Saltar al contenido

Las ciudades africanas recurren a los autobuses «verdes» para luchar contra la contaminación

Ciudades africanas adoptan autobuses verdes para combatir la contaminación, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en la transición hacia un transporte público más limpio y sostenible

Cuando llega “la hora pico“ en Dar es Salaam, los bajaji -o rickshaws propulsados por gas- de vivos colores se cuelan hábil y oportunamente por los huecos entre los atestados taxis minibús, conocidos como dala dala: un transporte más limpio y sostenible.

Casi la mitad de los 6,4 millones de habitantes de esta ciudad tanzana dependen de estos vehículos, así como de una pequeña flota de autobuses de tránsito rápido (BRT), como principal medio de transporte. 

A medida que estos vehículos avanzan por calles congestionadas y espacios urbanos abarrotados, emiten estelas de hollín que suponen un grave riesgo para la salud de los viajeros y los habitantes de la ciudad. 

La población urbana de África aumentará en 2.000 millones de personas de aquí a 2050, por lo que, según los expertos, el problema no hará sino agravarse.

Los expertos afirman que, si se descarboniza el sector del transporte y se opta por autobuses más limpios, las ciudades africanas pueden reducir los daños ambientales y los riesgos para la salud humana, al tiempo que ofrecen un sistema de transporte más fiable y rápido a sus crecientes poblaciones urbanas.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente está ayudando a las ciudades africanas a avanzar hacia un transporte público sin hollín, que incluya autobuses eléctricos. 

Basándose en su exitosa campaña para eliminar la gasolina con plomo y reducir los niveles de azufre en los combustibles diésel, se elaboró hojas de ruta estratégicas y realizando evaluaciones de preparación para sentar las bases de un futuro con bajas emisiones de carbono para el transporte público.

Los autobuses y camiones son una gran fuente de pequeñas partículas nocivas y carbono negro, que es el segundo contaminante climático de vida corta más importante. 

El parque automovilístico de muchas ciudades africanas se duplica cada 10 años, por lo que cabe imaginar que la situación actual, que ya es mala, empeorará si no se toman medidas.

Los autobuses sin hollín, los combustibles bajos en azufre y las tecnologías de vehículos menos contaminantes son el objetivo, porque reducirían considerablemente las emisiones nocivas.

Advertencia de peligro

Aproximadamente el 95% de la energía utilizada en el transporte mundial sigue procediendo de combustibles fósiles. 

Los niveles de azufre de estos combustibles -especialmente en el gasóleo- hacen que al quemarse se formen partículas nocivas, incluido el carbono negro, conocido como hollín.

Los riesgos para la salud son graves.  La contaminación atmosférica causa una de cada nueve muertes, y nueve de cada 10 personas respiran aire contaminado, según el Cuadro de Indicadores de Contaminación del PNUMA. 

La quema de combustibles fósiles también produce dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global y, por extensión, a innumerables cambios en nuestro clima y en los sistemas naturales.

Las investigaciones muestran que si la humanidad no reduce a la mitad las emisiones anuales de gases de efecto invernadero para 2030, será muy difícil limitar el calentamiento global a 1,5 °C en comparación con los niveles preindustriales para finales de siglo. 

Sobre la base de los actuales compromisos incondicionales de reducción de emisiones, el mundo va camino de registrar un calentamiento global de 2,7 °C a finales de siglo en comparación con los niveles preindustriales.

Cambio de carril

La combustión de combustibles fósiles produce emisiones que perjudican tanto al medio ambiente como a la salud humana. 

Los sistemas formales de transporte público de muchas ciudades africanas han sido incapaces de adaptarse al rápido crecimiento de la población urbana, lo que ha abierto un mercado para los competidores informales, que acaban formando el tejido del sector.

El transporte público ha fracasado… así que la gente se está pasando a los vehículos de dos o tres ruedas porque son más cómodos y rápidos. Es muy contaminante. 

Tampoco es seguro, dice Akumu, señalando que los vehículos de dos y tres ruedas son responsables de muchos de los accidentes en las ciudades africanas.

Los gobiernos del África subsahariana son receptivos y apoyan plenamente la transición a autobuses sin hollín.

El Consejo Ejecutivo del Transporte Urbano de Dakar (CETUD) realizó un análisis de costes y beneficios en 2021, que determinó que los ingresos previstos por la implantación de autobuses totalmente eléctricos en dos de las rutas de la ciudad podrían garantizar la recuperación de la inversión en un plazo de 10 años. 

El transporte público de Dakar incluye un tren expreso, y la ciudad está construyendo un sistema de tránsito rápido de autobuses con vehículos eléctricos.

El transporte público… es el medio de transporte más contaminante debido a la flota constituida por vehículos viejos. Por eso, se está poniendo en marcha una política de autobuses limpios para reducir sus emisiones y mejorar la calidad del aire.

Senegal ha exigido al operador del sistema de autobuses de tránsito rápido que utilice autobuses eléctricos y tiene planes a largo plazo para que las líneas de alimentación funcionen también con baterías.

Desvíos

Según los expertos, los principales retos a los que hay que hacer frente para conseguir un transporte público más limpio son traducir el apoyo de los gobiernos en políticas, garantizar la infraestructura técnica adecuada necesaria para reconfigurar los sistemas de transporte público y asegurar la financiación. 

Aunque los costes iniciales de los autobuses eléctricos y otras alternativas son relativamente altos, a largo plazo los gobiernos van aceptando que son más rentables. 

Además de mejorar la salud ambiental y humana, la introducción de autobuses sin hollín también debe resolver las ineficiencias al dar servicio a un gran número de ciudadanos. 

Aunque no signifiquen el fin de opciones de transporte como el bajaji o el dala dala, los autobuses sin hollín deberían reducir la dependencia del transporte público informal.

Los consumidores están dispuestos a pagar un poco más por la comodidad, el confort y la fiabilidad. Así que hay que incorporar todas esas cosas a este paquete.

El largo viaje

Algunas ciudades de África, como Nairobi y Kampala, estarán en una buena posición para introducir autobuses sin hollín dentro de sus operaciones de transporte público en los próximos cinco años. 

Con la inminente urbanización que hará que la población urbana actual se duplique de aquí a 2050, no nos queda más remedio que perseguir un futuro sin hollín.