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¿Por qué los plásticos son una de las mayores amenazas para el medioambiente?

El plástico se ha vuelto un objeto omnipresente en todo el mundo. Desde bolsas y botellas, hasta envoltorios, cubiertos y sorbetes que se usan una sola vez y se tiran. Se puede ver en diversos productos del hogar, tirados sobre las calles de las ciudades y hasta se ha encontrado dentro de los cuerpos de los seres humanos. 

Diversos estudios científicos han demostrado que una persona puede llegar a ingerir ¡más de 50 mil partículas de plástico (microplásticos) cada año! Esto se debe a que este material se encuentra presente en los ríos, lagos y mares, y hasta en el aire. Por eso, organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina vienen luchando para que se apruebe el Tratado Global de Plásticos. 

El camino de los plásticos hacia el océano

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en todo el planeta se producen ¡más de 400 millones de toneladas de plástico al año! La mitad de ese total está compuesta por plásticos de un solo uso y solo menos del 10% acaba siendo reciclado. ¿Qué pasa con el 90% restante? Termina acumulándose en basurales, ríos, océanos, o se quema, contaminando el aire. 

Otro dato alarmante: cada año, ¡11 millones de toneladas de plástico! terminan en ecosistemas acuáticos. Para tratar de hacerse una idea, eso equivaldría al peso de más de mil Torres Eiffel juntas. Esto deja claro que los desechos plásticos pueden viajar varios kilómetros y acabar contaminando ríos, mares o siendo ingeridos por la fauna marina. 

Pero si existe un enemigo invisible derivado de los plásticos, esos son los microplásticos (partículas de menos de 5 milímetros), que invaden el agua, los alimentos y hasta la sangre humana. Estudios recientes detectaron su presencia en órganos como el cerebro, el estómago, y hasta en la placenta y leche materna. Y si bien todavía no se sabe cuál es su impacto a largo plazo, no hay dudas de que el plástico contamina y envenena. 

La importancia de la educación ambiental para combatir la contaminación plástica

Una de las herramientas más importantes para transformar la relación de los seres humanos con los productos plásticos es la educación ambiental. Es fundamental que los chicos aprendan desde pequeños a relacionarse de otra manera con los productos que consumen. Las “4 Erres” deberían servir de guía efectiva para inculcar hábitos más sostenibles. 

Estas son: 

  • Rechazar: que indica decirle que no a los productos descartables como cubiertos, bolsas y paquetes.
  • Reducir: que implica no adquirir aquellos productos que no son indispensables.
  • Reutilizar: buscar nuevas alternativas para productos plásticos antes de deshacerse de ellos. 
  • Reciclar: separar los residuos correctamente entre reciclables y perecederos. 

Esto debería enseñarse en las escuelas, instituciones y organismos gubernamentales para que no todo recaiga sobre la responsabilidad de cada individuo. Porque lamentablemente, las acciones de las personas no pueden compensar la falta de acción de los grandes responsables: industrias y gobiernos. Por eso la educación debe ir de la mano con la exigencia de todos los ciudadanos del planeta para que las empresas reduzcan sus producciones de productos plásticos. 

¿Para qué serviría el Tratado Global de Plásticos? 

Desde 2022, los países miembro de las Organización de las Naciones Unidas vienen negociando un acuerdo internacional que busca poner fin a la contaminación por plásticos. Se lo conoce como Tratado Global de Plásticos y su objetivo es repensar todo el ciclo de vida de este material, desde que se produce hasta que se descarta. 

En agosto de este año, en Suiza, se definirá si triunfa el lobby de las petroleras y las grandes corporaciones de la industria plástica, o si finalmente se aprueba el Tratado y se limita la producción masiva de este material que tanto daño le está causando al planeta. 

Las organizaciones ambientalistas están reclamando que se reduzca al menos un 75 % la producción de plástico para el año 2040. Porque está claro que el reciclaje no es suficiente para detener la contaminación, hace falta que disminuya la producción. Por eso este acuerdo es una oportunidad única para poner fin a la crisis de los plásticos. 

Pero para ello es fundamental que la ciudadanía se involucre, firmando peticiones, sumándose a las campañas que apoyan esta medida y reclamándole al gobierno que no mire para otro lado. El plástico está en todas partes, y depende de cada persona que habita el planeta que no siga acumulándose en el futuro.

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