La calidad del aire en Colombia sigue siendo una amenaza para la salud


Si bien durante el último año se registró una leve reducción en los niveles de material particulado fino (PM2.5), la calidad del aire en Colombia está lejos de ser óptima. De acuerdo con el más reciente Informe Anual sobre la Calidad del Aire en el Mundo de IQAir, ninguna de las ciudades analizadas logró cumplir con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Cómo impacta esto en la salud de los ciudadanos colombianos?
El relevamiento mostró que ciudades como Bogotá, Medellín, Envigado y Bello enfrentaron picos insalubres de contaminación atmosférica. En marzo de 2024, las concentraciones de PM2.5 (fragmentos sólidos o líquidos de un diámetro menor a 2.5 micrómetros que pueden penetrar los pulmones y llegar a la sangre), alcanzaron concentraciones superiores a 30.0 µg/m³, ¡más de seis veces el límite recomendado por la OMS!
Entre los factores detrás de esta contaminación atmosférica se encuentran la alta cantidad de vehículos que circulan por las ciudades, las actividades industriales y los incendios forestales. A estos se suman otros fenómenos, como los cambios bruscos en el clima, que agravan la situación ya que atrapan los contaminantes cerca de la superficie.
¿Cómo impacta la mala calidad del aire en la salud humana?
Respirar aire contaminado no solo puede ocasionar molestias respiratorias temporales. Diversos estudios lo asocian al padecimiento de enfermedades graves y crónicas como el asma o el EPOC. El material particulado fino puede provocar afecciones tanto cardiovasculares como respiratorias, además de aumentar el riesgo de diversos tipos de cáncer.
Ante esta situación, la coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia Laura Caicedo, recalca que la contaminación atmosférica es responsable de una crisis de salud pública de la que no se habla. Cada día, miles de personas respiran este aire contaminado sin saberlo. Y las consecuencias no se harán visibles hasta dentro de algunos años.

¿Cuáles son las víctimas más comunes de este flagelo? Los niños, cuyo sistema respiratorio aún está en desarrollo, y los adultos mayores, que ya enfrentan problemas de salud relacionados con la edad y que, por lo tanto, corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones graves.
Vehículos e industrias, los principales responsables
Existen múltiples fuentes de contaminación atmosférica. Por un lado, los vehículos, que generan altos niveles de dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono y material particulado (PM10 y PM2.5). Además, muchos continúan utilizando diésel de baja calidad con altos niveles de azufre, que empeora aún más las emisiones.
A esto se suma el crecimiento del parque automotor en ciudades como Bogotá y Medellín, donde la renovación tecnológica de los autos eléctricos avanza muy lentamente. Por otro lado, el transporte público continúa siendo deficiente, lo que muchas veces provoca congestionamientos que intensifican la contaminación.
Las emisiones industriales son otra de las causas detrás de la mala calidad del aire en estas ciudades. Desde plantas de cemento y siderúrgicas, hasta refinerías y otras industrias pesadas emiten dióxido de azufre, compuestos orgánicos volátiles y material particulado. Esto sucede porque muchas de estas fábricas trabajan con controles ambientales inexistentes o poco efectivos. Y cuando estas instalaciones se encuentran cerca de centros urbanos, como ocurre en el Valle de Aburrá, los impactos en la salud de los ciudadanos colombianos se multiplican.
Las secuelas de los incendios forestales
Los incendios forestales, por su parte, también son una fuente temible de contaminación atmosférica. Y en los últimos años, como consecuencia del cambio climático, han aumentado su frecuencia e intensidad. Estos incendios liberan grandes cantidades de PM2.5, carbono negro y gases de efecto invernadero como el metano y el dióxido de carbono.
Pero durante 2024, además de las fuentes locales, Colombia sufrió las consecuencias de los incendios ocurridos en sus países limítrofes. Las catástrofes ambientales que aquejaron a Brasil, Perú y Venezuela, liberaron humo y partículas finas capaces de recorrer enormes distancias, afectando a ciudades ubicadas a kilómetros del fuego.

Y a menos que comience a haber un control estricto sobre estas fuentes de contaminación, la vida y el bienestar de los colombianos seguirán estando en peligro. En especial en este contexto de crisis climática que no hace más que exacerbar los impactos de la mala calidad del aire.
