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Nuevo récord histórico de emisiones de gases de efecto invernadero

Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) alcanzaron un nuevo récord. A pesar de los pactos como el Acuerdo de París, firmado en 2015 por representantes de más de 200 naciones de todo el mundo para ponerle un freno al cambio climático, el uso de combustibles fósiles continúa en aumento. 

La quema de gas, petróleo y carbón es la principal causante de la contaminación atmosférica que provoca el calentamiento global. Pero los gobiernos y las empresas siguen haciendo oídos sordos a los reclamos de organizaciones ambientalistas como Greenpeace, y a las advertencias de entidades de especialistas en el tema, como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. 

Ahora, un informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) brinda una nueva señal de alerta. Durante 2022, las emisiones de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono, el metano, el ozono y el óxido nitroso, alcanzaron un nuevo nivel histórico: ¡37 mil millones de toneladas (Gt)! 

Un aumento de emisiones alarmante

El principal impulsor de este aumento alarmante de los niveles de GEI es la industria energética, que en la mayoría de los países desarrollados sigue dependiendo casi exclusivamente de los combustibles fósiles para llevar a cabo sus actividades. Esto se debe, en gran parte, a que los avances en materia de eficiencia energética y las inversiones de los gobiernas en energías renovables continúan sin poder saciar la demanda de energía a nivel global.

El impacto del incremento de estas emisiones en la salud del planeta es evidente. Desde un aumento récord en los niveles de temperatura y del mar, hasta la aparición de catástrofes climáticas como inundaciones, sequías, incendios y terremotos. Los científicos advierten que si no se pone un freno al uso de esta clase de combustibles, los efectos del cambio climático a corto plazo podrían ser catastróficos.

Las energías limpias, al rescate 

De acuerdo con los especialistas que elaboraron el informe de la AIE, la única manera de contrarrestar esta escalada de emisiones de GEI, es a través de la inversión de los gobiernos de todo el planeta en fuentes de energía limpias y renovables, como la solar y la eólica. Además, aconsejan que las autoridades gubernamentales promuevan la eficiencia energética en todos los sectores, desde el transporte hasta la industria y la construcción.

Los expertos indican que triplicando las instalaciones actuales de energías sustentables antes del año 2030, se podría cumplir la meta de emisiones cero para el 2050, establecida en el Acuerdo de París. Esto quiere decir que en los próximos 7 años, se deberían instalar fuentes de energía solar y eólica equivalentes a 11 mil gigavatios.

Sin embargo, para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones necesarios para 2035, se requiere un esfuerzo significativamente mayor. De acuerdo con el informe, los países desarrollados deberían reducir sus emisiones en un 80%, mientras que los de economías emergentes tendrían que alcanzar una disminución del 60%. 

Pero esta expansión masiva de la capacidad de energías renovables requerirá de grandes inversiones de los gobiernos mundiales, tanto en materia de infraestructura, como de tecnología. Por ejemplo, expandiendo sus redes de estaciones de carga para automóviles eléctricos y brindando incentivos a sus ciudadanos para la adquisición de esta clase de vehículos.

Por otro lado, los especialistas a cargo de la elaboración del informe destacan la imprudencia de que los gobiernos sigan invirtiendo en plantas de carbón, gas y petróleo. La única forma viable de evolucionar hacia un economía global baja en carbono es haciendo los cambios necesarios para reducir los gases contaminantes y enfrentar la crisis climática.

Ventajas extras de las energías limpias

Además de la reducción de las emisiones que ocasionan el calentamiento global, las energías verdes ofrecen múltiples beneficios a los gobiernos que las implementan. Desde la generación de fuentes de trabajo y la independencia energética y económica, hasta la reducción de los niveles de contaminación del aire y la mejor calidad de vida de sus ciudadanos. 

Pero no es ningún secreto que implementar esta clase de tecnologías a gran escala requiere de un gran esfuerzo financiero de parte de los gobiernos. Para empezar, deberían establecer políticas económicas que incentiven el uso de energías limpias, como apoyo financiero, reducción de impuestos y otros incentivos fiscales que contribuyan a que los ciudadanos a opten por sistemas energéticos sostenibles.