Verano 2025: Alerta por el fenómeno climático La Niña


En esa misma temporada, otros países de Sudamérica como Paraguay, Chile y Bolivia, vieron cómo La Niña secaba los ríos, intensificaba los incendios forestales y agravaba sus crisis hídricas, generando una mayor vulnerabilidad entre las comunidades rurales e indígenas.
¿Por qué se dice que el cambio climático empeora los efectos de La Niña?
El cambio climático tiene la capacidad de amplificar fenómenos naturales como La Niña. A medida que se elevan las temperaturas globales, también se altera la interacción entre los océanos y la atmósfera. Esto provoca eventos climáticos más extremos y frecuentes en todo el mundo, especialmente sequías en regiones como Sudamérica y el sur de África.
A esto se suma el daño generado por la deforestación y la degradación de los suelos, que provocan que los ecosistemas estén menos protegidos de los efectos de La Niña. Cuando la pérdida de cobertura forestal aumenta, el suelo pierde la capacidad de retener su humedad, haciendo que las sequías sean mucho más graves.
Por este motivo, es necesario que los líderes mundiales tomen medidas urgentes para poner fin al cambio climático, adoptando prácticas más sostenibles en actividades como el transporte, la agricultura y la ganadería. Solo así será posible reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y lograr que los ecosistemas se adapten mejor a los cambios climáticos que ya son inevitables.
¿Cuáles son los sectores que más padecerán los efectos de La Niña?

La Niña tendrá un efecto negativo en diversos sectores de la economía argentina durante el verano de 2025. Para empezar, la agricultura, uno de los pilares fundamentales de la economía nacional. Esto se debe a que la falta de lluvias reducirá los rendimientos de cultivos como el maíz y la soja, impactando no solo a los pequeños productores sino también a las grandes empresas agroexportadoras.
Otro sector que no podrá escapar a La Niña es el energético, ya que la menor disponibilidad de agua limitará la producción de energía, generando tensiones en el suministro y aumentando los costos para los consumidores. Por otro lado, la sequía puede intensificar la demanda de energía para actividades como el bombeo de agua para riego, agravando aún más la situación.
Finalmente, los incendios forestales podrían dañar los ecosistemas y reducir el atractivo turístico de provincias como Córdoba y Mendoza. Además, las altas temperaturas y la escasez de agua amenazan con desalentar a los posibles visitantes, impactando negativamente en las economías locales de estas provincias.
