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Los incendios urbanos podrían causar más de 335 mil muertes para fin de siglo

Vehículo de la Policía Rodoviaria Federal frente a un incendio forestal con humo cubriendo la carretera.

De acuerdo con una reciente investigación realizada por expertos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de China, los incendios urbanos podrían aumentar considerablemente como resultado del calentamiento global. El estudio, publicado en la revista científica Nature Cities, también estima que podrá haber más de 335 mil muertes y un millón de lesiones provocadas por incendios en ciudades llegando al año 2100, a menos que las emisiones de gases contaminantes disminuyan.

Para llevar a cabo el estudio, el equipo de científicos analizó datos de más de 2800 ciudades pertenecientes a 20 países diferentes. La información fue recolectada a lo largo de casi una década, entre 2011 y 2020, para proyectar cómo el calentamiento global aumentaría la frecuencia e intensidad de los incendios en tres tipos de escenarios: en edificios y casas, en vehículos de todo tipo y en espacios abiertos. 

Los resultados fueron aterradores: se estima que los incendios al aire libre podrían aumentar hasta un 22,2%, mientras que los siniestros de esta clase en vehículos aumentarían casi un 12%. Increíblemente, el estudio considera que los incendios en edificaciones podrían descender cerca de un 5%. 

¿Qué son los incendios urbanos y por qué podrían aumentar con el cambio climático?

Actualmente, los incendios forestales acaparan las primeras planas de los diarios y las noticias. Sin embargo, existe otro tipo de incendios que suelen ser mucho más letales: los incendios urbanos. Estos siniestros ocurren en entornos habitados: viviendas, edificios, vehículos y espacios abiertos dentro de las ciudades. 

Su estudio científico nunca había sido tenido en cuenta hasta ahora. Los investigadores chinos señalaron que las proyecciones climáticas actuales indican que se producirá un aumento de las temperaturas promedio, y en consecuencia, de fenómenos extremos como olas de calor, sequías urbanas y saturación de los sistemas eléctricos. Todos estos factores elevan de forma notable el riesgo de fuego en las ciudades.

En la actualidad, esta clase de incendios provocan alrededor de 50 mil muertes y más de 170 mil lesiones por año en todo el mundo. Pero a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyan, esas cifras podrían multiplicarse antes de fin de siglo. Y en aquellos lugares que no están preparados para enfrentarlos, con infraestructuras frágiles, servicios de emergencia limitados y condiciones climáticas adversas, la combinación podría ser letal.

¿Cuáles serán los países más afectados?

Según el estudio, países como Nueva Zelanda y el Reino Unido podrían llegar a mostrar un aumento de los incendios urbanos de más del ¡40%! En Gran Bretaña, por ejemplo, los incendios en edificios podrían crecer un 10%, los incendios vehiculares casi un 15% y los incendios al aire libre más del 20%. 

El informe alerta sobre la necesidad de tomar en serio estas cifras, que hasta ahora no formaban parte de las estimaciones más difundidas sobre los impactos del cambio climático. Por este motivo, miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace vienen luchando para que los gobiernos de todo el mundo tomen medidas urgentes para frenar el cambio climático.

¿Qué se puede hacer para prevenir este futuro apocalíptico?

Estos datos deberían servir como advertencia, y a su vez, como punto de partida para rever las estrategias para combatir los fenómenos climáticos extremos, en especial en las zonas urbanas. Algunas medidas que podrían implementarse incluyen la actualización de los estándares de prevención de incendios, mejoras en la gestión de combustibles y el desarrollo de vehículos más seguros contra estas catástrofes.

Además, es importantísimo que las nuevas ciudades que se construyan sean más resilientes al clima, con infraestructura preparada para resistir condiciones extremas de calor y sequía. Solo a través de una adaptación de las urbes será posible evitar que el calentamiento global las convierta en nuevos epicentros de desastres.

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