Cómo se lucha contra la pesca ilegal, la tercera actividad ilegal más lucrativa del mundo
Unas 334 toneladas de pesca ilegal han sido incautadas por la Armada Nacional colombiana en los últimos 10 años.
Colombia es uno de los seis países latinoamericanos con mayor extensión de territorio marítimo. Su biodiversidad marina se encuentra entre las más extensas del planeta, con alrededor de 1200 especies de peces. Pero la protección de esta riqueza, no resulta nada fácil. Como en la mayoría de los países de Latinoamérica, la pesca ilegal es una problemática creciente en nuestro territorio. Y a pesar de los esfuerzos, los ecosistemas marinos continúan siendo diezmados cada día ante la falta de controles y la debilidad del sistema judicial para castigar a los infractores.
Se identifica como pesca ilegal a cualquier actividad que lleven a cabo embarcaciones locales o extranjeras sin las licencias correspondientes para operar en el territorio marítimo de un Estado. También se agrupan bajo esta terminología a los barcos que violan legislaciones o reglamentaciones de áreas protegidas, creadas específicamente para defender la biodiversidad marina de un país.
Como la tercera actividad clandestina más rentable del mundo (solo por detrás del narcotráfico y el tráfico de armas), se estima que la pesca ilegal genera ganancias cercanas a los 23 mil millones de dólares al año. O lo que es lo mismo, que 26 millones de toneladas de peces son capturados de forma ilegal y comercializados en el mercado negro.
Desde hace años, los científicos vienen alertando sobre la sobreexplotación de las especies marinas. Se estima que en las últimas 4 décadas, casi la mitad de las poblaciones marinas se han extinto. Y que más de un 30% de los peces son atrapados por la pesca ilegal a un ritmo que evita la supervivencia de su especie.
Pero esta operación ilícita no solo atenta contra la vida marina de las naciones afectadas, sino que daña gravemente sus economías. Entre los principales perjudicados se encuentran los trabajadores de la industria pesquera que desarrollan su actividad de forma legal. Pero también repercute en la calidad de los controles sanitarios de la pesca, poniendo en riesgo la salud de los consumidores.
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Y por si esto fuera poco, amenaza la seguridad alimentaria de todo el planeta. De acuerdo con datos del Fondo de las Naciones Unidas para las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), cada año se pierden millones de toneladas de pescado que condicionan la subsistencia de las comunidades más vulnerables.
¿Cuáles son las trabas del gobierno colombiano para frenar la pesca ilegal?
Desde hace más de una década, la Armada Nacional de Colombia despliega operaciones para combatir este flagelo en sus aguas. Distintos sistemas de vigilancia a lo largo de la costa del Mar Caribe y del Océano Pacífico han permitido identificar y detener a los delincuentes. Se calcula que en ese período se han incautado más de 300 toneladas de pesca ilegal.
Sin embargo, el presupuesto y las estrategias de monitoreo nunca son suficientes. En parte, esto se debe a la dificultad que conlleva el control de las áreas marinas, incluso en países con mayor inversión en seguridad y tecnología. Científicos de la organización Global Fishing Watch, especializados en avances para la conservación marina, explican que a diferencia de lo que sucede con los bosques en tierra firme, bajo el mar es imposible reconocer de inmediato la extracción de recursos.
Por otro lado, las embarcaciones que cometen ilícitos suelen apagar sus dispositivos de rastreo satelital para evitar ser identificados. E incluso cuando son descubiertos, las leyes de muchos países no contemplan el uso de evidencia tecnológica en los juzgados. Por lo que la única manera de atraparlos, es cometiendo sus crímenes in fraganti. Pero esta clase de operaciones son muy costosas. Por lo que algunos países simplemente optan por echar a los barcos de sus aguas nacionales sin llevarlos a los tribunales para ser juzgados.
¿Cuáles son las especies más perjudicadas por la pesca ilegal en Colombia?
En los mares de nuestro país habitan algunas de las especies más codiciadas por los mercados internacionales. Entre las víctimas más destacadas de la sobreexplotación se destacan el calamar, el atún, el pez dorado y los tiburones. De acuerdo a información del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar), las especies más grandes (como atunes y tiburones) son los más buscados por la pesca ilegal debido a sus grandes réditos económicos.
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En muchos casos, embarcaciones extranjeras que tienen permisos para trabajar en aguas colombianas terminan violando reglamentaciones de áreas protegidas y pescando tiburones de forma ilegal. Algunos pescadores llegan al extremo de cortar las aletas de los tiburones, un recurso muy demandado en Asia, y devolviendo a los animales heridos al mar.
¿Cómo luchar contra esta problemática?
Los especialistas en la materia señalan que las áreas protegidas son uno de los mejores recursos para combatir la pesca ilegal. Incluso los datos satelitales demuestran que cuando un gobierno designa una superficie marina como área protegida, la actividad pesquera disminuye. Pero para que esta medida sea realmente eficaz, es necesario que esté acompañada de un plan con monitoreo constante y procedimientos legales que aseguren la sanción de los criminales.
Colombia ha implementado disposiciones que regulan las temporadas de pesca, limitando las capturas, protegiendo ciertas áreas valiosas para salvaguardar la crianza de las especies más afectadas. Estas medidas buscan garantizar la sostenibilidad de los recursos marinos, evitando la sobreexplotación y permitiendo que las poblaciones de peces se recuperen y se mantengan a largo plazo.
Pero para terminar con la pesca ilegal de una vez por todas, es fundamental que las comunidades costeras de toda Colombia se involucren en la lucha. En el pasado, las acciones de los ciudadanos, mancomunados con organizaciones medioambientales como Greenpeace, han logrado evitar que los barcos ilegales puedan pescar en zonas de conservación de Reino Unido arrojando bloques de piedra caliza que imposibilitan arrastrar las redes de pesca en el fondo marino. Estos son los ejemplos a seguir para hacer frente a este flagelo.
Además, es imprescindible que el gobierno colombiano promueva la importancia de la pesca sostenible, la educación ambiental y las prácticas responsables. No solo para proteger los recursos marinos, sino para garantizar la sostenibilidad de la actividad pesquera para las próximas generaciones de colombianos.
