Cambio climático: cómo aumenta las enfermedades transmitidas por animales


El cambio climático está impactando de forma directa sobre la expansión de enfermedades transmitidas por animales. Así lo han alertado diversos expertos de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA). ¿Los motivos detrás de este problema? La modificación de los hábitats naturales y la acción humana, que están provocando que virus antes controlados comiencen a afectar regiones donde no existían.
Las patologías van desde la rabia, la leptospirosis y el dengue, hasta el zika y el chikunguya, que ahora representan un riesgo creciente para la salud humana. Según los especialistas, la combinación de calor, sequía y deforestación hacen que las especies portadoras se acerquen a las áreas urbanas y se generen nuevas oportunidades de contagio.
Pero además de afectar a los animales, el cambio climático provoca que estas enfermedades se expandan más rápido de lo esperado cada vez que murciélagos, roedores y otros vectores se desplazan en busca de refugio y alimento, y entran en contacto con humanos y mascotas.
La OMSA estima que casi la mitad de las enfermedades emergentes tienen origen animal, y su propagación está directamente ligada a la alteración de los ecosistemas. La acción del hombre está intensificando estos procesos, ya que la expansión urbana no planificada y la invasión de áreas silvestres aumentan la exposición de la población a estos patógenos.
Pero además, los investigadores advierten que se trata de problemas de salud pública actuales (no futuros) y que la combinación de aumento de temperaturas, cambios en los patrones de lluvias y destrucción de hábitats naturales está creando un escenario propicio para brotes de enfermedades zoonóticas en múltiples regiones.
Los riesgos del cambio climático para la salud humana

La pérdida de bosques, el agotamiento del agua y el aumento de las temperaturas van generando estrés en la fauna, haciéndola más vulnerable a diversos virus. Pero además, provoca que estos animales portadores de enfermedades se desplacen forzosamente hacia las ciudades y zonas rurales con mucha población.
Esto está generando que patologías como la rabia en murciélagos y la leptospirosis en ratas y perros se hayan vuelto cada vez más comunes en áreas urbanas. Los expertos explican que más del 75% de las enfermedades emergentes en humanos son zoonóticas, es decir, provienen de animales.
El cambio climático (con temperaturas que baten récords cada mes) va alterando la distribución de vectores como mosquitos y garrapatas, elevando la incidencia de enfermedades como el dengue, la malaria, el zika y el chikunguya incluso en zonas donde antes no eran frecuentes.
Los pormenores del estudio
Para llevar a cabo su investigación, los expertos del Investigadores de la OMSA y la Organización Panamericana de Salud (OPS) utilizaron datos de satélites, modelos climáticos y registros epidemiológicos para analizar cómo el cambio climático ha ido influyendo en la propagación de enfermedades zoonóticas.

Al comparar distintas regiones, descubrieron que existen patrones que muestran un aumento constante de riesgos en áreas afectadas por la deforestación, el aumento de temperaturas y de precipitaciones. Por este motivo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace han alzado la voz para exigir a los gobiernos que pongan un freno al uso de combustibles fósiles y las actividades destructivas como la tala de árboles, la extensión de la frontera agropecuaria y la minería a cielo abierto.
De lo contrario, los riesgos sanitarios continuarán en aumento. Mientras tanto, los especialistas aconsejan monitorear a las especies portadoras, vacunar a las mascotas y mantener la biodiversidad de los ecosistemas para reducir la propagación de enfermedades en las zonas más vulnerables.
