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La Niña llega a la Argentina con sequías terribles este verano

La Niña es un fenómeno climático conocido por generar sequías y temperaturas extremas. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), Argentina tiene un 81% de probabilidades de enfrentar esta anomalía meteorológica durante el próximo trimestre. Como resultado, la gran parte del territorio nacional estará bajo condiciones de precipitaciones mínimas y olas de calor extremo durante los meses de octubre, noviembre y diciembre. 

Esta noticia ha puesto en alerta a las zonas agrícolas del país, que dependen de lluvias regulares para mantener sus cultivos y ganadería. Con un pronóstico de temperaturas por encima de los promedios históricos y lluvias insuficientes, la producción agrícola (que ya enfrenta graves pérdidas económicas por efecto del cambio climático) podría verse terriblemente afectada. 

Cabe aclarar que el fenómeno de La Niña no es algo nuevo, sino que suele presentarse cada 2 a 7 años. Sin embargo, científicos y miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace Argentina vienen advirtiendo que en los últimos años y como consecuencia del cambio climático, su frecuencia e intensidad se han ido incrementando.

¿Cómo impactará La Niña a la Argentina?

Según el último informe del SMN, el fenómeno de La Niña se caracteriza por el enfriamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, lo que altera las corrientes de aire y reduce las precipitaciones. La investigación muestra que el trimestre octubre-noviembre-diciembre (OND) será especialmente caluroso y seco en todas las provincias del país.

Los meteorólogos también destacan que anomalías en la temperatura del mar y los vientos alisios (que soplan desde los trópicos hacia el ecuador y ayudan a regular el clima mundial), así como en el Índice de Oscilación del Sur, sugieren que esta versión de La Niña durará más de lo normal. Esto generará lluvias mucho menores a lo usual para esta época del año, agravando la sequía que ya enfrenta desde hace tiempo el país por el cambio climático.

Un verano difícil para el agro argentino

Lamentablemente, La Niña hará que el sector agrícola y ganadero argentino se enfrente a un panorama devastador durante el próximo verano. Las precipitaciones que prevén los expertos no alcanzarán los niveles necesarios para abastecer los cultivos durante su etapa de desarrollo, lo que inevitablemente afectará las cosechas de este año. 

Por lo general, los productores necesitan lluvias regulares, ya que solo así se garantiza la humedad del suelo necesaria para que las plantas crezcan saludablemente. Esta situación es especialmente preocupante durante la primavera y el verano, porque el clima más seco puede atentar contra el crecimiento de las cosechas. 

Esta falta de agua y el estrés hídrico que padecerán los cultivos indefectiblemente se traducirán en pérdidas millonarias tanto para el sector agrícola como para el ganadero. Pero además, tendrán un impacto terrible sobre la seguridad alimentaria del país. Y si bien el riego artificial podría atenuar las consecuencias en los sectores más pudientes, los pequeños productores no podrán compensar la falta de lluvias, provocando así un aumento aún mayor de los precios en un país que ya lidia con la inflación de forma rutinaria. 

Una sequía que se propaga como el fuego

El SMN prevé temperaturas elevadas que superarán los promedios habituales durante los próximos tres meses en todo el territorio nacional. Al calor extremo se sumará la falta de lluvias, que inevitablemente aumentará la evaporación de la humedad de los suelos. Esto a su vez limitará aún más la disponibilidad de agua, empeorando las condiciones para la siembra y el crecimiento de las plantas.

Pero además, la combinación de sequías prolongadas y altas temperaturas contribuirá a reducir la biodiversidad en ríos, lagunas y otros cuerpos de agua que sirven de hábitat a una gran variedad de especies autóctonas. Del mismo modo, estas condiciones secas propiciarán una mayor frecuencia e intensidad de los incendios forestales.

La única manera de prepararse para la llegada de La Niña es que el gobierno implemente estrategias de adaptación en el sector agrícola y en la gestión del agua. Solo así será posible “pasar el verano” y lograr que el impacto de la sequía en las actividades económicas y el medioambiente nacional no sea tan devastador.

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