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Las empresas «responsables“ obtienen mejores resultados en bolsa

¿Cómo afectan las políticas de Responsabilidad Social Empresaria y desarrollo sostenible a los resultados financieros de las empresas? Un nuevo estudio demuestra que las inversiones que tienen en cuenta criterios ASG y de RSE producen más dinero

La crisis ambiental nos necesita a todos para cambiar el curso de la historia de este planeta, al borde del colapso climático. 

También a las acciones empresarias, o, diríamos, sobre todo: pues su impacto es enorme. 

Las empresas sustentables y responsables, también facturan y cotizan mejor

Ya hemos visto en artículos anteriores y en algunos estudios que la RSE aumenta el rendimiento de las empresas. 

También hemos escrito recientemente sobre cómo las empresas que quieren ser líderes en años venideros necesitan vender productos o servicios sostenibles y que los consumidores quieren que las marcas sean más auténticas y transparentes. 

Aun así, para algunos, la rentabilidad financiera de las empresas que apuestan por estrategias de RSC sigue siendo una asignatura pendiente.

Pues bien, un estudio realizado por los expertos en inversión de Amundi ha demostrado que, en la última década, las empresas más comprometidas con la ESG y la RSE obtuvieron mejores resultados en bolsa. En palabras sencillas, el valor de sus acciones ha aumentado. Descubramoslo.

El rendimiento financiero de las empresas en bolsa en relación con su desempeño en ASG y RSC

Los expertos han analizado el rendimiento bursátil de 1.700 empresas de los índices MSCI (MSCI North America, MSCI EMU, MSCI Europe-ex EMU, MSCI Japan y MSCI World). 

Después han comparado estas puntuaciones con el rendimiento ESG.

Los resultados son bastante claros: tanto en Europa como en Estados Unidos, invertir en carteras con buenas puntuaciones ESG da más beneficios. 

Esto significa que cuantas más empresas tengan buenas puntuaciones en criterios medioambientales, sociales, de gobernanza o RSC, más tienden a generar sus acciones. Simultáneamente, lo contrario también es cierto para las empresas con puntuaciones bajas: obtienen peores resultados. 

Entre los tres pilares ESG, son el factor Medio Ambiente en Norteamérica y el factor Gobernanza en la Eurozona los que han obtenido mejores resultados, dice el importe. 

Según la firma, esta tendencia se debe a un creciente interés de los inversores por actores con un enfoque virtuoso de los criterios ESG. Al final, el estudio llega a la conclusión que otros ya habían señalado: cada vez hay más inversores interesados en la RSE.

Mirándolo bien, este interés es bastante lógico. Hoy sabemos que invertir en RSE y en programas de resiliencia sobre temas medioambientales, sociales o de gobernanza permite a las empresas controlar mejor los riesgos. 

Estos riesgos pueden empezar en la cadena de suministro, donde la producción de materias primas puede verse afectada por los acontecimientos y los cambios climáticos. 

E incluso los proveedores con malas prácticas sociales o medioambientales pueden arruinar la reputación de una empresa. 

Desde otra perspectiva, también hay retos procedentes de los mercados económicos, donde, por ejemplo, la tendencia es que las energías renovables sean cada vez más competitivas. 

Además, desde el punto de vista de los recursos humanos, los empleados que perciben que su empresa valora la RSE tienden a estar más comprometidos y a ser más productivos, lo que es bueno para la retención, pero también para la marca del empleador. 

Por tanto, estas empresas están mejor preparadas para hacer frente a un mundo económico que cambia rápidamente y para liderar sus mercados.

Lógicamente, la RSE también atrae a algunos inversores preocupados por la estabilidad a largo plazo de sus inversiones y, por efecto bola de nieve, hace atractivas sus acciones. 

Como resultado, «el uso de un enfoque best-in-class (o la compra del 20% de las acciones mejor valoradas) combinado con la venta del 20% de las acciones peor valoradas en los criterios ESG habría generado una rentabilidad anualizada del 3,3% en Norteamérica y del 6,6% en la zona euro durante el periodo 2014-2017. He aquí otra razón para que las empresas desarrollen sus inversiones en RSE y criterios ASG.

Este análisis robustece aún más la noción de que la sustentabilidad no solo es un imperativo ético, sino también una estrategia inteligente para el crecimiento económico a largo plazo. 

El impulso hacia la adopción de prácticas empresariales responsables surge en un momento crucial, donde los desafíos ambientales globales, como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad, demandan acciones concertadas y significativas. 

Por otro lado, en la era de la información y la transparencia, los consumidores y accionistas están cada vez más informados y exigen responsabilidad y prácticas sostenibles de las empresas en las que confían. 

Así, este movimiento hacia la RSE y el enfoque en estos criterios mencionados no solo beneficia al planeta y a la sociedad, sino que también fortalece la posición de mercado de las empresas, mejorando su desempeño financiero y asegurando su viabilidad y éxito a largo plazo. 

En este contexto, queda claro que la integración de la sustentabilidad en la estrategia empresarial no es una opción, sino una necesidad para aquellos que buscan prosperar en el complejo panorama económico y social del siglo XXI.