Tanzania refuerza su resistencia al cambio climático para restaurar los paisajes que acogen a poblaciones desplazadas


El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Fondo Verde para el Clima impulsan un proyecto orientado a aumentar la resiliencia climática en la República Unida de Tanzania, como parte de una colaboración histórica con ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados
Un proyecto reciente apoya a poblaciones desplazadas en Tanzania con una visión “verde“: no solamente colabora con refugiados sino que los protege por considerarlos víctimas de los ecosistemas circundantes degradados y apunta a contener la situación.
El proyecto está dirigido a la región tanzana de Kigoma -en la orilla nororiental del lago Tanganica-, que acoge a una población de aproximadamente 2,3 millones de personas y a otros 250.000 refugiados de países vecinos, la mayoría de los cuales viven en los campos de refugiados de Nduta y Nyarugusu.
Estos asentamientos, que se establecieron rápidamente en respuesta a necesidades humanitarias críticas, han aumentado la presión demográfica sobre los degradados ecosistemas circundantes.
El cambio climático, tanto el actual como el previsto, aumenta aún más las presiones sobre estos paisajes y la vulnerabilidad climática tanto de las comunidades de acogida como de las desplazadas.
El proyecto, de cinco años de duración, Building Climate Resilience in the Landscapes of the Kigoma Region of Tanzania, fue aprobado por la Junta del GCF en su 37ª reunión, celebrada en Tblisi en Georgia.
La iniciativa está llamada a ser un enfoque emblemático sobre la práctica de utilizar soluciones basadas en la naturaleza y la restauración de ecosistemas como estrategia holística para adaptarse al cambio climático -lo que técnicamente se denomina adaptación basada en los ecosistemas-, especialmente en los paisajes que acogen a poblaciones desplazadas.
Su objetivo es abordar las complejas e interconectadas necesidades de resiliencia de las comunidades de acogida y las poblaciones desplazadas en un entorno en el que el clima, la ayuda humanitaria y el desarrollo interactúan creando riesgos compuestos.
El proyecto beneficiará directamente a 570.000 personas, al tiempo que mejorará y conservará 261.000 hectáreas de bosques y ecosistemas agroecológicos en apoyo de los medios de subsistencia locales en los distritos de Kasulu, Kakonko y Kibondo.
La planificación del uso de la tierra, la silvicultura, la agricultura, la seguridad hídrica, el control de las inundaciones y las intervenciones políticas resilientes al clima se llevarán a cabo con un enfoque paisajístico integrado.
En la ceremonia de firma del Acuerdo Legal entre el GCF y el PNUMA, se anunció que este proyecto proporciona una financiación muy necesaria para las necesidades de adaptación de más de medio millón de personas en una región muy vulnerable de Tanzania. Marca un hito importante e innovador a la hora de abordar el nexo entre los alimentos, los bosques y la energía y la vulnerabilidad climática de las comunidades de acogida y las poblaciones desplazadas que dependen de los ecosistemas críticos y sensibles y de sus servicios.
Se han encabezado los esfuerzos para abordar los problemas de degradación medioambiental y suministro sostenible de energía en las zonas que acogen a refugiados en Tanzania, y este proyecto es el primero de este tipo. Lo novedoso es que ayudará tanto a los refugiados como a las generosas comunidades que los han acogido a adaptarse a los retos que plantea el cambio climático.
En las últimas décadas, la región de Kigoma ha sufrido una grave degradación medioambiental debida al crecimiento demográfico, las prácticas agrícolas insostenibles y la deforestación.
Las vulnerabilidades resultantes se han manifestado en un descenso del rendimiento del maíz básico y en la intensificación de las inundaciones.
A través de su enfoque polifacético, el proyecto pretende abordar estos retos centrándose en los múltiples beneficios de las prácticas de adaptación basadas en los ecosistemas.
Se trabajó junto con el Gobierno de Tanzania en proyectos de adaptación basados en los ecosistemas en las zonas costeras del país, las ciudades, las zonas rurales y las orillas del lago Victoria.
El Mecanismo Internacional de Varsovia de la CMNUCC para Pérdidas y Daños y el Grupo Mundial sobre Migración subrayan la necesidad de que los organismos de las Naciones Unidas aborden las repercusiones del cambio climático en la movilidad y los desplazamientos humanos.
Por proyectos con una visión más amplia y verde
El cambio climático sigue siendo uno de los principales retos a los que se enfrenta la humanidad moderna.
Se están tomando medidas nacionales e internacionales, como la elaboración de un Plan Nacional de Adaptación. Pero estas iniciativas políticas necesitan traducirse en proyectos realizables. Ahí es donde entra el nuevo proyecto de Kigoma.
La cooperación es clave a lo largo del desarrollo de este tipo de proyectos. Tanzania espera seguir trabajando en este sentido con organismos internacionales e iniciativas transversales, además en más propuestas de proyectos sobre adaptación.
Este proyecto beneficiará a las poblaciones más vulnerables de Tanzania. Y la característica clave es que este proyecto de adaptación basado en los ecosistemas mejorará la resiliencia de los paisajes de Kigoma y de sus residentes, incluidas las comunidades locales y las poblaciones desplazadas.
Tanzania acoge actualmente a unos 250.000 refugiados, principalmente de Burundi y la República Democrática del Congo.
