El cambio climático hace que los jóvenes desistan de tener hijos


Cada vez más personas toman en cuenta los desafíos ambientales derivados del cambio climático a la hora de decidir si quieren, o no, tener hijos. De acuerdo con una encuesta realizada recientemente por la empresa de investigación Morning Consult Pro para el prestigioso diario New York Times, uno de cada cuatro adultos que toma la decisión de no tener descendencia, lo hace, en parte, por la crisis climática que atraviesa el planeta.
Teniendo en cuenta que las generaciones más jóvenes están siendo testigos de eventos climáticos extremos sin precedentes, no suena raro que el cambio climático influya sobre su planificación familiar. Pero el calentamiento global, las sequías, las inundaciones y otros fenómenos extremos no solo provocan miedos o ansiedad en quienes están decidiendo si van, o no, a tener hijos, sino también en aquellas personas que ya son padres.
Los bajos niveles de natalidad y el cambio climático
Según los datos provistos por el informe de Impacto Social Deloitte, las personas pertenecientes a las llamadas “generación millenial” y “generación Z”, es decir, los menores de 40 y menores de 25 años respectivamente, comparten una sensación de ansiedad ambiental. Esta preocupación constante sobre el futuro del planeta se ha visto exacerbada por eventos como incendios forestales, huracanes e inundaciones.

Como resultado de estas amenazas climáticas, que cada vez se repiten con mayor asiduidad, ha ido creciendo entre ellos el temor a verse obligados a afrontar desafíos relacionados con la seguridad alimentaria o los desplazamientos forzados por motivos ambientales. A esto se suman los efectos psicológicos de la pandemia de Covid y los traumas en relación a la falta de acceso a la salud relacionados con ella.
Rompiendo los tabúes de no querer maternar
Durante muchos años, la sociedad no respondía de forma positiva a las mujeres que expresaban su deseo de no querer maternar. Pero a medida que se han ido produciendo cambios en la manera de pensar, muchos de ellos alentados por el avance del feminismo, estas decisiones personales son cada vez menos cuestionadas.
A su vez, millones de hombres y mujeres han comenzado a manifestar su visión pesimista sobre el estado actual del planeta. Ante este escenario poco amistoso para traer nuevos niños al mundo, las nuevas generaciones acaban incluso cuestionando el “egoísmo” de la maternidad/paternidad. Esta compleja forma de pensar refleja la percepción de un futuro incierto para las próximas generaciones, a menos se tomen medidas drásticas que pongan fin al cambio climático.
¿Cómo afecta la Eco-Ansiedad a quienes ya son padres?
Se conoce como “Eco-Ansiedad” al fenómeno psicológico que surge como una respuesta emocional a la creciente preocupación por los problemas ambientales y el cambio climático que atraviesa el planeta. Quienes lo experimentan sienten un alto nivel de angustia, miedo, o desesperanza ante la degradación del medioambiente.
Pero lejos de limitarse a aquellos que deciden no tener hijos, la “Eco-Ansiedad” también afecta a quienes ya son padres. Los eventos climáticos extremos, las noticias sobre la pérdida de biodiversidad, o incluso la falta de acción de los gobiernos ante el cambio climático pueden llevar a muchos padres a preocuparse por el futuro que les espera a sus hijos.
Mayor conciencia ambiental: ¿La solución al problema?
Ante esta sensación de incertidumbre y ansiedad, organizaciones ecologistas como Greenpeace y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) pueden convertirse en grandes aliados para que los jóvenes se sientan involucrados en el cuidado del medioambiente.
Cuando las personas participan de forma activa, exigiendo a sus gobernantes medidas que promuevan un mundo más sostenible, es más fácil que perciban que la defensa de la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático no son metas inalcanzables, sino desafíos a los que ellos mismos pueden contribuir.
