Reanudan las obras de saneamiento del basurero a cielo abierto más grande del país


Desde hace más de medio siglo, la localidad de Luján, a menos de 70 kilómetros de Buenos Aires, alberga el basurero a cielo abierto más grande del país. Pero recientemente, el poder judicial ordenó que se reanuden las obras de saneamiento que habían sido detenidas por una medida cautelar a mediados de 2023.
Este proyecto cuenta con un financiamiento de más de 10 millones de dólares por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ya que tiene como objetivo transformar al vertedero en un centro de tratamiento de residuos. La medida fue tomada por el juez Elpidio Portocarrero Tezanos Pinto, del Juzgado Federal de Mercedes.
Según el juez, la paralización de las obras no solo ponía en riesgo los desembolsos internacionales pactados con el BID, sino que además podía perjudicar la capacidad del gobierno nacional de enfrentar futuros reclamos judiciales. Por otro lado, la medida cautelar estaba deteniendo la política de erradicación de basurales de la nación y ocasionando graves perjuicios ecológicos al pueblo de Luján.
¿Por qué los basureros a cielo abierto son perjudiciales para el medioambiente?
El vertedero a cielo abierto de Luján constituye un verdadero problema para el medioambiente argentino debido a que los gases de efecto invernadero liberados por los residuos contribuyen al empeoramiento del cambio climático.

Por otro lado, los líquidos que se generan a medida que la basura orgánica se descompone, contaminan los suelos y las fuentes de agua de las localidades donde se ubican, afectando terriblemente la calidad del agua y la salud de los ecosistemas y de la población.
Asimismo, la presencia de desechos plásticos y otros materiales no biodegradables perjudican a los animales de la región, que corren el riesgo de ingerirlos o de quedar atrapados en ellos. Y por si esto fuera poco, la basura acumulada durante décadas fomenta la proliferación de plagas transmisoras de enfermedades, como ratas e insectos, que pueden afectar la salud pública.
La realidad del basurero a cielo abierto de Luján
En el país, existen alrededor de 5 mil vertederos a cielo abierto, pero ninguno tan grande como el del Luján. Desde hace más de 50 años, este sitio ha sido habitado por generaciones de familias que sobreviven separando los residuos reciclables de los que no lo son, poniendo en riesgo su salud. El proyecto de saneamiento del lugar, que recibirá el nombre de Centro Ambiental Luján (CAL), busca mejorar las condiciones de vida de estos recuperadores informales mediante la inclusión social y el acceso a derechos laborales.
Verónica Vieito, defensora pública oficial, destacó que el proyecto cumple con los requisitos de la Declaración de Impacto Ambiental. La obra tiene como objetivo construir una planta de tratamiento de residuos secos y reciclables, para que poco a poco se pueda reducir el tamaño del basural (que hoy alcanza las 12 hectáreas).
Además, el plan incluye la creación de un parque ecológico en el lugar, tapando y aplanando el material no tratado con tierra, para recuperar el espacio y transformarlo en un área verde que pueda ser utilizada por toda la comunidad lujanense.
¿Cuáles son los beneficios para la comunidad y el medioambiente de reanudar las obras?
Para empezar, la transformación del basurero a cielo abierto en un centro de tratamiento de residuos mejorará significativamente las condiciones de vida de los recuperadores informales, proporcionándoles un entorno de trabajo más seguro y condiciones laborales dignas. Pero además, eliminar el vertedero sin dudas contribuirá a mejorar la salud pública y el medioambiente de Luján y sus alrededores.

Sin embargo, organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina han advertido acerca de la importancia de continuar controlando que las obras del proyecto de saneamiento se lleven a cabo de forma transparente, cumpliendo con todas las normativas ambientales y sociales vigentes.
Además, a futuro, es fundamental que tanto las autoridades como la comunidad trabajen en conjunto para garantizar que los residuos sean gestionados de forma adecuada, implementando políticas sostenibles que eviten la formación de nuevos vertederos. De este modo, la experiencia de Luján podrá servir a otras localidades del país y del mundo como un modelo para nuevos proyectos de saneamiento.
