La triple crisis planetaria: Forjar una nueva relación entre las personas y la Tierra


Te contamos por qué se puede hablar de triple crisis planetaria y exploramos la urgente necesidad de replantear nuestra relación con la Tierra. Este análisis profundo aborda cómo la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la contaminación están interconectadas, resaltando estrategias innovadoras y sostenibles para la coexistencia armónica entre humanidad y naturaleza
En un momento crítico para nuestro planeta, enfrentamos una encrucijada que desafía los cimientos mismos de nuestra existencia: la triple crisis planetaria de cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación generalizada.
Este desafío multifacético exige una reevaluación audaz y profunda de cómo interactuamos con nuestro entorno más preciado, la Tierra.
A través de un análisis detallado y perspectivas de expertos líderes en ecología y sostenibilidad, desglosamos las complejidades de estos problemas entrelazados y exploramos soluciones innovadoras que promueven la resiliencia y la sostenibilidad.
Al adentrarnos en esta travesía, es esencial entender que cada acción, cada decisión, y cada paso hacia la sostenibilidad cuenta en nuestro esfuerzo colectivo para redefinir nuestra relación con el planeta que llamamos hogar.
La triple crisis planetaria: clima, naturaleza y contaminación
La ciencia tiene muy claro que estamos ejerciendo presiones extremas sobre el planeta. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) estima que es probable que el calentamiento global alcance 1,5 °C entre 2030 y 2052.
La semana pasada, de hecho, la Organización Meteorológica Mundial y la Oficina Meteorológica del Reino Unido acercaron aún más esta línea temporal, con nuevas predicciones climáticas que apuntan a una probabilidad del 20% de que uno de los próximos cinco años sea 1,5°C más cálido que los niveles preindustriales.
Los colegas de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) han dado la voz de alarma sobre el rápido declive de la naturaleza y lo que esto significa para la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La pérdida de biodiversidad y de integridad de los ecosistemas socavará nuestros esfuerzos en el 80% de las metas evaluadas de los ODS, lo que dificultará aún más los avances en materia de pobreza, hambre, salud, agua, ciudades y clima.
No necesitamos mirar más allá de la pandemia global causada por el COVID-19, una enfermedad zoonótica, es decir, transmitida de animal a humano, para saber que el sistema finamente afinado del mundo natural ha sido perturbado. Y por último, el «rastro tóxico» del crecimiento económico: la contaminación y los residuos que provocan cada año la muerte prematura de millones de personas en todo el mundo.
En cierto sentido, el hilo conductor de esta triple crisis planetaria es la producción y el consumo insostenibles.
El Panel Internacional de Recursos nos ha recordado constantemente que nuestra extracción incesante e ilimitada de recursos de la Tierra está teniendo un impacto devastador en el mundo natural, impulsando el cambio climático, destruyendo la naturaleza y aumentando los niveles de contaminación.
Actuar frente a esta triple crisis debería constituir el núcleo de la estrategia del PNUMA para los próximos cinco años.
Estos tres programas, a su vez, se verán afinados e informados por nuestro compromiso con la ciencia al servicio de la política; y el derecho y las instituciones que fortalecen la gobernanza medioambiental.
Pretendemos facilitar aún más el cambio a través de transformaciones en los sistemas financieros y económicos; y aprovechando los datos y la tecnología para el medio ambiente.
Estas son las principales áreas de interés.
La ciencia como catalizador de la acción
En este complejo universo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente continuará guiándose por la ciencia que nos ayuda a comprender las presiones sobre el medio ambiente.
La ciencia nos enseña que el medio ambiente puede tirar de la manta de la economía y la sociedad en cualquier momento.
Pero nuestro objetivo no es hacer ciencia por hacer ciencia, sino producir ciencia que pueda reforzar el consenso sobre las opciones políticas, identificar soluciones y orientar las acciones para la sostenibilidad medioambiental, equipandonos para hacer frente a la crisis planetaria.
Arquitectura jurídica para una gobernanza medioambiental más sólida
Al mismo tiempo, no podemos abordar la triple crisis planetaria sin leyes e instituciones que protejan a las personas, los derechos y el medio ambiente. Casi el 90% de los países cuentan con marcos jurídicos para el medio ambiente.
A pesar de los avances notables, la aplicación sigue siendo desigual y limitada. La propuesta es fomentar la capacidad nacional para mejorar la eficacia de estos marcos jurídicos a nivel nacional, regional y mundial.
Reorientar los sistemas financieros y económicos
Las palancas fundamentales que he esbozado anteriormente se complementarán con el trabajo de este organismo sobre la reorientación de los sistemas financieros y económicos hacia la sostenibilidad. Hoy en día se reconoce más que nunca que no podemos seguir contaminando nuestro camino hacia la riqueza.
El Informe sobre Riesgos Mundiales del Foro Económico Mundial para 2020 se hace eco de este reconocimiento. Por primera vez en las perspectivas a 10 años del estudio, cinco de los diez principales riesgos mundiales en términos de probabilidad son medioambientales.
Estos esfuerzos pueden construir una industria más eficiente en el uso de los recursos, impulsar el crecimiento verde y el desarrollo económico que proporcione empleos verdes, todo ello con el objetivo de acelerar el consumo y la producción sostenibles.
Cooperación medioambiental digital
La Estrategia de Datos de la ONU y la Hoja de Ruta de la ONU para la Cooperación Digital son clave.
Ambos documentos reconocen la importancia fundamental de los datos, la información y las tecnologías digitales para «combatir el cambio climático y, al mismo tiempo, promover la sostenibilidad mundial, la gestión medioambiental y el bienestar humano».
Con menos de una década para cambiar la aguja de los retos medioambientales, la escala, la velocidad y el impacto que necesitamos para contrarrestar estas amenazas existenciales pueden ser posibles gracias a las tecnologías digitales que nos permiten compartir conocimientos y perspectivas medioambientales.
Una aplicación práctica de nuestro enfoque de la transformación digital es la Sala de Situación del Medio Ambiente Mundial. A través de esta plataforma digital pretendemos proporcionar datos y análisis procesables en tiempo real como contribución a los Análisis Comunes de País que elaborarán los Equipos de País de la ONU.
Sin embargo, no podemos dejar que nuestro entusiasmo por las tecnologías digitales nos ciegue ante el hecho de que sólo la mitad del mundo está conectado digitalmente.
El enfoque debe ser integrador, diverso y utilizar una combinación de soluciones de alta y baja tecnología.
