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Hacia la sostenibilidad: afrontar nuestra visión del mundo y abrazar la de los demás

Algunas personas pueden haber heredado procesos paternalistas de toma de decisiones en los que deciden los hombres, que hasta hace algunas décadas eran los responsables de traer el dinero a casa. ¿Puede que esta visión del mundo -aunque sea ligera e inconsciente- esté limitando las decisiones que se toman en las reuniones de la COP?

La crisis de de la visión sobre el mundo influye, sin dudas, en el manejo de cuestiones ambientalistas y de cuidado del planeta que habitamos todos. Muchas personas pueden tener esa visión paternalista. Otras podrían haber heredado una sensación de seguridad que proviene de trabajar en el campo de la medicina porque toda la familia está formada por médicos.

O uno que debe tener un arma a mano porque el peligro está ahí fuera. ¿Puede afectar esto a quienes deciden en materia de defensa y a su presupuesto militar? Pues bien, veamos. 

Muchas personas crecieron viendo cómo los conflictos se resolvían gritando y dándose la vuelta, y así, lo más probable es que haga lo mismo, a menos que rediseñe la forma de abordar esas situaciones. Pues con las decisiones sociales y políticas sobre el planeta y su cuidado sucede igual. 

En un momento en que la diversidad se pone cada vez más sobre la mesa, ¿conocen los políticos (y las empresas, y las masas) mecanismos para tratar la divergencia que conlleva?

Una situación más común para destacar cómo copiamos hábitos y mecanismos es una estadística reciente que muestra que los adolescentes cuyos padres o cuidadores fuman tienen cuatro veces más probabilidades de empezar a fumar.

El caso es que quienes nos rodean contribuyen a conformar nuestra visión del mundo y nuestra forma de verlo y afrontarlo. Y a menos que seamos conscientes de que la nuestra es sólo una forma de ver el mundo -no la única correcta-, no encontraremos soluciones más integradas.

En última instancia, cuando diseñamos soluciones (y objetos, procesos, etc.) para la sostenibilidad, es importante cuestionar más profundamente nuestras visiones del mundo y nuestros sistemas de valores.

Por qué intervenir a nivel de paradigma para crear un mundo más sostenible

La autora principal del libro Los límites del crecimiento, sugiere que «el lugar más eficaz para intervenir en un sistema es a nivel de paradigma (visión del mundo)».

Esto se debe a que si cambiamos nuestra forma de ver el mundo -los mapas y modelos explicativos que utilizamos y los sistemas de valores en los que basamos nuestras intenciones y procesos de toma de decisiones- podremos cambiar las soluciones que encontramos.

Estos cambios son sutiles y a menudo inconscientes, impredecibles e incontrolables, pero tienen la capacidad de dar lugar a nuevas estructuras y procesos, influyendo en el diseño para la sostenibilidad en sentido ascendente, y creando así una serie de nuevas soluciones en sentido descendente.

La capacidad de alternar entre distintas perspectivas e integrarlas sobre la base de un conjunto de valores compartidos influirá en nuestro futuro común. La transición hacia la sostenibilidad es a la vez un reto sin precedentes y una enorme oportunidad creativa.

Un paso importante para poder cambiar de perspectiva con los demás -y tener la empatía de ponernos en su lugar- y el desarrollo personal que conlleva es aceptar que cada punto de vista será, hasta cierto punto, parcial, limitado y tendrá «puntos ciegos». 

Esto es válido independientemente de si se trata de un punto de vista más materialista, exclusivamente racional/científico, más experiencial/espiritual, etc.

De este modo, ser capaces de suspender nuestro juicio sobre la visión del mundo de los demás y considerar que su perspectiva es tan valiosa como la nuestra es un paso realmente importante para que crezcamos, cambiemos de opinión y tengamos una comprensión más profunda de la complejidad de los problemas. 

Este suspenso también es útil para crear relaciones y futuros consensos para resolver las crisis ecológicas, sociales y económicas que están destruyendo el planeta.

Tenemos que dar ejemplo en esta crisis de percepción y debemos adquirir la capacidad de valorar e integrar múltiples perspectivas para adquirir una visión más completa que nos permita encontrar soluciones más integradas y fructíferas.

Es en este sentido que la Teoría Integral y el mapa de los «cuatro cuadrantes» pueden ayudarnos a adquirir una comprensión más rica e integrada de las diversas perspectivas que podemos adoptar para dar sentido al mundo y a nuestra participación en él.

En pocas palabras, representa un intento de fusionar una enorme diversidad de teorías en un único marco que trata de aunar un número ya existente de paradigmas separados.

