Los animales exóticos ponen en riesgo a los bosques nativos de la Isla Navarino


Una serie de animales exóticos ha tomado como rehenes a los bosques nativos y a la fauna autóctona de la remota Isla Navarino, ubicada en el extremo sur de Chile. En la ciudad de Puerto Williams, su capital, se pueden encontrar caballos, vacas, perros y gatos deambulando por doquier. Junto a castores y visones llegados desde Argentina, estas especies exóticas han generado un desequilibrio ambiental que podría ser irreversible.
De acuerdo con el biólogo Alex Waldspurger, que se desempeña como guardaparque del parque etnobotánico Omora, ubicado en el norte de la isla, la presencia de vacas y caballos que pisotean y se comen las plantas, compromete seriamente la supervivencia de los bosques nativos del lugar. Esto se debe a que las especies de flora local están acostumbradas a un ritmo de crecimiento lento, por lo que se ha generado una desestabilidad sin precedentes en todo el ecosistema.
El ritmo “lento” de los bosques nativos de la Isla Navarino
Hace miles de cientos de años, la Isla Navarino solía ser hielo sólido. Tras la última glaciación, los hielos retrocedieron y fueron dando paso a las rocas. A un ritmo muy lento que llevó miles de años, esas rocas fueron cubriéndose de la vegetación que hoy se ve amenazada por especies invasoras como el castor, las vacas o los caballos.
Este es el motivo por el que, a diferencia de en otras zonas del país, los bosques nativos de Navarino solo cuentan con una variedad de 6 especies de árboles. Y en consecuencia, la cantidad de mamíferos nativos también es reducida. Solo existen en la isla 2 tipos de ratones pequeños, 2 clases de murciélagos y el solitario guanaco.
Los peligros ocasionados por la llegada del castor
A mediados de la década de 1940, los gobernantes argentinos decidieron importar al castor, una especie roedora originaria de América del Norte a la región patagónica. Su idea consistía en explotar la industria peletera con las pieles de estos animales. Lamentablemente, no consideraron los riesgos ecológicos derivados de introducir una especie exótica en estas tierras donde no tendrían depredadores naturales como el zorro, el oso o el puma.
Al poder reproducirse sin control, los castores han ido alterando la dinámica de los bosques subantárticos. Especializados en talar árboles y construir presas, estos animales fueron cambiando la estructura natural de los ríos de la isla, poniendo en riesgo mortal a las especies locales que no estaban evolutivamente preparadas para convivir con ellos.

Matías Troncoso, geofísico del Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (CHIC), destaca que, al no estar acostumbrados a ser talados, los árboles de la Patagonia no contaban con mecanismos de defensa adecuados para resistir la actividad de los castores.
Castores vs turberas: ¿cómo repercute esta batalla en el cambio climático mundial?
Pero además de alterar el equilibrio de los bosques nativos, los castores tienen un impacto terrible en otros ecosistemas fundamentales en la lucha contra el cambio climático: las turberas. Estos humedales son grandes sumideros de dióxido de carbono, pero cuando los roedores construyen sus presas sobre ellas, modifican el nivel normal de agua y liberan grandes cantidades de este gas de efecto invernadero a la atmósfera.
De acuerdo con el científico Armando Sepúlveda, miembro del Centro de Investigación Gaia Antártica, aún no se alcanzan a comprender completamente los efectos de la presencia de estos animales exóticos invasores en estos reservorios de carbono. Por este motivo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace han exigido al gobierno chileno que se invierta en investigaciones que permitan demostrar la importancia de la supervivencia de estos ecosistemas para combatir el cambio climático en todo el planeta.
¿Qué se puede hacer para preservar los bosques de la isla?Más allá de la lógica eliminación de las especies invasoras en el lugar, los expertos explican que es necesario implementar planes conjuntos entre Argentina y Chile que permitan controlar las poblaciones de castores y evitar que sigan proliferando y lleguen nadando hasta la isla desde la región patagónica.

Con respecto a este punto, el Ministerio de Medioambiente chileno ya ha anunciado un programa de gestión binacional que se basa en una estrategia a largo plazo que busca evitar la proliferación del castor en los próximos años.
Pero además, es importante que haya una campaña de concientización entre los ciudadanos y visitantes de Navarino que permita un control más exhaustivo de animales domésticos, como perros, gatos, vacas y caballos. Solo mediante esta clase de medidas será posible preservar la vida silvestre autóctona de este ecosistema único en el mundo.
