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Huella de carbono: Una guía esencial para cuidar nuestro planeta. Parte 2

Persona en bicicleta, una alternativa ecológica al automóvil.

En la segunda entrega de nuestra serie sobre la huella de carbono, explicaremos las herramientas clave para identificar y comprender cómo nuestras actividades cotidianas contribuyen al cambio climático. Conoce estrategias prácticas para cambiar hábitos y reducir nuestra huella de carbono: un futuro más sostenible es posible. 

Cálculo de la huella de carbono: ¿Cómo medir su huella de carbono? 

Puedes utilizar diferentes calculadoras para conocer el tamaño de tu huella de carbono. Por ejemplo, ésta. Tendrás que completar información sobre el lugar donde vives, tu rutina, tu coche y otros medios de transporte, tu ropa, etc. Puedes calcularla por hogar o individualmente. 

10 formas sencillas de reducir tu huella de carbono

Tanto si se trata de tareas sencillas que implementas en tu vida diaria, como de otras que requieren un poco más de compromiso, independientemente de la acción que lleves a cabo, estarás echando una mano para reducir tu huella de carbono. Tú decides hasta qué punto quieres implicarte.

Deja los plásticos

Si eso es demasiado para ti, al menos deja los de un solo uso, que son los que más probabilidades tienen de acabar en el océano, contaminando las playas y poniendo en peligro la vida marina y miles de especies. Por cada tonelada de plástico que generamos se liberan a la atmósfera 5 toneladas de dióxido de carbono. 

Además, según el primer Global Plastics Outlook de la OCDE, los residuos plásticos generados anualmente por persona varían entre 221 kg en Estados Unidos y 114 kg en los países europeos de la OCDE.

Borrando un solo plástico de tu vida diaria estarás ayudando mucho. ¿Cómo puedes hacerlo?

Evita las pajitas, los tenedores y los cuchillos de plástico. Cuando vayas al supermercado, llévate tu propia bolsa en lugar de utilizar una de plástico.

Además, evita las botellas de agua de un solo uso, las tapas de los vasos de café y los envases de comida para llevar. 

Además, reduce los plásticos reciclables. No des por sentado que reciclar te da carta blanca para un uso excesivo del plástico: El reciclaje consume energía, agua, causa contaminación y emite microplásticos al medio ambiente.

Cuando necesites comprar alimentos, cómpralos a los agricultores locales

Apoyar a los agricultores locales es una forma estupenda de reducir tu huella de carbono, porque los alimentos no tienen que viajar desde kilómetros de distancia para llegar a tu plato. Por tanto, hay menos consumo de combustible y menos emisiones de carbono. 

Además, es mejor si eliges productores locales que suelen utilizar menos pesticidas y conservantes, lo que significa que el proceso que siguen para producir los alimentos es más respetuoso con el medio ambiente. Te verás recompensado con alimentos más sanos, que además son más sabrosos. 

Compra tus alimentos de forma consciente 

No se trata sólo de comprar productos locales, sino también de comprar sólo lo que necesitas. No llenes la nevera de alimentos que sabes que no vas a comer. Una buena idea es planificar sabiamente tus comidas y comprar sólo lo necesario para prepararlas. 

Esto no significa que no puedas comprar a granel para ahorrar dinero; puedes seguir haciéndolo prestando atención a las fechas de caducidad y almacenando los alimentos adecuadamente. Ten en cuenta que el desperdicio de alimentos aumenta la huella de carbono.

Si compras tus alimentos de forma más inteligente, gastarás menos dinero en la compra a la vez que proteges el medio ambiente: entre el 6% y el 8% de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo proceden del desperdicio de alimentos. 

Reduce tus residuos

Cada cosa que acaba en tu basura contribuye a aumentar los gases de efecto invernadero en la atmósfera. ¿Por qué? Porque la basura va del cubo al vertedero, donde los microbios empiezan a descomponerla. Este proceso genera emisiones de gases de efecto invernadero.

La clave aquí es prestar atención a cada parte del ciclo de vida de tu producto. Por ejemplo, ¿ese producto que compras está lleno de plástico? ¿Necesitas tirar esa camiseta? ¿Realmente necesitas ropa nueva? ¿No puedes reciclar lo que estás a punto de tirar? Cada acción que realices puede marcar una gran diferencia.

