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Nuevo rechazo judicial a la instalación de industrias salmoneras en la Reserva Natural Kawésqar

Una nueva batalla contra el impacto ambiental producido por las industrias salmoneras se ha librado en el sur de Chile. El Parque Nacional Kawésqar es el segundo más grande del país, con una extensión de casi 3 millones de hectáreas. A su alrededor se extienden zonas costeras protegidas por su carácter de Reserva Nacional. 

Sin embargo, esto no ha impedido que sus aguas se vean amenazadas por el otorgamiento de más de 60 concesiones a empresas dedicadas a la salmonicultura, o en otras palabras, al “cultivo” de salmones. Además, hay muchas otras autorizaciones para operar en el parque pendientes de revisión por parte del Servicio de Evaluación Ambiental (SEA). 

Pero desde hace años, diversas comunidades indígenas y organizaciones ambientalistas, como  Kawésqar Grupos Familiares Nómades del Mar, Aswal Lajep o Greenpeace, han denunciado la falta de rigurosidad de los estudios ambientales realizados a las empresas salmoneras para evaluar su instalación en las zonas protegidas de la Región de Magallanes. 

6º rechazo a las industrias salmoneras

Por sexta vez consecutiva, el Tercer Tribunal Ambiental de Valdivia se pronunció en contra de la Resolución Ambiental que había permitido la instalación del Centro de Salmones Colo Colo, perteneciente a la empresa Acuícola Cordillera. Este contundente fallo es una muestra de lo que son capaces los activistas ambientales cuando se unen en defensa de los ecosistemas naturales. 

En la sentencia, los jueces expusieron las tácticas fraudulentas a las que recurren las compañías salmoneras. Por ejemplo, alterando los valores de sus estudios ambientales y obviando la participación ciudadana en los análisis de proyectos que lucran con los recursos naturales de toda la población chilena sin evaluar las terribles consecuencias para el medioambiente.   

La larga lucha de las comunidades locales y organizaciones comprometidas con la conservación finalmente ha dado sus frutos. Este fallo no solo tiene implicaciones para la región de Magallanes, sino que también establece un valioso precedente a nivel nacional e internacional en la defensa de los espacios naturales.

En este caso puntual, el tribunal tuvo en cuenta la cercanía de otros dos proyectos muy cercanos, los centros Pérez de Arce y Leucotón, que fueron presentados de forma paralela al de la compañía Acuícola Cordillera. Todos los proyectos ingresaron por medio de una Declaración de Impacto Ambiental, mucho menos rigurosa que el Estudio de Impacto Ambiental. 

El tribunal dispuso que los impactos ambientales reales de estos centros salmoneros en la Reserva Nacional Kawésqar no pueden determinarse mediante el análisis presentado. Esto se debe a que los 3 centros comparten rutas de navegación, desde Punta Arenas, hasta el Golfo de Xaultegua. Además, los jueces tuvieron en cuenta la fragilidad del paisaje y los excesivos niveles de contaminantes que la industria disemina en el mar.  

El impacto de las industrias salmoneras en los ecosistemas marinos 

La salmonicultura se realiza mediante el uso de jaulas marinas que pueden albergar alrededor de 50 mil ejemplares. La contaminación producida debajo de las jaulas como resultado de las heces y los alimentos no consumidos por los peces altera gravemente el medioambiente acuático. Por otro lado, los antibióticos usados para controlar las enfermedades y parásitos de los animales generan reacciones químicas en el agua que pueden ser perjudiciales para todo el ecosistema. 

Pero tal vez uno de los mayores problemas ambientales generados por la propagación de la industria salmonera tiene que ver con el escape accidental de los salmones. Esto genera una competencia imprevista por alimento con las especies autóctonas (recordemos que el salmón no es nativo de Chile), o incluso la infección de especies endémicas depredadoras.  

¿Cómo garantizar la protección de los ecosistemas marinos?

Para proteger los ecosistemas del Parque Nacional Kawésqar y otras áreas protegidas de Chile es imprescindible que los estándares de las leyes regulatorias del Estado se incrementen. Además, es necesario que la sociedad apoye a las comunidades originarias que intentan preservar sus profundos vínculos con la tierra. 

Ante cada nuevo intento de avance de la industria salmonera se debe exigir un correcto análisis de los impactos de sus actividades a largo plazo sobre los recursos naturales de todos los chilenos. Este último fallo del Tribunal sienta un precedente muy valioso para las futuras decisiones judiciales. Sin embargo, no será suficiente ante el avance de las empresas que nunca consideran la protección de la biodiversidad en sus balances.