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Un estudio del Conicet explica por qué 2024 es el año más caluroso jamás registrado

Un científico sostiene una esfera de hielo bajo el sol, con fondo nevado y siluetas de personas difuminadas en el paisaje antártico.

El año 2024 se ha consolidado como un nuevo hito en la crisis climática global. Según datos de la Organización Meteorológica Mundial, la temperatura media global ha superado en un nivel sin precedentes los valores preindustriales, superando incluso las proyecciones más pesimistas. Este preocupante escenario, caracterizado por olas de calor extremas y eventos climáticos cada vez más intensos, ha puesto en alerta a la comunidad científica y a los gobiernos de todo el mundo.

Concentraciones récord y umbrales superados

Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera han alcanzado cotas sin precedentes en los últimos dos millones de años. Este incremento descontrolado en las concentraciones de gases de efecto invernadero ha sido el principal motor detrás del aumento acelerado de la temperatura global, superando los umbrales establecidos en el Acuerdo de París. Según las últimas investigaciones, tanto 2023 como 2024 han registrado temperaturas medias globales que han batido todos los récords históricos durante más de 16 meses consecutivos. Esta situación ha llevado a los científicos a concluir que la probabilidad de superar el límite de 1.5°C de calentamiento global antes de 2027 es ahora prácticamente una certeza.

Impactos en Argentina y el mundo, según el Conicet

El calentamiento global ha intensificado la frecuencia y la severidad de los fenómenos meteorológicos extremos en todo el planeta, incluyendo a Argentina. Las olas de calor, cada vez más prolongadas e intensas, se han convertido en una constante en muchas regiones, poniendo en riesgo la salud de las poblaciones y los ecosistemas. En Argentina, la relación entre el cambio climático y las precipitaciones es más compleja. Si bien la sequía que azotó la región de la cuenca del Plata en 2022 estuvo influenciada por el fenómeno de La Niña, los científicos han demostrado que el calentamiento global exacerbó sus impactos al aumentar la frecuencia de períodos extremadamente cálidos. Además, la deforestación en la Amazonía, una región clave para el ciclo hidrológico de Sudamérica, contribuye a condiciones más secas en la región.

El caso de los glaciares

El impacto del calentamiento global en los recursos hídricos es evidente en los glaciares de los Andes. El investigador Juan Rivera, del CONICET, ha señalado que el calentamiento prolongado y la disminución de las precipitaciones invernales están afectando la disponibilidad de agua en esta región. Este fenómeno, consecuencia de una expansión de las zonas tropicales, intensifica el déficit hídrico y pone en riesgo el suministro de agua para millones de personas.

Desafíos crecientes para Argentina y el planeta

Aunque las tasas de calentamiento en el hemisferio sur son menores debido a la influencia de los océanos, Argentina no escapa a los efectos del cambio climático. Si bien la región presenta un ligero amortiguamiento de la señal de calentamiento, los períodos de calor extremo y sus consecuencias seguirán siendo un desafío creciente, particularmente en el verano. A nivel global, la situación es aún más crítica en el Ártico y la Antártida, donde la pérdida de masa de hielo está elevando el nivel del mar debido al derretimiento de los casquetes polares y la expansión térmica de los océanos.

El año 2024 ha marcado un nuevo récord en el calentamiento global, con consecuencias cada vez más evidentes en todo el planeta. La comunidad científica advierte sobre la necesidad urgente de tomar medidas drásticas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar los impactos del cambio climático, un tema sobre el que vienen advirtiendo las organizaciones ambientalistas mundiales y regionales, como Greenpeace Argentina.


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