Asegúrate de que tu coche está en buen estado

Un coche emite 4,6 toneladas métricas de dióxido de carbono al año. Si tienes la oportunidad, plantéate cambiar a un coche híbrido o eléctrico. 

Estos vehículos son conocidos como una alternativa más ecológica que genera menos emisiones. Si no puedes evitar el uso del coche, hay algunas estrategias a tener en cuenta cuando quieras reducir esa cifra:

No conduzcas rápido

  • Evite la conducción temeraria, las aceleraciones rápidas o los frenazos innecesarios
  • Mantén los neumáticos correctamente inflados
  • Realice un mantenimiento regular
  • Sustituya los filtros periódicamente
  • Haga reparar todos sus sensores

Elija otras alternativas de transporte

Cuando sea posible, opte por otras alternativas en lugar de conducir. Esto puede reducir significativamente tu huella de carbono. Por ejemplo, si dejas el coche en casa sólo un día a la semana y en su lugar vas en bici, tus emisiones de dióxido de carbono pueden ser un 84% menores ese día que si hubieras conducido. 

Si quieres hacer el cambio, es bueno empezar con trayectos cortos. Este cambio no sólo ayudará al medio ambiente, sino que también mejorará tu salud. 

¿Es tu casa energéticamente eficiente?

Como parte del proceso de reducción de su huella de carbono, debe comprobar que su casa es lo bastante eficiente desde el punto de vista energético.

Esto significa que siempre debes elegir soluciones energéticamente eficientes que pueden incluir, por ejemplo, el aislamiento de tu casa con materiales respetuosos con el medio ambiente y la sustitución del tejado y las ventanas. 

Al hacerlo, ayudarás al medio ambiente y también mejorarás el valor de tu casa, pagarás menos dinero por tus facturas, etc.

Plantar árboles

Si tienes jardín, plantar árboles en él es una gran idea. Conseguirás refrigeración natural durante el verano y también una barrera contra el viento durante el invierno. Esto te ayudará a reducir tus facturas al ahorrar energía que normalmente se utiliza para calefacción y refrigeración. 

Además, como ya sabrás, los árboles funcionan como sumideros de carbono, por lo que ayudan a reducir el dióxido de carbono de la atmósfera. También liberan oxígeno, favoreciendo el aire limpio, el confort y un clima más saludable.

Usa el agua de forma responsable

Utilizar sólo la cantidad de agua que necesitas es esencial para reducir tu huella de carbono. Cuanta más agua utilices, mayor será tu huella de carbono. 

Algunas ideas para ayudarte a utilizar sólo el agua que necesitas son:

  • Utiliza un cabezal de ducha que ahorre agua
  • Cierra el grifo cuando te laves los dientes.
  • Lava la ropa de forma más consciente, asegúrate de hacerlo sólo cuando puedas cargar la lavadora por completo

Promueve la reutilización de aparatos electrónicos

Cuando tus aparatos electrónicos necesiten ser cambiados, no los tires sin más. Tomemos como ejemplo los smartphones. Si tiras tu smartphone, se perderán muchos metales preciosos y contribuirás a la basura electrónica, una fuente de residuos que suma unos 50 millones de toneladas al año. 

Hay algunas empresas tecnológicas que ofrecen servicios de reciclaje y que incluso pueden pagarte si les das tu viejo móvil o lo aceptan como parte de pago al comprar uno nuevo. 

Con sólo ajustar algunas acciones de tu rutina diaria, puedes marcar una gran diferencia. Tú también puedes marcar la diferencia con tu teléfono móvil. 

Participa activamente en política y movimientos de base

Participando en movimientos de base y volviéndote más activo en política podrás alzar la voz para conseguir oportunidades adecuadas de reciclaje, carriles bici apropiados e incluso la reducción del exceso de envases.

Éstas son sólo algunas de las numerosas intervenciones políticas que pueden ayudar a reducir tu huella de carbono y la de los demás.

Por ejemplo, los envases pueden estar hechos de distintos tipos de materiales como madera, plástico, papel e incluso aluminio.

Muchos de esos materiales no son reciclables e incluso cuando lo son, su reciclaje resulta caro, por lo que empresas y municipios evitan hacerlo: reciclar una tonelada de basura cuesta unos 147 dólares y enviarla al vertedero, 28 dólares por tonelada.

Así que el primer paso que hay que dar es evitar en absoluto el exceso de envases.

¡Anímate, porque se puede!

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