Modelos de gestión de residuos para convertir a la basura en recursos

En qué consisten los nuevos modelos de gestión de residuos que ya se aplican en las ciudades para reducir la huella de carbono. Los casos más relevantes de la región y el compromiso de las comunidades con la sostenibilidad.
Los modelos de gestión de residuos constituyen uno de los temas que más circulan en los foros ambientalistas. En el contexto de crisis climática resulta más que imprescindible que en las ciudades se transformen los desechos en recursos.
En este sentido hoy surgen muchos debates sobre cuáles son las formas más adecuadas de gestionar los desperdicios en cada caso en particular. Sucede que la reducción de las emisiones carbono en las grandes urbanizaciones, en buena parte, depende de la eficiencia de estos procesos.
Pero ¿De qué hablamos cuando decimos modelos de gestión de residuos? Lo primero que hay que mencionar al respecto es el concepto de economía circular. Este nuevo paradigma tiene las siguientes características principales:
- Reducción del impacto ambiental
- Menor huella de carbono
- Utilización eficiente de los recursos naturales
- Mercados alternativos a la economía convencional
- Aplicación de la tecnología para la eficiencia energética
Esta noción también incluye nuevos modelos de gestión de residuos acorde a las circunstancias. Si todas las premisas se cumplen, entonces, en principio, hay una menor cantidad de residuos.
Sin dudas este reajuste es de gran contribución para el ambiente. Sin embargo, aún queda por delante el tratamiento de una enorme cantidad de toneladas de basura. A propósito, cada región ha considerado la mejor forma de resolver su situación particular.

¿Cuáles son los casos más destacados? ¿Cómo hicieron algunas de las ciudades más importantes del mundo para reducir sus niveles de contaminación? ¿Cuáles fueron las ideas creativas que inspiraron para que la ciudadanía se involucre?
Ciudad de México, un gigante impuso nuevos modelos de gestión de residuos
Como bien se sabe la Ciudad de México es una de las urbanizaciones más grandes del mundo. Con más de 128 millones de habitantes, el volumen de residuos a tratar históricamente siempre fue de gran magnitud.
Vale decir que la capital mexicana abrazó la economía circular con un enfoque integral en sus políticas públicas. A partir de esta innovación, aplicar nuevos modelos de gestión de residuos fue un paso más en un contexto de filosofía sustentable.
Entre las medidas que se tomaron se incorporó la prohibición de comercializar, distribuir y usar todo tipo de elementos de plásticos no renovables. Solo con esta implementación hubo una reducción de más de 620 mil toneladas de emisiones de carbono al año.
Otro punto más que relevante es el procesamiento de los desperdicios. En concreto, en la Estación Azcapotzalco, se los transforma en energía. Para ello se utiliza tecnología de última generación.

Nada de todo esto hubiese sido posible sin la sanción de la “Ley de Economía Circular” la cual está vigente desde el año 2023. Gracias a esta normativa Ciudad de México comenzó una nueva era de consumos responsables y reutilización de los recursos con reciclaje y respeto por la biodiversidad.
“Pila Verde”, un modelo que funciona en el sur de Brasil
En el municipio de Santiago, en el sur de Brasil, también surgen nuevos modelos de gestión de residuos acordes con la economía circular. Ocurrió que con un promedio de 50 por ciento de desechos de material orgánico las autoridades se plantearon posibles soluciones.
Fue entonces que el Departamento de Medio Ambiente de Santiago comenzó una campaña masiva de separación de los residuos. Los mismos se dividirían en dos, reciclables y orgánicos.
Así surgió el concepto “Pila Verde”, con el cual también se mencionó al programa. La propuesta consistía en otorgar una retribución simbólica a cambio de la entrega de los materiales orgánicos. Esa gratificación, a su vez, serviría para ser canjeada por productos en comercios de cercanía.
Así comenzó el proyecto en el cual se involucró toda la comunidad y que, además, generó acciones de educación y concientización muy destacadas. Por su parte, los centros de recolección de materiales orgánicos, luego los derivan y transforman en insumos para el agro. Tal fue el éxito de “Pila Verde” que dio lugar a “Pila Azul”, con la misma lógica, esta vez el intercambio se propuso por plásticos y cartón. En esta oportunidad los beneficios se establecieron para transportes y otros servicios públicos.

En el presente los nuevos modelos de gestión de residuos significan mejor calidad de vida para la población. De cara a las metas en cuanto a la reducción de emisiones de carbono todas las propuestas son de gran valor para construir espacios más sostenibles.
