver el mundo (influidas por nuestras experiencias y creencias), quizá podamos imaginar y crear uno mejor, juntos.

En última instancia, el diseño regenerativo nos pide que utilicemos modelos de sistemas completos capaces de enmarcar y comprender las interrelaciones de los sistemas vivos -incluidas nuestras relaciones humanas- de forma integrada, utilizando enfoques basados en el lugar como la permacultura o el modelo de sistemas mundiales.

Además, el diseño regenerativo nos invita a reconectar no solo con la naturaleza, sino también con las comunidades locales, reconociendo el valor del conocimiento tradicional y la experiencia local. 

Esto significa involucrar a las personas en el proceso de diseño y planificación, asegurando que las soluciones no sean impuestas desde arriba, sino que emerjan de un entendimiento profundo de las realidades locales. 

Este enfoque colaborativo no solo fortalece la resiliencia de los sistemas naturales, sino también la cohesión social, creando un sentido compartido de propósito y pertenencia que es esencial para un futuro verdaderamente sostenible y regenerativo, en Argentina y en el mundo. 

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