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El cambio climático produjo el mes de septiembre más caluroso de la historia

En 2015, durante el Acuerdo de París (COP), más de 200 países de todo el mundo se comprometieron a trabajar para combatir el cambio climático. El objetivo principal de este pacto era adoptar medidas que evitaran que la temperatura global en 2030 supere en más de 1,5 grados centígrados a la de la era preindustrial. 

Lamentablemente, la mayoría de esas naciones no ha cumplido con los compromisos firmados en la COP de París. Y como consecuencia de la inoperancia y la desidia de las autoridades mundiales, 2023 podría ser el primer año en superar esa marca. El calentamiento global acumulado a lo largo de este año no tiene precedentes desde que se tiene registro de la temperatura.   

De acuerdo con organizaciones científicas como Copernicus, el Servicio de Monitoreo del Clima de la Unión Europea, y la Agencia Meteorológica japonesa, la temperatura del mes de septiembre de 2023 supero en 0,5 grados centígrados a la de 2020, el último récord registrado. De esta manera, se convirtió en el septiembre más caluroso de la historia.

Cambio climático: ¿Por qué estamos al límite de una catástrofe climática? 

El portal de especialistas Scientific American, donde se publicaron los resultados de los informes meteorológicos, recalca que el factor más importante en el aumento de la temperatura es el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero provocado por la quema de combustibles fósiles como el gas, el carbón y el petróleo.   

Desde hace varios años, organizaciones ambientalistas como la International Pollutants Elimination Network y Greenpeace, vienen trabajando para intentar influir en la opinión pública y las decisiones políticas relacionadas con la polución ambiental. Sin embargo, sus reclamos no siempre son escuchados. De hecho, las inversiones para la exploración de petróleo y gas continúan aumentando en todo el mundo. 

Las consecuencias del calentamiento global, cada vez más visibles

Durante los últimos meses las olas de calor se extendieron a lo largo y ancho del planeta. Desde el temperaturas extremas en el sur de los Estados Unidos y el Mediterráneo, hasta inundaciones devastadoras en países como Grecia, Libia y China. Ninguna región del mundo está a salvo de las consecuencias del cambio climático.  

Pero los récords de temperatura no solo se dieron en la superficie terrestre. En los océanos, los registros también tuvieron picos históricos durante el mes de septiembre, con una media de ¡casi 21 grados centígrados!

Teniendo en cuenta que desde los inicios de la era industrial, los océanos han servido como un sumidero para el 90% del calor y el dióxido de carbono generado por las actividades humanas, no debería sorprender que, a medida que se calientan, devuelvan a la Tierra parte de ese gas contaminante, elevando aún más las temperaturas a nivel mundial. 

El impacto extra de El Niño

El Niño es un evento climático cíclico que causa temperaturas elevadas y lluvias intensas en el océano Pacífico oriental a lo largo de la línea del Ecuador. Este fenómeno, que en 2023 podría romper todos sus registros previos, ha contribuido a un aumento de las temperaturas en varias partes del planeta. 

Según los expertos, El Niño podría agravar las consecuencias del cambio climático y hacer que 2023 y 2024 sean los años más cálidos de la historia registrada. De hecho, durante los últimos años con récords de temperaturas (2016 y 2020), también había estado presente este fenómeno climático que suele seguir a su contraparte: La Niña (que produce temperaturas más bajas). Pero tal es el efecto del cambio climático, que los científicos admiten que los últimos pasos de La Niña han tenido temperaturas mucho más calurosas de las que se solían provocar. 

COP28: una última oportunidad de cambio

El 30 de noviembre comenzará una nueva reunión de los líderes mundiales en Dubái para tratar los peligros del cambio climático y las acciones necesarias para detenerlo. Los registros de septiembre deberían ser una luz de alerta para que los responsables de tomar las medidas que reduzcan las emisiones de gases contaminantes hagan lo que debieron hacer hace años. 

El cambio climático no entiende de límites geográficos, ni estacionales. La única manera de ponerle un freno a sus efectos es adoptando fuentes de energía limpias que no contaminen la atmósfera con gases tóxicos. Las decisiones que se tomen a partir de la COP28 podrían determinar el futuro de todos los seres humanos.