La calidad de aire de Chile, cada vez peor


Según el reciente Informe Mundial sobre la Calidad del Aire de IQAir, Chile es el país con peor calidad de aire de toda Sudamérica. Y si bien este no es un problema ambiental que solo exista en territorio chileno, los expertos de organizaciones ambientales como Greenpeace Chile vienen advirtiendo desde hace décadas acerca de los impactos de este fenómeno en la salud pública y el medioambiente nacional.
En América Latina, los índices de contaminación atmosférica de capitales como Ciudad de México y Lima superan ampliamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Estas ciudades comparten ciertos factores con Santiago de Chile (la segunda capital más contaminada de la región), como el uso intensivo de combustibles fósiles y una infraestructura deficiente contra la contaminación que propician la acumulación de partículas finas y gases tóxicos en el aire.
Pero además de la capital, otras ciudades como Coyhaique, Temuco y Osorno encabezan la lista de las ciudades con peor calidad de aire del país, con niveles de contaminación que suelen aumentar sobre todo durante los meses de otoño e invierno como resultado de la combustión de leña utilizada para calefaccionar los hogares.
Esto es especialmente cierto entre las comunidades más vulnerables, que no cuentan con alternativas limpias y accesibles. A esto se suma la problemática de las denominadas zonas de sacrificio, como Quintero y Tocopilla, donde la industrialización ha hecho estragos en la salud y el medioambiente de sus habitantes.
¿Por qué Chile tiene tan mala calidad de aire?
El informe de IQAir muestra a Chile como uno de los países con peor calidad de aire de América Latina debido a su alta concentración promedio de partículas en suspensión (PM2.5) que alcanza los 18,8 microgramos por metro cúbico (mcg/m³). Este nivel ¡duplica! el límite recomendado por la OMS, que es de 10 mcg/m³.

Las partículas en suspensión son diminutas partículas presentes en el aire que pueden provenir de fuentes naturales (como el polvo y el polen), o humanas, (como la quema de combustibles fósiles o las industrias). Además del daño que provocan en el medioambiente (alterando el clima, por ejemplo), las PM 2.5 (las más pequeñas) representan un riesgo para la salud, ya que pueden causar enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Los peores índices del país fueron registrados durante el invierno en ciudades como Coyhaique, Temuco, Osorno y Puerto Montt. En Coyhaique, por ejemplo, los niveles de PM2.5 alcanzan ¡hasta 63 mcg/m³! en la época invernal debido al uso masivo de leña como fuente de calefacción. De hecho, la quema de madera es responsable del 94 % de las emisiones de partículas finas en la región, afectando gravemente la calidad del aire y la salud de sus habitantes.
El aire irrespirable de las zonas de sacrificio
Se conoce como zonas de sacrificio a aquellas áreas geográficas donde las industrias como refinerías, plantas termoeléctricas, mineras o químicas han generado altos niveles de contaminación ambiental en el aire, el agua y el cielo. Es muy común que las comunidades que viven en estas zonas tengan altas tasas de enfermedades respiratorias, cardiovasculares y de distintos tipos de cáncer debido a que continuamente se encuentran expuestos a componentes tóxicos.
En áreas como Quintero-Puchuncaví, Huasco, Antofagasta y Tocopilla, dedicadas a actividades como la minería, la generación de energía y la refinación de combustibles, contaminantes como el dióxido de azufre y los óxidos de nitrógeno han sido responsables de diversos problemas de salud entre sus habitantes.
De hecho, según el informe Lancet Countdown, solo en 2022, hubo más de 240 muertes prematuras por millón de habitantes directamente relacionadas con la contaminación del aire en el país. Por este motivo es necesario que el gobierno adopte políticas que contribuyan a reducir las emisiones y promuevan fuentes de energía más limpias.

¿Cómo afecta la calidad del aire a la salud de los chilenos?
Según investigaciones del experto Nicolás Huneeus, la contaminación del aire causa aproximadamente 4.500 muertes al año en el país. Además, cerca de 3 mil niños, adultos mayores y personas con condiciones preexistentes son hospitalizados cada año por causa de esta problemática ambiental.
En los niños, cuyos pulmones, cerebros y otros órganos aún están en desarrollo, la exposición constante a las toxinas del aire puede causar daños terribles e irreversibles, como estrés oxidativo e inflamación crónica, además de debilitar el sistema inmunológico, incrementando el riesgo de que padezcan asma, EPOC e incluso trastornos neurológicos.
