El cambio climático disminuye las reservas de agua dulce


De acuerdo con un nuevo estudio publicado por la prestigiosa revista científica Nature Communications las reservas de agua dulce han disminuido considerablemente en los últimos 20 años como consecuencia del cambio climático. Este relevamiento ha desencadenado una preocupación alarmante a nivel mundial, en especial en aquellos países que ya han comenzado a notar la escasez de este elemento vital para la vida.
El 70% del planeta Tierra está conformado por agua. Tal vez por eso, durante años las personas confiaron en que esta substancia tan abundante nunca podría acabarse. Sin embargo, solo el 2,5% del agua del planeta es apta para consumo humano. Y a medida que las temperaturas del planeta aumentan por la contaminación ambiental producida por los gases de efecto invernadero, la demanda de agua continúa aumentando.
Gran parte de esa demanda, está relacionada con la producción de alimentos, que hoy en día representa un 70% del consumo de agua a nivel mundial. Teniendo en cuenta que los expertos calculan un aumento de la producción agrícola del 69% para 2035, las cuentas no dan. Se prevé que para el año 2050 los requerimientos mundiales de agua potable dupliquen a los actuales.
¿Cómo repercute el cambio climático en la merma de agua dulce?
Para llegar a esta conclusión apocalíptica, Huilin Gao, la científica de la Universidad de Texas autora del informe, analizó imágenes satelitales de las reservas mundiales de agua dulce durante un período de casi dos décadas, entre 1999 y 2018. Así fue que descubrió que la cantidad de agua almacenada en todo el planeta se redujo considerablemente, incluso cuando los embalses se han multiplicado año a año.
El impacto del cambio climático en las reservas de agua es innegable. Los fenómenos climáticos extremos, desde las sequías prolongadas, hasta las lluvias intensas e impredecibles, generan que los recursos hídricos se vuelvan inestables. Y en aquellas zonas del planeta donde la escasez ya era un problema, estos cambios de clima contantes pueden provocar grandes crisis hídricas. Por si fuera esto fuera poco, el aumento de la temperatura hace que el agua se evapore con mayor facilidad de los embalses.

Impacto regional: América del Sur entre las más afectadas
La merma de agua dulce es especialmente notoria en algunos países de Sudamérica. En estas regiones la demanda de agua por parte de la población crece a un ritmo mucho más rápido del que los embalses son capaces de producir. Esta zona del planeta, reconocida por su amplia variedad de ríos y lagos, no ha podido escapar a la crisis hídrica.
De acuerdo con un estudio llevado en cabo 2019 por el Instituto de Recursos Mundiales, Chile es el país de América Latina con mayor nivel de “estrés hídrico”. Esto quiere decir que sus habitantes se enfrentan a una merma preocupante de la disponibilidad de agua potable. Por lo que en más de la mitad del país se ha declarado una sequía hídrica y se está restringiendo el acceso a este recurso vital para la salud y la vida humana.
Mientras tanto, en Honduras, la falta de conciencia ambiental y las sequías históricas han llevado al gobierno a un estado de emergencia. Desde un calendario de racionamiento, hasta el uso de camiones cisterna para los sectores más humildes. Además, la escasez de agua ha llevado a los hondureños a utilizar menos electricidad, ya que el agua es un elemento clave en la producción de energía hidroeléctrica.

En Uruguay la situación viene siendo advertida desde hace tiempo por organizaciones ambientales como Greenpeace o Maldonado Tierra y Agua, pero solo hasta julio de este año, el gobierno parece haber comprendido la magnitud del problema. El país oriental sufre la peor sequía de los últimos 70 años y el presidente de la nación decretó la emergencia hídrica en la capital y sus alrededores.
¿Hay salida? Las claves para la conservación del agua
A medida que las poblaciones crecen y las actividades económicas se expanden, la presión sobre los recursos hídricos aumenta. La regulación del uso del agua por parte de los gobiernos de todo el mundo sobre algunas actividades como la ganadería, la agricultura o la industria papelera es clave para combatir la escasez. En especial en la actualidad, donde los fenómenos climáticos extremos se han vuelto cada vez más comunes.
Por este motivo también es esencial abordar el problema de la contaminación ambiental. La transición hacia fuentes de energía limpia puede disminuir la generación de gases de efectos invernadero y contribuir a combatir el cambio climático. De esta manera se podrán mitigar los efectos de las sequías o las inundaciones sobre las reservas de agua dulce y garantizar que todos los habitantes del planeta puedan acceder a este recurso tan importante.
