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 Metano, el enemigo invisible de la lucha contra el cambio climático

Cuando se habla de cambio climático y los gases de efecto invernadero que lo provocan, el dióxido de carbono (CO2) suele llevarse todos los focos. Sin embargo, de acuerdo con investigaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), existe otro gas que desde las sombras tiene un efecto aún más alarmante sobre el calentamiento global: el metano (CH4).

El metano permanece en la atmósfera por un período de tiempo mucho menor al del dióxido de carbono (12 años contra varios siglos). Pero este gas tiene la facultad de absorber mucha más energía. Los científicos calculan que su capacidad de calentar la atmósfera durante esos 12 años puede ser más de 80 veces superior a la del dióxido de carbono.  

Por este motivo, los expertos del IPCC han resaltado la necesidad de que los 121 países que firmaron el compromiso de limitar el calentamiento global a menos de 2ºC de los niveles preindustriales en la Conferencia de Cambio Climático llevada a cabo en Glasgow hace 2 años, reduzcan por lo menos el 33% de sus emisiones de gas metano. 

¿Cómo contribuye el metano al cambio climático? 

El gas metano generado por la actividad humana proviene de 3 fuentes. Por un lado, la ganadería. Actualmente la cría de ganado bovino y vacuno alrededor del mundo es responsable de la generación de 115 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero al año. Esto equivale a un 33% de las emisiones anuales generadas por la mano del hombre.

En segundo lugar, se encuentra la agricultura. De acuerdo a datos del Banco Mundial, cada año el cultivo de arroz, el uso de estiércol y la quema de restos agrícolas producen cerca del 30% de las emisiones de metano derivadas de esta actividad. 

Pero ninguna práctica contribuye tanto al calentamiento global como la quema de combustibles fósiles. Tal como sucede con el dióxido de carbono, las industrias encargadas de extraer gas y petróleo son responsables de más de un 35% de las emisiones de metano. Y una de las causas más influyentes está relacionada con las súper emisiones. 

¿Qué son las súper emisiones? 

Cuando las maquinarias utilizadas en la extracción de gas, petróleo, e incluso carbón tienen fallas técnicas, pueden generar fugas masivas de metano. A estas pérdidas accidentales se las conoce como súper emisiones, ya que pueden llegar a durar semanas, liberando gigantescas cantidades de CH4 en la atmósfera. 

Al tratarse de un gas incoloro e inodoro, las emisiones de metano son muy difíciles de detectar, por lo que las fugas implican un desafío muy importante en la lucha contra el cambio climático.De acuerdo con un estudio publicado recientemente en la revista científica Science, entre 2019 y 2020 hubo cerca de 8 millones de toneladas de metano liberadas como consecuencia de las súper emisiones. Esto implica entre un 8% y un 12% de las emisiones globales anuales de CH4.

¿Cómo puede ayudar la tecnología?

Los avances tecnológicos pueden desempeñar un rol crucial en la lucha contra el cambio climático y las súper emisiones de gas metano. Organizaciones como Greenpeace y el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano (IMEO) han estado trabajando con imágenes satelitales para lograr identificar a tiempo las fuentes de emisión accidentales. 

Entre 2019 y 2020, investigadores franceses y estadounidenses trabajaron juntos para detectar súper emisiones utilizando información del satélite Sentinel-5 Precursor. Pero lamentablemente, esta técnica tiene sus limitaciones, ya que algunas zonas del planeta quedan fuera de la capacidad de observación de los satélites. 

Para aplacar esta complicación, el Observatorio Internacional de Emisiones de Metano está buscando integrar datos de múltiples satélites con el objetivo de transparentar las emisiones de metano en todo el planeta. Esto podría ser una solución al problema y obligar a los principales responsables de la industria de los combustibles fósiles a tomar medidas efectivas para detener las fugas masivas de metano.