¿Qué es la teoría integral? ¿Cómo ayuda a la sostenibilidad?

Estructuras como la teoría integral pueden ser útiles para ayudarnos a ver información que de otro modo analizaríamos de forma limitada o patrones de pensamiento que no solemos tener en cuenta: para desarrollar así una visión más profunda, integrada y consciente que nos ayude a tomar decisiones sostenibles.

La Teoría Integral es un modelo integrador desarrollado por Ken Wilber (principios de los 90) que sugiere que hay cuatro aspectos en cualquier situación que son verdaderos y relevantes. Mapeada en cuadrantes, la teoría destaca 2 ejes: la dimensión exterior (aspectos tangibles) y la dimensión interior (creencias y sentimientos intangibles). Ambas pueden contemplarse desde una perspectiva individual o colectiva, creando una red interrelacionada de posibles enfoques.

Así, los cuatro cuadrantes son una representación visual de que todo puede verse en función de dos distinciones fundamentales: una perspectiva interna y otra externa, así como una perspectiva individual (singular) o colectiva (plural). 

Según el Instituto Integral, podemos considerar un enfoque Integral como aquel que es más equilibrado, global, interconectado y completo y que permite incluir más aspectos de la realidad y de nuestra humanidad en los negocios, el arte, la educación o la espiritualidad, etc., para seguir caminos más conscientes.

Del mismo modo, la Teoría Integral es un marco comprensivo que se centra en las principales percepciones de las mayores tradiciones de conocimiento del mundo. «La conciencia adquirida a partir de todas las verdades y perspectivas permite al pensador Integral aportar nueva profundidad, claridad y compasión a todos los niveles del quehacer humano: desde liberar el potencial individual hasta descubrir nuevos enfoques para los problemas a escala global».

El enfoque Integral ayuda a revelar algunos de los patrones más profundos que entrecruzan todo el conocimiento humano, mostrando las relaciones que existen entre la evolución física, la evolución sistémica, la evolución cultural y la evolución consciente.

El marco de la teoría integral ha sido probado, desarrollado y aplicado por un grupo diverso de teóricos y practicantes del Instituto Integral enfocados en cultivar el liderazgo en temas globales complejos – particularmente aquellos temas que sólo pueden ser resueltos con un enfoque integral y comprensivo como el calentamiento global, las formas evolutivas del capitalismo; y las guerras culturales en los ámbitos político, religioso y científico…

Explore la Teoría Integral y desafíe su visión del mundo

La «típica» cosmovisión materialista y mecanicista -que analiza las partes de forma aislada y suma todos los análisis para intentar comprender cómo funciona el todo- es uno de los principales obstáculos para el pensamiento integral. Tendemos a aferrarnos a nuestra forma de ver el mundo, excluyendo el valor que podrían aportar otras perspectivas por estar tan centrados en tener razón.

Cuestionar hasta qué punto está condicionada nuestra visión del mundo y aprender a escuchar activa y profundamente para comprender otras perspectivas es un paso esencial para trabajar juntos (e innovar) hacia el desarrollo sostenible.

Aprender a analizar los problemas y las soluciones a escala glocal (no es una errata) es esencial, ya que la realidad mundial es muy compleja y no existe una solución única y sencilla, puesto que depende en gran medida de factores específicos de cada lugar. Utilizar herramientas como la Teoría Integral puede ser útil para ampliar nuestras perspectivas y diseñar soluciones que contribuyan a un mundo más regenerativo.

Argentina en particular

En el contexto argentino, en medio de una fuerte crisis de valores, cultural, política y económica, en plena lucha por la apropiación del sentido nacional y el proyecto como país, es crucial reconocer cómo nuestra visión del mundo influye en nuestras acciones hacia la sostenibilidad. 

Argentina, con su vasta extensión geográfica y diversidad ecológica, enfrenta desafíos únicos en términos de sostenibilidad y preservación ambiental. 

La región del Gran Chaco, por dar un ejemplo, ha sido severamente afectada por la deforestación y la expansión agrícola. 

Cuestionar y ampliar nuestra percepción del mundo puede permitirnos valorar más profundamente estos ecosistemas vitales y promover prácticas que integren la conservación ambiental con el desarrollo sostenible resulta vital. 

Además, el reconocimiento y la inclusión de las perspectivas de las comunidades indígenas y rurales, que poseen un conocimiento ancestral sobre la gestión de la biodiversidad y los recursos naturales, pueden enriquecer nuestras estrategias para la sostenibilidad. 

Es fundamental que las políticas y acciones en Argentina reflejen una comprensión diversa y holística del entorno, promoviendo así un desarrollo más equitativo y sustentable.