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Crean un plan «Cero Huella de Carbono» para las empresas de logística

Vista aérea de un bosque con íconos superpuestos que representan sostenibilidad, reducción de CO₂, reciclaje, energía limpia y movilidad eléctrica.

Cómo podrían las empresas de transporte reducir la huella de carbono sin retroceder en la inversión. Las cifras y estadísticas del sector y por qué la tecnología es la principal aliada para una logística más responsable con el ambiente. 

Reducir la huella de carbono es una de las metas que se proponen muchas industrias. En el caso de la logística es un desafío de grandes dimensiones ya que, al momento, la base de su actividad tiene como motor a las energías fósiles. 

En este contexto todo el sector se plantea como continuar de cara al futuro contemplando mejorar las condiciones para cuidar el ambiente. 

Lo primero que hay que decir al respecto es que, en el rubro del transporte, al igual que sucede con muchos otros, la medida fundamental debe ser la optimización de recursos. Esa es la base para reducir la huella de carbono en todos los casos en todo el mundo. 

Conscientes de que se puede lograr formas más sostenibles ya comenzaron algunos proyectos para lograrlo. Se trata de contemplar formas de ahorro de recursos clave como energía eléctrica y combustibles. 

Es importante subrayar que esta actividad en el presente es fuente de trabajo de millones de personas y, además, realiza un gran aporte a la economía. Es por eso que su integración a la filosofía verde sería un gran avance en el camino hacia la reducción de la huella de carbono. 

En relación a las cifras, la Asociación Argentina de Logística Empresaria realizó un estudio sobre el panorama en el país:

  • El 80 por ciento de las empresas se encuentran en proceso de expansión y realizando inversiones considerables. 
  • El 73 por ciento planea invertir en maquinarias y el 75 por ciento expandir plantas y abrir nuevas sedes 
  • El 51 por ciento de todas las compañías está en proceso de incluir innovación tecnológica como inteligencia artificial, robotización y softwares que faciliten la automatización. 

Todos y cada uno de los puntos mencionados son importantes. Sin embargo, la incorporación de tecnología es el puntapié para la reducción de la huella de carbono. 

¿Cómo pueden las últimas novedades facilitar la creación de un mercado del transporte más responsable con el ambiente?

La tecnología como principal aliada para reducir la huella de carbono

En principio, las empresas de logística ya se están ocupando de su situación respecto a la huella de carbono. En el presente existen calculadoras para medir tal indicador con la que es viable verificar los niveles de contaminación emitidos por cada firma. 

Los softwares de gestión también son formas de evaluar el estado de situación durante todas las operaciones, esto incluye la cadena completa de suministro.  

Estas dos herramientas son el comienzo del cambio para que las organizaciones puedan conocer cuál es el impacto que generan en el ambiente. 

En relación a los estándares de calidad existe una unidad de medida internacional. Global Reporting Initiative, también conocida como GRI, es un grupo independientes sin fines de lucro que ofrece información de sustentabilidad. 

Por su prestigio y compromiso con la comunidad los informes de GRI se convirtieron en referentes para el sector privado a la hora de mejorar sus performances ambientales. 

Además, existen los Objetivos de Desarrollo Sostenible, conocidos como ODS, que son 17 máximas propuestas por Naciones Unidas para lograr buenas prácticas empresariales. 

Estos criterios en conjunto son funcionales a que todas las categorías puedan sumarse a reducir la huella de carbono de sus procedimientos, incluyendo a la logística. 

En este sentido, las cámaras argentinas ofrecen como ejemplo un modelo que ya están aplicando algunos nombres destacados:

  • Optimización de combustible: Esta es la clave principal de todo el plan. Se propone reemplazar los combustibles tradicionales por versiones más sostenibles. Además, se invita a revisar la estrategia logística para minimizar el impacto ambiental.
  • Eficiencia energética: Mejorar los rendimientos de los usos de la electricidad con reemplazos de luminarias por led, automatización de procedimientos e instalación de métodos de ahorro en general.
  • Gestión de residuos: Separación de residuos y reciclaje como prioridad. Colaboración con causas sociales y aprovechamiento máximo de los insumos
  • Ahorro de Agua: Aplicación de los métodos más eficientes del uso y control de los recursos hídricos.

Por supuesto, cada uno de estos puntos siempre debe estar acompañado de campañas de educación y visibilización para todos los equipos y colaboradores. Así, desde luego, puede ser el comienzo de un largo recorrido por una industria logística más sustentable con menor huella de carbono en el ambiente. 

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