Mujeres siembran manglares para combatir el cambio climático en el Pacífico colombiano.


El cambio climático está alterando el modo de vida de todos los habitantes del planeta, y la costa pacífica de Colombia, no es la excepción. En el municipio de Nariño, ubicado sobre las costas del Océano Pacífico, un grupo de mujeres ha decidido tomar cartas en el asunto para proteger sus medios de subsistencia y el medioambiente en el que habitan mediante la restauración de los manglares donde recogen piangua, un molusco típico de la región utilizado en diversos platos de la cocina ancestral colombiana.
Estas lugareñas, que durante generaciones han crecido recolectando piangua, revelan que en los últimos años (por efecto de la contaminación y la deforestación ilegal de los bosques de manglares) los niveles de recolección han descendido cerca de un 40%. A través de la iniciativa “Raíces”, las “mujeres concheras” buscan proteger su medio de vida, preservando el medioambiente y las tradiciones de sus antepasados.
La importancia del rol de las “mujeres concheras” en la lucha contra el cambio climático
Las “mujeres concheras” del departamento de Tumaco, lideradas por figuras como Anabel Magallanes y Magnolia Ordoñez, se han convertido en pilares en la conservación de los bosques de manglares de la región. Estas mujeres no solo garantizan la sostenibilidad de la recolección de piangua, sino que también contribuyen activamente a la reforestación y limpieza de los manglares, protegiendo este ecosistema vital para la comunidad y contribuyendo directamente a la lucha contra el cambio climático.

Es por eso que su ejemplo ha resultado inspirador no solo a nivel local, sino también en otras partes del mundo, donde comunidades locales intentan aportar su granito de arena para paliar la crisis climática que atraviesa el planeta. No quedan dudas de que su liderazgo, sus conocimientos y tradiciones sobre cómo adaptarse y convivir con el ecosistema en que viven, pueden servir a otros para instarlos a construir un futuro sostenible para todos los habitantes del mundo.
Poder femenino para enfrentar la crisis climática
El programa Raíces: Mujeres Sembradoras de Cambio cuenta con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otras organizaciones locales. Esta iniciativa no solo fortalece el empoderamiento económico de las mujeres que participan en ella, sino que además contribuye a preservar sus tradiciones ancestrales, utilizando sus conocimientos para la conservación ambiental.
A través de actividades de promoción y programas de cuidado ambiental, ONU Mujeres intenta que más mujeres ocupen posiciones de liderazgo y participen en la lucha contra la crisis climática. De esta forma intenta garantizar que la voz de las mujeres sea escuchada y tengan poder de decisión en las medidas que puedan asegurar un futuro sostenible.
Además, las participantes de Raíces han demostrado cómo se puede inspirar a otros a pesar de las adversidades, fomentando el liderazgo femenino y la igualdad de género mientras protegen a los ecosistemas de la acción climática. Por eso no sorprende que grandes organizaciones ambientalistas como Greenpeace Colombia, hayan reconocido su iniciativa y elogiado sus esfuerzos para conservar los manglares de Tumaco.
Problemas externos que no detienen a las “mujeres concheras”
Lamentablemente, y como sucede en varias regiones del país, en los últimos años Tumaco ha sido testigo de muchos problemas sociales debido a la presencia de grupos armados ilegales. Esto ha impactado las vidas y los medios de subsistencia de las mujeres que dedican su vida a la recolección de piangua.

Pero a pesar de estos peligros, las “mujeres concheras” ya han contribuido a recuperar más de 3 hectáreas de manglares (plantando más de 6 mil plántulas), motivando a hombres y otras mujeres a unirse a los esfuerzos por proteger estos ecosistemas tan valiosos para la comunidad de Tumaco.
Y gracias al programa Raíces, se espera que en un futuro cercano puedan contar con tecnología mejorada para reducir el tiempo que les lleva a las mujeres procesar la piangua para utilizarla en sus platos tradicionales como ceviche y sancocho. De este modo han logrado engrandecer su rol en la comunidad y proteger el medioambiente para que las próximas generaciones de “mujeres concheras” puedan continuar con sus tradiciones.
