Cuestiones clave en la extracción de minerales de la transición energética

El consentimiento y los costos son cuestiones clave en la extracción de minerales de la transición energética: te contamos los motivos.
Los numerosos impactos ambientales, sociales y sanitarios de la extracción de minerales que alimentan las energías renovables, los teléfonos móviles y los vehículos eléctricos necesitan más debate y una cobertura mediática detallada, y son cuestiones para prestar atención.
Hay que hacerse las preguntas fundamentales que hay que hacerse acerca de la demanda de determinados minerales y de quién se beneficia de su extracción.
Las investigaciones indican que hasta el 54% de todos los minerales en transición se encuentran en tierras indígenas o cerca de ellas.
Sin embargo, ningún país ha aplicado correctamente los protocolos de Consentimiento Libre, Previo e Informado, un marco clave para garantizar que las comunidades locales sean conscientes de estas actividades, se beneficien de ellas y, sobre todo, no se vean perjudicadas por ellas.
El riesgo de interrupciones de la cadena de suministro mundial debido a la concentración de minerales en relativamente pocos países, o la posible formación de cárteles que restrinjan su suministro, añade más complejidad a la situación, afirman los dos invitados al podcast.
Los minerales y metales utilizados en las tecnologías que permiten gran parte de la transición energética mundial y sus aplicaciones son relativamente nuevos y exigen una reflexión y una información que indague en cuestiones relacionadas con su necesidad, las crecientes repercusiones sociales, humanas y medioambientales que tiene la extracción de estos minerales y las tensiones geopolíticas que pueden exacerbar.

Una investigación publicada en la revista Nature indica que hasta el 54% de todos los minerales de transición se encuentran en tierras ocupadas por comunidades indígenas o cerca de ellas.
Según un reciente informe de las Naciones Unidas, la extracción de materias primas podría aumentar un 60% de aquí a 2060, lo que supondría un mayor impacto humano y medioambiental.
Sin embargo, el Consentimiento Libre, Previo e Informado, un derecho reconocido internacionalmente y establecido por la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, no se aplica ni se hace cumplir suficientemente en ninguna nación. Este protocolo de consentimiento… en realidad no se aplica en ninguna parte.
El objetivo último para activistas indígenas es evitar que se repitan los patrones de la extracción de petróleo y gas y de la minería tradicional en esta transición energética.
Estamos en la cúspide de esta nueva revolución industrial, y con ello tenemos la oportunidad de sentar a los pueblos indígenas a la mesa para pedir su Consentimiento Libre, Previo e Informado.
¿Será utópico plantearlo e impulsarlo a nivel internacional? ¡Allá vamos!
