¿Por qué es urgente proteger los ríos y humedales de Chile?


Los ríos y humedales del país se encuentran bajo amenaza por la crisis climática. Los ríos son como venas que transportan nutrientes y conectan paisajes, mientras que los humedales cumplen la función de pulmones del planeta, ya que acumulan dióxido de carbono y contribuyen a regular el clima local.
En Chile, científicos como Mauricio Quiroz, licenciado en Biología de la Universidad de Concepción, advierten que la degradación que están padeciendo estos ecosistemas está debilitando sus funciones biológicas. A esto se suman la intervención humana excesiva, la contaminación e incluso la disminución de las precipitaciones. De esta forma, los hábitats pierden su capacidad de amortiguar inundaciones, mantener la biodiversidad y ofrecer servicios hídricos.
En el territorio chileno existen más de 40 mil humedales que cubren cerca de 4,5 millones de hectáreas, equivalentes a casi el 5,9% del territorio nacional. Pero muchos de estos ecosistemas se encuentran fragmentados, contaminados o drenados por la expansión urbana o agrícola. Entre los principales factores de pérdida de ríos están la alteración de sus cauces, la extracción de agua, la contaminación agrícola y urbana, y la expansión de infraestructura.
Lo peor de todo es que el problema podría agravarse aún más debido a la crisis climática: se proyecta que gran parte de Chile Central sufrirá una disminución de las precipitaciones y una redistribución de los caudales de sus ríos. En la cuenca del río Mataquito, por ejemplo, ya se observan caudales mínimos más bajos, resultado de temperaturas más altas y una mayor evaporación.
Las consecuencias de la degradación de ríos y humedales
Cuando los ríos y los humedales se deterioran, su capacidad de amortiguar eventos extremos se debilita. Quiroz advierte que las recientes inundaciones ocurridas en la localidad de Talca están relacionadas con las intervenciones realizadas en los cauces que impiden su flujo natural. La canalización, entubamiento o estabilización mal planificada aceleran los desbordes ante lluvias intensas.
Otra gran problemática tiene que ver con la contaminación y el uso de plásticos que degradan los ecosistemas. Miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace Chile han documentado en varias ocasiones cómo las aves incorporan microplásticos en sus nidos. Mientras los peces deben sortear obstáculos de este material durante sus migraciones y consumen microplásticos que afectan a toda la cadena alimentaria.

Un caso emblemático es el del humedal del río Cruces. Tras años de monitoreo, se ha observado una caída drástica de su caudal, pérdida de plantas acuáticas clave como el luchecillo, y una marcada disminución de poblaciones de cisnes de cuello negro, especies emblemáticas del humedal.
¿Cómo hacer para restaurar estos ecosistemas?
A pesar de las amenazas, en Chile ya se llevan adelante esfuerzos de recuperación que muestran que la conservación no es imposible. Por ejemplo, la Laguna Cahuil, en la costa central, fue intervenida para abrir un canal que permitió restablecer su dinámica natural con el mar. A partir de esta acción, se logró reactivar el intercambio salino, mejorando la salinidad y reduciendo las proliferaciones de algas tóxicas.
Otro humedal destacado es el Humedal Río Maullín, con unas 8.150 hectáreas, declarado Santuario de la Naturaleza en 2022. Este humedal costero en la Región de Los Lagos es valorado por su biodiversidad acuática y la presencia de especies de aves migratorias. También en la zona del Maule, un área de más de 500 hectáreas en los humedales de Putú-Huenchullami ha sido declarada por decreto como un santuario natural en 2017.
Estos ejemplos muestran que, con voluntad política, gestión local y conciencia ambiental, es posible proteger los ecosistemas y recobrar sus funciones ecológicas para beneficio de todos los habitantes del país.
Reglamentaciones que protegen ríos y humedales
Para proteger ríos y humedales no basta con acciones aisladas: se necesita una planificación territorial y políticas hídricas y ambientales. Chile cuenta con la Ley de Humedales Urbanos (Ley 21.202), que obliga a reconocer, proteger y planificar los humedales en zonas urbanas, incluyendo su evaluación dentro de proyectos mediante el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
También es imprescindible incorporar los humedales y ríos en estrategias nacionales de adaptación climática. Con herramientas como ARClim, el Ministerio del Medio Ambiente ha elaborado mapas de riesgo climático para los ríos y ecosistemas, lo que permite anticipar escenarios futuros y priorizar la conservación de las zonas más afectadas.

Finalmente, son esenciales la educación ambiental y la participación de los ciudadanos que viven cerca de las cuencas o de los humedales. El momento de actuar es hoy, antes de que el agua comience a escasear y los ecosistemas colapsen para siempre.
