Los récords de temperatura global superan las previsiones de los científicos


En los últimos diez meses, se han batido récords de temperatura a nivel global de forma consecutiva. Sin ir más lejos, en junio de 2023 el planeta alcanzó el límite tan temido de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles anteriores a la era industrial que se había establecido durante la el Acuerdo de París en 2015.
Durante la COP 21, los gobernantes de más de 190 países se comprometieron a aunar esfuerzos para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento global. La temperatura media global y los fenómenos climáticos extremos que aquejan a la población mundial dejan claro que no han hecho lo suficiente.
Ya en 2024, cerca de 19 mil estaciones meteorológicas han registrado mes a mes nuevos y consistentes récords de temperaturas que han puesto en alerta a los científicos. Esto se debe a que los números reales han superado en hasta 0,2 grados centígrados sus previsiones, incluso tomando en cuenta la influencia del fenómeno climático de El Niño.
La imprevisibilidad de los récords de temperatura
A medida que las temperaturas globales alcanzan máximos históricos, los meteorólogos están descubriendo que desafían lo previsto por sus modelos científicos. La intensidad de esta racha de calor es tan extraordinaria, que incluso teniendo cuenta la cantidad sin precedentes de gases de efecto invernadero en la atmósfera, los expertos no consiguen explicarla en su totalidad.
El fenómeno climático de El Niño, que se presenta de forma periódica y genera un calentamiento en las aguas del océano Pacífico, tuvo mucho que ver con el aumento de las temperaturas a nivel mundial. Sin embargo, los científicos del Instituto Goddard de Estudios Espaciales, perteneciente a la NASA, explican que superó completamente sus conjeturas, eliminando récords establecidos a lo largo de varias décadas.
De hecho, durante julio del año pasado, hubo cuatro días que se convirtieron en los más calurosos de toda la historia registrada. En algunas partes de África Occidental, como Malí, y en toda Europa, se vivieron los veranos (¡y también inviernos!) más cálidos de los que la ciencia ha tenido conocimiento.
Cambio climático, el principal detonante de los récords de temperatura
Algo en lo que todos los expertos coinciden es en que la ola de calor que atravesó el planeta hubiera sido prácticamente imposible sin el cambio climático producido por las actividades humanas. La quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas, sumado a crímenes ambientales como la deforestación y la contaminación de los océanos, son las principales causas de esta catástrofe ambiental.

Durante 2023, el planeta ha dado nuevas muestras de cómo se está viendo afectado por el calentamiento global. Se registraron los menores niveles de hielo marino en la Antártida y de caudal en el río Amazonas, en Brasil. Pero además, continúan los episodios mundiales de blanqueamiento de arrecifes de coral, lo que sin dudas desencadenará una crisis terrible en los océanos del planeta.
¿Qué pasará si ya no se puede prevenir el clima?
Los científicos temen que las discrepancias de 0,2 grados centígrados entre sus modelos climáticos y la realidad sea el comienzo del caos. Y si bien hay quienes creen que podría deberse a erupciones volcánicas o modificaciones en el tipo de combustible de los transportes marítimos en algunas zonas del globo, esto solo serviría para explicar una pequeña porción de las anomalías.
La temperatura global de los próximos meses podría determinar si el clima de la Tierra ha sufrido un cambio tan drástico, que será imposible predecir lo que suceda en el futuro. Las consecuencias podrían ser catastróficas, con fenómenos meteorológicos extremos cada vez más peligrosos e impredecibles.
La comunidad científica ha advertido que, incluso si las temperaturas medias mundiales regresan a niveles más predecibles, podría ser imposible conocer de antemano los efectos del calentamiento sobre la población del planeta y sus ecosistemas.
Un apocalipsis climático a la vista
Las consecuencias del calentamiento global que el mundo ya está experimentando no se limitarán a récords de temperatura aislados. Como vienen advirtiendo organizaciones ambientalistas como Greenpeace desde hace años, el cambio climático genera impactos en cadena que ponen en riesgo la salud de los ecosistemas, la seguridad alimentaria y el bienestar de los seres humanos en todo el mundo.
Cuando el aire se calienta retiene más humedad, provocando lluvias más intensas en algunas regiones del planeta (como sucede ahora mismo en Brasil) y sequías extremas en otras (como ha ocurrido en buena parte de México). Esto altera la previsibilidad de quienes trabajan en el campo, aumentando además el riesgo de inundaciones y de desplazamientos masivos. Pero además, las inundaciones contribuyen a la propagación de enfermedades transmitidas por el agua.

Por si esto fuera poco, los océanos continúan absorbiendo de dióxido de carbono que pone en riesgo a organismos marinos como corales o el plancton por efecto de la acidificación. Y el deshielo en los polos libera aún más gases de efecto invernadero atrapados en el permafrost volviendo imposible predecir su efecto en los ecosistemas.
La única manera de frenar estos efectos, es poniendo un límite a las emisiones de gases contaminantes y propiciando una transición rápida hacia energías renovables, como la solar, la eólica y la geotérmica. El planeta sigue dando advertencias. Es hora de escucharlo.
