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Cambio climático: la Tierra superó el límite crítico de temperatura

El cambio climático sigue dando muestras de que llegó para quedarse. A fines de 2023 y en un hecho sin precedentes, el Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Mediano Plazo (ECMWF) reveló que el planeta superó el umbral crítico de 2.06 grados Celsius de temperatura por encima de los niveles preindustriales (registrados entre 1850 y 1900) durante dos días consecutivos. 

Este episodio no solo marca un alarmante hito en la historia climática de la Tierra, sino que demuestra que cada vez se está más cerca de incumplir los límites establecidos durante el Acuerdo de París. Pero además, resalta cómo el calentamiento global sigue creciendo a pasos agigantados y deja en evidencia la ineficiencia de las medidas tomadas por los participantes de la nueva Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático COP 28, en Dubái. 

Las consecuencias “futuras” del cambio climático ya están aquí

De acuerdo con el informe del Servicio Europea de Cambio Climático, Copernicus, la temperatura global promedio superó los 2 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales a mediados de noviembre de 2023. Y si bien fue transitorio, no quedan dudas de que, a menos que los gobiernos tomen medidas urgentes para detener el calentamiento global, los peores pronósticos de la COP 21 de París estarán cada vez más cerca de cumplirse. 

Samantha Burgess, subdirectora del Servicio de Cambio Climático Copernicus, ha advertido que, si la situación actual de las actividades humanas que producen gases de efecto invernadero y contaminan la atmósfera terrestre no cambia, será imposible que la frecuencia de días con temperaturas extremas no continúe aumentando.

Por eso, organizaciones ambientalistas como Greenpeace u Oceana han utilizado este nuevo dato catastrófico para recordarle a la población mundial que el cambio climático no es solo un fenómeno que podría alterar el futuro del planeta. Sus efectos son parte de la realidad actual. Y estos 2 días con temperaturas globales extremas son un claro indicador de que las acciones actuales no son suficientes para frenar el calentamiento global. 

Caminando por la cornisa: ¿se ha llegado a un punto de no retorno?

En 2015, cientos de líderes mundiales se reunieron en Francia para suscribirse al famoso Acuerdo de París, que estableció el objetivo de limitar el incremento de las temperaturas globales a un rango de 1,5 Celsius en relación con los niveles preindustriales. La advertencia de los científicos fue clara: si no se cumplía esa meta el futuro del mundo estaría signado por eventos climáticos extremos, como sequías, inundaciones e incendios forestales.

Los eventos climáticos de mediados de noviembre de 2023 no implican un fracaso absoluto del Acuerdo de París. Pero sin dudas deben ser tomados como una señal de alerta sobre la velocidad con la que las temperaturas continúan aumentando en todo el planeta. Por este motivo, los datos provistos por Copernicus deberían servir para que los gobernantes se preocupen por disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero antes de que haya consecuencias irreversibles, como por ejemplo, el colapso de las capas de hielo polar o la muerte masiva de los arrecifes de coral.

¿Este nuevo récord será suficiente para que el mundo despierte?

Haber cruzado el umbral de los 2 grados de calentamiento global ya está teniendo consecuencias terribles e irreversibles para miles de personas alrededor del mundo. Poblaciones y ecosistemas enteros que no pueden adaptarse ni mitigar efectos adversos como sequías extremas, incendios, tormentas de tierra e inundaciones.

¿Qué han hecho los gobiernos de estas zonas en estado crítico? Por el momento, no lo suficiente. En Argentina y Brasil, por ejemplo, áreas claves para la vida en el planeta, como el Gran Chaco o el Amazonas, son víctimas de la deforestación ilegal. Las grandes empresas agropecuarias o inmobiliarias destruyen estos ecosistemas vitales sin preocuparse por las consecuencias a corto y largo plazo para todos sus habitantes. 

Las acciones gubernamentales actuales deben ser revisadas ante la situación del cambio climático. Los líderes políticos deben reconocer la urgencia que enfrenta el planeta y comprometerse con medidas más efectivas para combatirlo. Pero además, es importante que la población ejerza presión para lograr verdaderos cambios y políticas más sostenibles. Lamentablemente, la crisis climática ya no es un problema del futuro, sino una realidad con la que debemos lidiar hoy. Antes de que sea demasiado tarde.