Groenlandia se derrite por el cambio climático y puede alterar el nivel del mar en todo el planeta


El cambio climático que atraviesa la Tierra ocasiona catástrofes ambientales en todos los puntos del globo y Groenlandia, no es la excepción. De acuerdo con un estudio llevado a cabo por el glaciólogo Chad Greene, líder del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, el gigante helado ha estado perdiendo masa a un ritmo mucho más acelerado de lo que se creía en las últimas dos décadas.
Este exagerado deshielo es una muestra de cómo el aumento de las temperaturas provocado por la contaminación de la atmósfera por parte de los gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono pueden repercutir de formas terribles sobre la vida en el planeta. Y es que además de aumentar seriamente el nivel del mar, esta pérdida de hielo podría alterar la circulación de los océanos en todo el mundo.
Un Goliat de hielo vencido por el cambio climático
Groenlandia es una enorme isla ubicada entre los océanos Atlántico y Ártico. Se calcula que su territorio es equivalente al tamaño de 3 estados de Texas, el más grande de los Estados Unidos. Pero el estudio publicado en la revista científica Nature estima que, entre 1985 y 2022, la capa de hielo de este país pudo haberse reducido en hasta 6 mil gigatoneladas.

Este número ha alarmado a los expertos debido a que, antes de la investigación, la cifra de hielo perdida se estimaba en “solo” 5 mil gigatoneladas, lo que indicaría una subestimación del 20%. El Dr. Greene ha explicado que la clave de esta diferencia radica en que en estudios anteriores no se habían considerado los desprendimientos de hielo en las costas del país, donde los glaciares están constantemente en contacto con el océano.
A través de un relevamiento que combinó más de 235 mil estudios llevados a cabo en glaciares de toda la isla, el equipo del Dr. Greene pudo determinar que, en las últimas dos décadas, hubo un retroceso general del hielo. La única excepción, fue la de un pequeño glaciar que logró mantener su tamaño a pesar de los efectos adversos del cambio climático.
¿Cuáles son las consecuencias del derretimiento de los glaciares de Groenlandia para el planeta?
Este deshielo acelerado no solo afectará a los seres humanos y las especies que habitan en Groenlandia. Su impacto se hará sentir en todo el planeta. Los científicos a cargo del estudio creen que a medida que el deshielo se precipite en los márgenes del territorio groenlandés, también lo hará tierra adentro. Esto podría provocar un aumento del nivel del mar de más de 7 metros en todo el planeta.
Expertos de organizaciones ecologistas como Greenpeace han advertido desde hace años que el calentamiento global y el consecuente derretimiento de las masas polares podrían incrementar el nivel del mar a alturas insospechadas. De hecho, este crecimiento ya se está haciendo sentir en algunas regiones del Océano Pacífico y el Caribe, donde los habitantes de pequeñas islas y de las comunidades costeras ven amenazados sus hogares y sus medios de subsistencia.
El impacto del deshielo en la circulación oceánica global
A medida que los grandes bloques de hielo de la costa de Groenlandia se desprenden, comienzan a flotar en el mar. Estas masas gigantes de hielo no solo afectan la temperatura de los océanos sino también su circulación natural. La más amenazada es la que los científicos denominan Circulación Meridional de Oscilación del Atlántico (AMOC), encargada de regular el clima de todo el continente europeo.

Cada año la superficie del océano Ártico se congela. Este proceso es clave para la circulación de agua a nivel global. Al congelarse y formar el hielo marino ártico, el agua de mar expulsa grandes cantidades de sal que generan corrientes de agua más densa y fría en el fondo del océano que fluyen hacia el sur del planeta. A su vez, esta corriente oceánica arrastra agua más cálida hacia el norte, creando un equilibrio en la temperatura de la Tierra.
Por lo que además de influir en las temperaturas de Europa, la pérdida de sostenida de hielo en Groenlandia podría tener efectos negativos sobre la congelación del hielo ártico, la salinidad del agua y la circulación oceánica. Como consecuencia directa, la vida marina y el clima mundial podrían verse afectados a un punto que ahora mismo es difícil de predecir. Lo que sí se puede predecir, es que no se tratará de cambios positivos.
