Las enfermedades gastrointestinales podrían aumentar por el cambio climático


El cambio climático no solo acarrea graves consecuencias para el medioambiente, también es capaz de poner en riesgo la salud de todos los habitantes del planeta. De acuerdo con un nuevo estudio realizado por expertos en bioestadística y epidemiología de la Universidad de Surrey (Inglaterra), el aumento indiscriminado de la temperatura podría provocar un aumento generalizado de las enfermedades gastrointestinales en todo el mundo.
La investigación británica revela que la contaminación de la atmósfera y el calentamiento global (provocados por la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón) han generado un caldo de cultivo que propicia la aparición de infecciones bacterianas relacionadas con padecimientos diarreicos como la campilobacteriosis.
El cambio climático, un dolor de… panza para la población mundial
Según el Dr. Gianni Lo Iacono, principal autor del estudio, el cambio climático genera condiciones perfectas para la propagación de infecciones gastrointestinales comunes como la campilobacteriosis. Esta infección bacteriana, que suele provocar síntomas como diarrea y dolor de estómago, aumenta significativamente bajo la presencia de parámetros climáticos específicos relacionados con el calentamiento global como la temperatura, la humedad y la mayor duración de los días.
Para llegar a esta conclusión, el equipo del Dr. Lo Iacono analizó datos de más de un millón de casos de esta enfermedad ocurridos en Inglaterra y Gales a lo largo de dos décadas. Esta investigación reveló que cada vez que la temperatura aumentaba 5 grados centígrados, también lo hacían los casos de infección por campilobacteriosis. Del mismo modo, registraron un incremento de la enfermedad cuando la humedad era más alta y los días tenían más horas de luz solar.
¿A qué personas afecta mayormente esta enfermedad?
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, existen 2 grupos demográficos especialmente vulnerables a la campilobacteriosis. Por un lado, los niños, cuyo sistema inmunológico aún no se encuentra completamente desarrollado y tienen menor conciencia sobre cómo higienizarse para evitar la transmisión de enfermedades.

Por otro, los adultos mayores, que enfrentan un debilitamiento natural en la eficacia de sus barreras de protección contra virus y bacterias. A esto se suma que muchas personas de la tercera edad pueden padecer de enfermedades crónicas que debilitan su salud general y los vuelven más propensos a complicaciones relacionadas con las enfermedades gastrointestinales, como la deshidratación.
Pero además, las enfermedades diarreicas suelen perjudicar en mayor medida a aquellas personas con acceso limitado a servicios de salud e higiene, o a quienes no cuentan con recursos como agua potable o cloacas. Cuando las temperaturas aumentan en esta clase de comunidades se crea un entorno propicio que favorece la reproducción y la supervivencia de patógenos que incrementan el riesgo de contagio de estas afecciones.
El impacto en la salud y la economía de las enfermedades diarreicas
Si bien puede parecer que las enfermedades gastrointestinales no representan grandes riesgos en materia de salud, el Dr. Lo Iacono resalta que conllevan grandes consecuencias sociales. Además del malestar físico que ocasiona a los enfermos, la propagación de enfermedades como la campilobacteriosis puede generar una sobrecarga en los hospitales y clínicas, en especial en los sectores más vulnerables de la sociedad.
No solo podrían verse incrementados los costos en tratamientos y personal para tratar estas dolencias, sino que los brotes repentinos de enfermedades diarreicas podrían comprometer la capacidad de los servicios de medicina para responder a otras patologías más urgentes.
Repercusiones en la economía a nivel mundial
En aquellos países con sistemas de salud colapsados o con pocos recursos, las epidemias de enfermedades gastrointestinales podrían generar graves problemas financieros. El cambio climático tiene la capacidad de exacerbar las diferencias económicas y sociales de la población y esta clase de afecciones no será la excepción. Aquellas comunidades con dificultades para acceder a agua potable probablemente se vean más perjudicadas, ya que les resultará mucho más difícil evitar la propagación de los virus y bacterias.

Pero los mayores costos en atención médica y las pérdidas económicas provocadas por los días de ausencia en los trabajos que genera este tipo de enfermedades acabarán por repercutir en la economía de todos los estratos sociales. Es por eso que organizaciones ecologistas como Greenpeace luchan desde hace años para concientizar a la población acerca de la importancia de combatir el cambio climático, no solo para cuidar el medioambiente, sino también por una cuestión económica.
Es necesario que los gobiernos de todo el mundo comprendan la gravedad de seguir permitiendo que el cambio climático empeore. La única manera de proteger la salud de la población y del medioambiente es a través de políticas ambientales sostenibles que eviten la emisión de gases de efecto invernadero.
