Un recorrido por la región de Coquimbo, paraíso de los desechos de la minería


Los devastadores efectos de los relaves mineros en Chile tienen profundas raíces históricas. El 28 de marzo de 1965, un terremoto de magnitud 7,4 en La Ligua desencadenó una tragedia cuando un tranque de relaves cerca de El Cobre colapsó, provocando un alud que borró del mapa una comunidad con más de 200 habitantes, dejando apenas 10 sobrevivientes. Sorprendentemente, no fue sino hasta cinco años después que se promulgó la primera regulación de relaves en el país.
Según el catastro de relaves mineros de 2020 del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin), que supervisa estos depósitos, Chile cuenta con 757 relaves mineros, de los cuales 173 están abandonados, 112 en operación, cinco en construcción y 467 inactivos.
Más del 51% de estos 757 relaves se encuentran en la región de Coquimbo, con 389 en total. En esta región, las provincias de Elqui, Choapa y Limarí son las más afectadas, con 227, 91 y 71 depósitos respectivamente. Sorprendentemente, estas tres provincias de Coquimbo se encuentran entre las cuatro principales con la mayor cantidad de relaves en Chile.

Desechos tóxicos y riesgos para la salud
Los relaves mineros son esencialmente depósitos de desechos tóxicos que contienen elementos como mercurio, arsénico, plomo, sales de cianuro y otros compuestos peligrosos derivados del procesamiento minero. Estos elementos pueden tener graves efectos en la calidad del agua y del aire.
César Pastén, presidente del Colegio Químico de Chile, señala que el riesgo principal para las personas que viven cerca de los relaves radica en la inhalación de partículas finas en suspensión. Estas partículas, cuando son arrastradas por el viento o las condiciones climáticas, pueden ser inhaladas y provocar enfermedades respiratorias graves como la silicosis.
Un estudio de 2012 titulado «Efectos sobre la Salud y el Medio Ambiente de las Actividades Mineras en Chile», publicado en la revista de Salud Pública del Colegio Médico de Chile, encontró contaminación en el agua potable en Caimanes, cerca del relave El Mauro. Los niveles de mercurio estaban un 26% por encima de lo permitido y los de hierro un 50%. Además, las muestras de agua en el estero Pupío, bajo el puente Caimanes, excedían en un 80% los niveles permitidos para el manganeso.

Niños y contaminación
Un estudio realizado en la bahía de Chañaral, donde se encuentran siete relaves en comparación con los 213 de Illapel, analizó los efectos en la salud de los niños expuestos al material particulado proveniente de los relaves mineros. Este estudio encontró que la función respiratoria de los niños se veía afectada negativamente, especialmente por la exposición al material particulado de 2.5 micrómetros. Además, señaló que los metales pesados presentes en estas partículas podían generar inflamación pulmonar y tener efectos perjudiciales a largo plazo.
Desafíos legales en minería y un futuro incierto
La regulación de los relaves en Chile ha sido insuficiente y lenta. La primera norma específica se promulgó en 1970, y recién en 2007 se estableció cómo deberían cerrarse estos depósitos. Esto permitió que muchos relaves fueran abandonados antes de 2007 sin que se responsabilizara a los propietarios.
Hoy, en Chile, hay más relaves inactivos (467) y abandonados (173) que en operación (112), y los depósitos abandonados son especialmente peligrosos para la salud pública, tal cual advierten diversas organizaciones ambientalistas del mundo, como Greenpeace.
El país se encuentra en un proceso de cambio, con la Convención Constitucional escribiendo una nueva Constitución. Ivanna Olivares, convencional constituyente por la región de Coquimbo, señala que la solución de fondo debe ser un cambio económico hacia un modelo post-extractivista.
El problema de los relaves mineros en Chile sigue siendo un desafío significativo para la salud pública y el medio ambiente, y su resolución requerirá una combinación de regulación efectiva, educación ambiental y un enfoque económico más sostenible.
