El calor extremo acelera el envejecimiento


El calor extremo no es solo molesto, también puede generar un desgaste biológico en el organismo. La ciencia acaba de confirmar que las altas temperaturas están modificando la forma en que los seres humanos envejecen. De acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista científica Science Advances, la exposición crónica al calor extremo tiene efectos similares a los del tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.
La investigación, realizada por la Universidad del Sur de California, analizó muestras de sangre de más de 3600 adultos mayores y encontró una correlación clara entre vivir en zonas muy calurosas y presentar un envejecimiento biológico más acelerado. Es importante destacar que este resultado no depende de los hábitos individuales de los individuos. El estudio demostró que incluso personas con estilos de vida similares tuvieron diferencias marcadas en la velocidad a la que sus células se deterioraron según el nivel de calor ambiental al que estuvieron expuestas.
Lo que más preocupa a los investigadores es que este efecto no se refleja en un síntoma inmediato. No se trata de un golpe de calor ni de una descompensación. Sino de un desgaste silencioso, molecular, que avanza con cada ola de calor prolongada. Esto deja claro que la crisis climática no solo eleva la temperatura del planeta, sino que también está alterando la biología humana.
Calor extremo vs edad biológica
Para medir los cambios producidos por el calor extremo, el estudio utilizó tres relojes epigenéticos (PCPhenoAge, PCGrimAge y DunedinPACE) herramientas que analizan patrones en el ADN para estimar la edad biológica de una persona. Este tipo de medición no se basa en cumpleaños, sino en cómo las células responden a factores ambientales como el estrés térmico. En todos los modelos el resultado fue el mismo: a mayor cantidad de días de calor extremo, mayor edad biológica.

Por otro lado, los científicos descubrieron que la humedad agrava el problema. El equipo de investigación cruzó los datos epigenéticos con el índice de calor, que combina temperatura y humedad para medir el estrés térmico real. Regiones con índices por encima de los 32,33 grados centígrados mostraron los efectos más marcados, en especial entre personas mayores cuya capacidad de termorregulación ya se encuentra comprometida.
Los resultados son contundentes: quienes viven en zonas con al menos 140 días de calor extremo al año mostraron hasta 14 meses más de envejecimiento biológico que quienes residen en zonas frías. Y si bien no es no hay una equivalencia entre los días de calor extremo y los meses de envejecimiento, el daño acumulativo crece al ritmo del aumento global de las temperaturas.
Envejecimiento acelerado, un riesgo silencioso para las personas mayores
Las personas mayores tienen características físicas que las vuelven especialmente vulnerables al calor extremo. Con la edad, el cuerpo pierde eficiencia en la capacidad de enfriarse mediante el sudor, un mecanismo clave cuando las temperaturas se disparan. En climas húmedos, este proceso se vuelve aún más lento, lo que deja a este grupo etario expuesto incluso en días que no parecen peligrosos a simple vista.
El estudio advierte que temperaturas de apenas 26,6 grados centígrados ya pueden representar un riesgo significativo en personas mayores de 60 años. Las consecuencias son peligrosas, desde golpes de calor y deshidratación, hasta fallas cardiovasculares.
¿Qué se puede hacer para adaptarse al calor extremo?
Las investigadoras detrás del estudio subrayan que no se trata de promover la migración hacia regiones más frías, sino de adaptar las ciudades y los espacios cotidianos para reducir la exposición al calor extremo. Es por eso que organizaciones como Greenpeace Colombia destacan que hablar de envejecimiento acelerado implica, también, hablar de justicia climática.

Crear zonas de sombra, ampliar áreas verdes, diseñar paradas de transporte protegidas y planificar barrios que reduzcan la isla de calor urbana son medidas urgentes que deben tomar los gobiernos de todo el planeta. Estas herramientas no solo ayudarán a aliviar el calor, sino que podrían disminuir el ritmo al que los residentes envejecen. Es decir que la infraestructura se convierte en un factor protector biológico.
