Los nuevos giros en las políticas ambientales de Estados Unidos

El balance del primer semestre del gobierno de Donald Trump respecto a las políticas ambientales. Qué ocurre con la desregularización energética en el país del norte y las últimas decisiones anti descarbonización.
¿Queda algo en pie en relación a los últimos años de políticas ambientales en Estados Unidos? Desde el momento en que se produjo el más reciente cambio de gobierno se supo que nada sería igual con la administración de Donald Trump.
Desde el inicio de su gestión en enero el primer mandatario sentó una posición cuando firmó una orden para liberar la producción energética en todo el país. Esto significa, ni más ni menos, que la desregulación total y absoluta de la industria.
Pero no fue la única novedad ya que continúo el desmantelamiento de las políticas ambientales. Primero se recortó a la mitad el presupuesto para la Agencia de Protección Ambiental del Gobierno Federal y luego se siguió con la desfinanciación del banco verde.
El alcance del nuevo enfoque llega a todos los aspectos de la vida de los norteamericanos. Un ejemplo de esto es que los recortes, por caso, dejan sin efecto el programa que rotula a los artefactos electrónicos con la denominación de eficiencia energética desde su fabricación.

Incluso cuando se trata de medidas que ya funcionaban y que, probado está, representaban un ahorro económico para Estados Unidos, la decisión es tajante: las políticas ambientales ya no son parte de las prioridades para este gobierno.
Menos políticas ambientales y más desregulación energética
La desregulación del sistema energético en Estados Unidos ya está en práctica y parece no tener vuelta atrás, por lo menos durante la gestión de Trump. Pero ¿Cuál es el alcance de esta decisión? Sobre esto, el Departamento de Energía ofreció algunos datos específicos:
- Eliminación de 47 regulación sobre el sector energético
- Liberación de 11 millones de dólares de la industria para la producción sin regulación
- Casi el total de las actividades de este rubro incluyen producción de combustibles fósiles
- Denegación de presentación de informes sobre estatus de emisiones de carbono para las empresas productoras de energías no renovables
- Se incluye la celeridad en procesos burocráticos y controles que antes significaban una traba u obstáculo
- Las nuevas medidas alcanzan a las empresas tecnológicas y fabricantes de electrodomésticos de uso cotidiano.
Según los especialistas, un punto contradictorio es que las nuevas medidas energéticas no concuerdan con algunos datos de la realidad. En concreto se refieren a los proyectos de energías renovables en curso en Estados Unidos.
Sobre esto, vale recordar que el país que hasta este momento es el mayor productor de paneles solares en todo el mundo es China. Tanto por esta razón como por muchas otras, la carrera con el gigante asiático es permanente.
En este contexto, los expertos afirman que existe una narrativa ante políticas ambientales mientras que, en paralelo, las iniciativas continúan su curso tal como antes.
Estados Unidos a contramano de la descarbonización
En un escenario en el cual Estados Unidos insiste en mostrarse al mundo como el mayor referente ante políticas ambientales la descarbonización parecería quedar muy lejos.
Así la cosas, Trump y su equipo han decidido darle la espalda a la energía solar y, en cambio, apoyar a la industria carbonífera. Y no se trata solo de una cuestión discursiva, sino que se pusieron en marcha órdenes ejecutivas para apoyar compañías que están a punto de ser dadas de baja.
Además, el gobierno destinó un financiamiento de 200 millones de dólares para la reactivación de este rubro. Incluso, solicitó a la Agencia de Protección Ambiental que destrabe el camino para la producción de carbón en el país.
Al respecto, las voces autorizadas en el tema energético aclaran que el carbón no está en un buen momento y que el mismo mercado marcará otro rumbo.
Ahora bien, este panorama de Estados Unidos, una de las principales potencias globales, parece estar en otra sintonía respecto al resto del mundo. Resulta que la proyección hacia las energías renovables no es solo una forma de protección a la naturaleza, también es una vía de supervivencia.
En una coyuntura en la cual la energía es cada vez más necesaria, la transición energética es el proceso que garantizará recursos para todos. Vale entonces preguntarse ¿Tiene futuro la retracción del gobierno de Trump hacia las políticas ambientales?
