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Reducir la basura electrónica, una problemática que persiste en Colombia

Pila de desechos electrónicos en Colombia

Si bien existe una resolución que plantea cuáles son las responsabilidades de productores y consumidores de aparatos electrónicos, la basura electrónica continúa siendo un problema en Colombia. La Resolución 0851 determina cuáles son las obligaciones de cada sector de la cadena de gestión de residuos, pero no todos parecen saber cómo hacer su parte. 

De acuerdo con un informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) más de 8 millones de hogares colombianos declararon separar sus residuos. La encuesta demostró que la mayoría de las personas divide artículos de papel, metal, plástico y vidrio de los residuos orgánicos. Sin embargo, solo un 23,9% de los encuestados declararon conocer cómo gestionar la basura electrónica que ya no utilizan.

Existen más de 600 tipos de basura electrónica. Desde pilas, cables, memorias USB o baterías, hasta todo tipo de electrodomésticos. Cuando estos productos llegan al final de su vida útil deben disponerse de forma organizada para evitar que contaminen el agua o el aire. 

Pero a pesar de los esfuerzos por educar a la población, la mayoría de estos desechos, que en muchos casos, contienen sustancias químicas y metales pesados no son tratados como deberían. 

En la mayoría de los casos se trata de restos de dispositivos electrónicos de uso cotidiano, como celulares, tablets o televisores. Estos productos se manufacturan de forma masiva a precios accesibles pero tienen una vida útil cada vez más corta. La ley del mercado impone un recambio constante. Los aparatos se vuelven obsoletos en plazos muy cortos, determinados maquiavélicamente desde la misma producción. A esta estrategia económica se la conoce como obsolescencia programada. 

Ante este escenario, es importante que los consumidores estén al tanto de la posibilidad de una gestión circular de los desechos electrónicos. Las empresas, por su parte, deben proveer puntos de devolución, donde los consumidores finales puedan desprenderse de esta clase de residuos.  

Cabe aclarar que el reciclaje informal o la quema de estos aparatos pueden resultar terriblemente nociva para el medioambiente y la salud de quienes lo realicen. La presencia de metales pesados como el mercurio o el cadmio requieren de procedimientos minuciosos, que solo pueden ser llevados a cabo por expertos.

¿Cuánta basura electrónica se genera en el país?

De acuerdo con fuentes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en 2021 se produjeron 197 mil toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE). Este número puede llegar a 216 mil toneladas en 2026, lo que significaría un incremento de casi el 10% en solo 5 años. 

Otro número que demuestra la falta de gestión de residuos es el siguiente: de las 184 mil toneladas de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos producidos en Colombia durante 2019, solo un 20% (37 mil toneladas) pudo ser recolectado una vez obsoleto. 

En la actualidad, Colombia se ubica cuarto en el ranking de países latinoamericanos que más residuos de esta clase genera. Solo por detrás de gigantes como Brasil, México y Argentina. 

Por este motivo, es primordial que tanto los productores como los consumidores de esta clase de productos modifiquen sus formas de consumo y descarte. Adoptar una economía circular, permitiría reciclar y reutilizar plásticos o metales valiosos como oro, cobre, plata, níquel y platino, evitando que se daban volver a extraer. 

Este cambio tendría un efecto inmediato: disminuyendo las terribles consecuencias ambientales y en la salud pública. Entre los efectos nocivos de la minería de estos metales se destacan la contaminación del aire y las alteraciones en el clima, la flora y la fauna local. Además, se ha comprobado la relación directa entre la minería a cielo abierto y las enfermedades como el cáncer o las afecciones cardiovasculares y respiratorias a corto, mediano y largo plazo. 

¿Qué hace falta para mejorar?

Pero para poder lograr un cambio, es imperioso que el gobierno promueva y estimule la separación de residuos electrónicos. La educación de los ciudadanos es la única manera de disminuir el uso de rellenos sanitarios. 

Sin embargo, no alcanza con educar a la población. Tal cual han expresado representantes de Greenpeace Colombia, las empresas deben hacerse cargo de su responsabilidad para el descarte final de sus productos. Pero además, las industrias de aparatos eléctricos y electrónicos tienen en sus manos el poder de modificar y poner fin a sus estrategias de obsolescencia desmedida. 

La imposibilidad de obtener repuestos para sus productos ha generado que la vida útil de los mismos sea cada vez más corta. Y la crisis de la basura electrónica se debe en gran medida a esta característica creada por las industrias con el objetivo de obtener ganancias infinitas a cualquier costo.