Colombia: Más de 1000 especies están en peligro de extinción


En peligro de extinción inminente: así se encuentran más de mil especies que habitan los ecosistemas del país de acuerdo con un informe elaborado recientemente por la Universidad Nacional de Colombia (UNAL). Además, 20 ecosistemas de distintas partes del territorio se hallan en estado crítico, lo que significa que sus especies tienen menos de un 50% de probabilidades de sobrevivir en los próximos 10 años debido a la destrucción que han padecido sus hábitats en el último tiempo.
Entre las especies más afectadas se encuentran las orquídeas y los frailejones, plantas emblemáticas de los páramos colombianos, que están padeciendo las consecuencias de la deforestación y el cambio climático. Estas plantas no solo son cruciales para la biodiversidad en el país, sino que desempeñan una labor importantísima en el ciclo del agua, por lo que su pérdida desencadenaría una nueva serie de peligros para los ecosistemas.
Cabe recordar que Colombia alberga a más de 79 mil especies diferentes de flora y fauna, lo que la convierte en el segundo país más biodiverso del mundo (solo detrás de Brasil). Además, el país sirve de hogar a la mayor diversidad de aves de todo el planeta, con una cifra cercana a las 2 mil especies (varias de ellas en peligro de extinción ahora mismo).
¿Por qué la fauna y flora colombiana están en peligro de extinción?
Tal vez el principal factor detrás de la crisis de biodiversidad que enfrenta Colombia tenga que ver con la deforestación. En zonas como la Amazonía colombiana, las selvas están siendo taladas a un ritmo frenético. Ante la demanda de alimentos global, los árboles nativos son reemplazados por distintos sembrados agrícolas o por pastizales para el uso del ganado que luego se exporta a Europa o Asia. Esta destrucción masiva de los bosques afecta directamente a especies endémicas, como el oso de anteojos o el mono tití, que dependen de estos ecosistemas para sobrevivir.

Otro gran enemigo de los ecosistemas es la minería. En regiones como el Chocó, una de las zonas más ricas en materia de biodiversidad del país, la extracción ilegal de minerales está haciendo estragos en los hábitats, contaminando los ríos con mercurio y otros metales pesados y poniendo en riesgo a la vida acuática y a las propias comunidades humanas que dependen de esas fuentes de agua para sus actividades diarias.
Animales y aves que pueden desaparecer en cualquier momento
Entre las especies más famosas que ahora mismo están en riesgo de desaparecer para siempre de la faz de la tierra se encuentran aves endémicas como el colibrí de Santa Marta (que solía verse a montones sobre la Sierra Nevada de Santa Marta) o la pava caucana (de monte), que ya ha perdido un 95% de su hábitat natural en los bosques nublados del Cauca por la deforestación.
En el ecosistema amazónico, mientras tanto, anfibios y reptiles como la rana dorada y el caimán del Orinoco, también están siendo víctimas de la desaparición de la selva. Estas especies desempeñan un papel irremplazable en la cadena alimentaria y el control de plagas, por lo que, en un futuro inmediato, la disminución de sus poblaciones tendrá efectos desastrosos en el equilibrio ecológico de toda la región.
¿Qué se está haciendo para controlar la situación?

En medio de la crisis, diversas iniciativas a nivel nacional e internacional buscan revertir la pérdida de biodiversidad en el país. En la región de Tumaco (departamento de Nariño) existen proyectos que buscan fomentar la conversión de residuos en energía renovable y fertilizantes biológicos. Su principal objetivo es que las comunidades locales comprendan la necesidad de ejercer una agricultura más sostenible y menos dependiente de los agroquímicos que tanto daño le hacen a la naturaleza.
Mientras que en Arauca, cerca de la frontera con Venezuela, diversas organizaciones ambientalistas como Greenpeace Colombia, trabajan para reducir la contaminación generada por pesticidas y fertilizantes sintéticos. De esta manera se promueve la conservación del agua y la mejora de la salud del suelo en la región.
Pero además, este tipo de soluciones contribuyen a mitigar el cambio climático, ya que reducen las emisiones de gases de efecto invernadero al aprovechar desechos agrícolas que de otro modo se descompondrían y liberarían metano a la atmósfera. Y por otro lado, tienen un impacto positivo en las comunidades al crear nuevas oportunidades de empleo para sus habitantes.
