El ADN de los pulpos probó que la capa de hielo de la Antártida colapsará por el cambio climático


El cambio climático actual tiene precedentes en la historia. Hace unos 125 mil años, durante el último período cálido entre las eras de hielo, la Tierra experimentó temperaturas más cálidas, similares a las que se están dando en la actualidad.
Basándose en esta información, un grupo de científicos de la Universidad James Cook y la Universidad de Australia Occidental realizaron una innovadora investigación: analizaron la historia ancestral del ADN de los pulpos para descubrir qué tan vulnerable es ahora mismo la capa de hielo de la Antártida Occidental a padecer un nuevo colapso.

¿Cómo pueden los pulpos alertar sobre las consecuencias del cambio climático?
El ADN tiene la capacidad de actuar como un libro de historia que permite comprender los eventos del pasado. En este caso, los científicos utilizaron el código genético del pulpo de Turquet, un protagonista silencioso de la historia de la Antártida. Y es que, a medida que las temperaturas del planeta aumentan, se acercan a las del período interglacial que tuvo lugar hace 125 mil años atrás.
Para llevar a cabo esta investigación debieron colaborar varias disciplinas. Las más importantes fueron la paleoclimatología (que estudia la evolución del clima en la era paleolítica) y la genética de los cefalópodos. Estos organismos marinos conservan información en su ADN que revela cómo interactuaron diferentes poblaciones del pasado.
Entender la historia genética de estas criaturas permitió a los científicos determinar cómo evolucionó la vida en la Antártida a lo largo del tiempo. Pero además, sirvió para predecir qué eventos climáticos del pasado podrían repetirse ante condiciones similares en la actualidad y en el futuro cercano como consecuencia del aumento de temperaturas provocado por el cambio climático.
Rompiendo el hielo entre las poblaciones de pulpos de Turquet
A través del análisis de diversos patrones genéticos, los científicos lograron establecer conexiones directas entre poblaciones de pulpos que habitaron los mares antárticos de Weddell, Amundsen y Ross. En la actualidad esa conexión hubiera sido imposible, ya que la topografía submarina se encuentra cubierta por la enorme capa de hielo de la Antártida Occidental.
Pero a mediados del Plioceno, entre 3 y 3.6 millones de años atrás, las temperaturas eran mucho más altas, por lo que las poblaciones pudieron relacionarse sin obstáculos. Del mismo modo, la historia genética de los pulpos reveló que las poblaciones tuvieron conexiones directas durante el último período interglacial: hace 125 mil años.
Durante esta etapa, las temperaturas eran 1.5 °C más altas que en la era preindustrial. ¿Suena familiar? Teniendo en cuenta que el cambio climático está llevando las temperaturas a niveles similares a los de esa época, este descubrimiento es una evidencia más del colapso que las condiciones climáticas actuales podrían provocar en la capa de hielo de la Antártida Occidental.
¿Cuáles serían las consecuencias del colapso de la capa de hielo antártica?
La investigación genética revela que el derretimiento de esta vasta capa de hielo podría tener consecuencias terribles. Para empezar, el nivel del mar podría subir ¡entre 3.3 y 5 metros! si las temperaturas continúan aumentando. Por este motivo, organizaciones ecologistas como Greenpeace vienen abogando por medidas que prevengan que la Antártida Occidental alcance un punto de no retorno.

Esta capa de hielo es muy susceptible al aumento de las temperaturas y de su estabilidad depende el equilibrio del nivel del mar en todo el planeta. Su descomposición no solo afectaría a los ecosistemas antárticos, sino que podría provocar graves catástrofes como inundaciones, maremotos y pérdidas millonarias en varias partes del mundo.
La única manera de prevenir estas consecuencias es tomando medidas que frenen el aumento de la temperatura, poniendo límites a las actividades que más gases de efecto invernadero generan y adoptando fuentes de energía sostenibles, como la eólica o la solar. Si en cambio, las condiciones actuales persisten y las temperaturas globales continúan creciendo, el colapso de la capa de hielo de la Antártida Occidental podría ocurrir en cualquier momento.
