Ley de plásticos de un solo uso: ¿el fin de la contaminación plástica en Chile?


Como sucede en muchos otros países, el plástico se ha convertido en uno de los problemas ambientales más graves que enfrenta Chile. Cada año, se generan cantidades gigantescas de residuos plásticos que no solo ponen en riesgo a los océanos y la fauna marina del país, sino que además amenazan la salud de sus habitantes.
Para intentar remediar este asunto, a principios del año pasado, se promulgó la ley de plásticos de un solo uso. Sin embargo, el desconocimiento de la población sobre el alcance de esta normativa ha hecho que muchas veces la aplicación de la misma no sea del todo efectiva.
Teniendo en cuenta que cada ciudadano chileno utiliza un promedio de 51 kilos de plástico al año, queda claro que si realmente se quiere combatir la contaminación plástica, será necesario adoptar cambios no solo a nivel gubernamental, sino también a nivel comunitario.
La contaminación plástica en Chile, en números
El uso indiscriminado de productos plásticos en la vida cotidiana de los ciudadanos chilenos ha convertido al país en uno de los mayores generadores de residuos plásticos per cápita de todo el continente. Cada año, hasta 25 mil toneladas de desechos plásticos llegan a los vertederos públicos o se acumulan en distintos territorios contaminando el medioambiente.
La principal razón de esta acumulación tiene que ver con la proliferación de productos de un solo uso. Vasos y cubiertos descartables usados en reuniones y fiestas, botellas y envases de comida para llevar, y hasta los envoltorios de cualquier alimento comprado en el supermercado se han convertido en una parte fundamental de la cultura de consumo del país.

Y si bien esta clase de productos pueden parecer muy prácticos, su aparente conveniencia y comodidad esconde un mal terrible para los ecosistemas marinos de Chile y de todo el planeta. Y es que cuando estos residuos plásticos quedan abandonados, comienzan a desintegrarse por la acción de la luz solar o el agua marina hasta convertirse en microplásticos que contaminan el aire y los océanos.
¿Qué estipula la ley de plásticos de un solo uso?
El objetivo primordial de la ley de plásticos de un solo uso aprobada por el Congreso chileno es proteger el medioambiente y ayudar a reducir la cantidad de plásticos que se producen y se descartan en el país. Para lograrlo, esta legislación plantea una serie de medidas cruciales que limitan o prohíben el uso de productos de plástico descartables.
Tal vez la más notable de estas medidas es la prohibición de la entrega de productos de un solo uso en establecimientos regulados por el gobierno, entre ellos, los restaurantes, las cocinerías, las cafeterías, y otros locales de comida lista para consumir de todo el país. A su vez los deliverys de comida solo podrán entregar sus productos en envases de plásticos reciclables certificados.

Además, quedarán prohibidos los cubiertos, platos, bombillas y cualquier otro tipo de contenedor de comida que no pueda reutilizarse, tanto dentro como fuera de los establecimientos. La ley número 21.368 también determina que las botellas de bebidas deberán confeccionarse usando plásticos reciclado dentro del país, lo que permitirá crear nuevas fuentes de trabajo “verde” que beneficiarán a muchos chilenos.
Una vez publicada en el Diario Oficial, 1uienes no cumplan con estas normas deberán enfrentar multas de entre 50 mil y 250 mil pesos por cada producto que incumpla la ley. Los representantes de organizaciones ambientalistas como Greenpeace o Circula el Plástico esperan que gracias a estas medidas, en los próximos 3 años Chile disminuya notablemente el uso de plásticos de un solo uso en la industria alimentaria.
Los desafíos a los que se enfrenta la aplicación de la ley
A pesar de que la Ley de Plásticos de un Solo Uso fue promulgada en febrero de 2022, una encuesta llevada a cabo recientemente por la Coalición Supera el Plástico reveló que solo el 18% de la población chilena conocía los verdaderos alcances de la normativa. De hecho, el 65% de las personas encuestadas manifestó conocer establecimientos donde todavía siguen entregando bombillas, revolvedores, cubiertos y hasta productos de plumavit a los consumidores.
Esta falta de información y conciencia sobre los problemas ambientales relacionados con los plásticos ha hecho que la sociedad chilena no sepa cómo adoptar las prácticas necesarias para combatir la contaminación. Por ende, si se quiere lograr un cumplimiento efectivo de la ley, es importante que el gobierno invierta tanto en educación ambiental, como en la promoción de alternativas sostenibles para los productos plásticos.
