¿Por qué el cambio climático repercute de peor manera en las mujeres de países en desarrollo?


Recientemente, un nuevo informe elaborado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha revelado cómo el cambio climático intensifica las desigualdades de género, especialmente en los países en vías de desarrollo. La investigación destaca cómo las mujeres experimentan los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos de manera desproporcionada a los varones, sobre todo en las zonas rurales de África, Asia y América.
En muchos países africanos, las sequías o inundaciones fuerzan a los hombres a migrar desde el campo hacia las ciudades en busca de oportunidades laborales. Esto hace que las mujeres, que en muchos casos no cuentan con los mismos derechos legales de sus parejas, se vean obligadas a hacerse cargo de los hijos, el hogar y la tierra.
Esta situación es solo una muestra de cómo las desigualdades de género se ven amplificadas por la vulnerabilidad climática. Ante esta realidad, organizaciones ambientalistas y sociales como Greenpeace o la Red de Mujeres Africanas para la Gestión Comunitaria de Bosques (REFACOF), abogan desde hace años por medidas concretas y políticas inclusivas que mejoren la situación de estas mujeres.
La adaptación al cambio climático no es igual para todos
En zonas del planeta donde las mujeres no tienen acceso a una educación de calidad o donde ni siquiera reciben alertas para protegerse de inundaciones, temperaturas extremas o incendios forestales, estos fenómenos climáticos generados por el cambio climático terminan agravando aún más la desigualdad de género preexistente en sus vidas diarias.
De acuerdo con Matilde Rusticucci, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas argentino (Conicet) y autora principal del Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la falta de acceso a recursos y servicios aumenta los riesgos para las mujeres cuando estos eventos climáticos extremos ocurren.
Por citar solo un ejemplo, en muchas comunidades africanas de Etiopía y Kenia, las niñas se ven forzadas a casarse para asegurar el futuro de sus familias o recuperar lo perdido durante una inundación o una época de sequía extrema.

Para los expertos, la falta de participación femenina en la toma de decisiones y la limitada representación que existe en sectores clave, como la agricultura y la gestión de la energía, son grandes obstáculos que no permiten abordar las desigualdades y garantizar respuestas que realmente ayuden a las mujeres afectadas.
Mujeres y niños: ¿cómo impacta el cambio climático en su salud?
Según el informe del IPCC, el cambio climático también tiene graves repercusiones en la salud de las mujeres y los niños. Esto se debe a que, no solo suelen ser quienes menos acceso a los servicios de salud poseen, sino que además son los más vulnerables a las enfermedades contagiosas relacionadas con el clima. Según una investigación realizada por ONU Mujeres, las temperaturas extremas aumentan la incidencia de enfermedades como la malaria y el dengue, que afectan especialmente a mujeres y niños.
Por otro lado, la falta de acceso a fuentes de energía limpia y segura puede generar enfermedades respiratorias en mujeres y niños, los principales responsables de actividades domésticas como la recolección de leña para cocinar y calentar el hogar. Y por si esto fuera poco, los expertos destacan que cuando ocurren desastres climáticos, suele presentarse un aumento considerable de la violencia de género hacia mujeres y menores de 18 años.
¿Cómo resolver el problema de la desigualdad ante el cambio climático?
Fleur Newman especialista de ONU Cambio Climático, la única manera de acortar la brecha de género ante el cambio climático es a través de políticas climáticas inclusivas que aborden las necesidades y preocupaciones específicas de las mujeres y las comunidades marginadas.
Es necesario diseñar programas que reconozcan y aborden la vulnerabilidad climática de las mujeres y los niños, promoviendo su participación activa tanto en la toma de decisiones como en la implementación de medidas de adaptación y mitigación al cambio climático.
De hecho, se ha comprobado que, cuando las mujeres tienen voz y voto, suelen tomar decisiones más sustentables y equitativas, abogando por medidas que aseguren el futuro de sus hijos, como el acceso a una mejor educación, y optando por energías limpias que beneficien la seguridad alimentaria de toda la comunidad a largo plazo.
