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La crisis climática está extinguiendo a los insectos del planeta

La crisis climática que atraviesa el planeta no hace distinción entre la especie humana, los animales y plantas, o los insectos. Muchas veces considerados como plagas a las que hay que exterminar, estos últimos cumplen un rol importantísimo en los ecosistemas. Pero a pesar de ello, los expertos consideran que sus poblaciones están atravesando un colapso histórico e irreversible como resultado de la acción del hombre. 

De acuerdo con datos provistos por el Museo Nacional de Historia Natural de Chile, hasta hace menos de diez años los científicos habían logrado catalogar cerca de 1 millón de las más de 5 millones de especies que se estima existen alrededor del mundo. Pero según un estudio llevado a cabo por miembros del Instituto de Evolución Molecular y Organísmica de la Universidad Johannes Gutenberg (en Alemania), y publicada en la revista científica Biology Letters, se está produciendo una disminución masiva de la cantidad y diversidad de insectos del planeta. 

Se trata de una pérdida terrible a nivel global como consecuencia de los desastres ambientales provocados por actividades humanas como la contaminación, el uso de combustibles fósiles que aumentan los niveles de gases de efecto invernadero, la expansión de la frontera urbana y agrícola, o la introducción de especies invasoras como resultado del tráfico ilegal, entre otras.  

¿Cómo afecta la crisis climática a la diversidad de insectos? 

Las actividades humanas que están detrás de la muerte de millones de insectos a nivel mundial están desencadenando un efecto dominó que está poniendo en riesgo la biodiversidad de la Tierra. El calentamiento global impulsado por la emisión desmedida de gases contaminantes está alterando el clima en todo el mundo. Estas alteraciones afectan directamente a los insectos, que son muy sensibles a los cambios de temperatura y clima. 

Por otro lado, cuando los seres humanos transportan de forma ilegal una especie invasora hacia un nuevo hábitat, estas comienzan a competir por los recursos disponibles contra las especies nativas, desequilibrando los ecosistemas locales y contribuyendo a que los insectos del lugar vean afectados sus fuentes de alimento y refugios.

La retroalimentación de la crisis climática

La investigación liderada por el profesor alemán Florian Menzel, que analizó publicaciones que contemplan más de un siglo de estudios realizados sobre la presencia de insectos en diversos ecosistemas del planeta, llegó a la conclusión de que a medida que los hábitats naturales de los insectos se deterioran por el cambio climático, sus poblaciones se vuelven más vulnerables.

Además, está comprobado que las especies invasoras corren con ventaja frente a las autóctonas, que se ven desplazadas. Como resultado directo, se ha visto que muchas especies de insectos  nativos comienzan a extinguirse, mientras los invasores prosperan. Esto conduce a los que los expertos han dado en llamar una homogeneización de las poblaciones de insectos, con menor diversidad de especies.

Las terribles consecuencias de la homogeneización para la biodiversidad

Los insectos realizan diversas tareas indispensables para la vida en el planeta. Tal vez la más importante sea la polinización de las plantas, llevando los granos de polen de una flor a otra. Si algunos insectos dejaran de existir, muchas especies vegetales dejarían de reproducirse. Sin ir más lejos, expertos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) consideran que un 75% de los cultivos que garantizan la seguridad alimentaria del planeta depende de los insectos. 

Pero a medida que las especies de insectos más especializadas comienzan a desaparecer, la biodiversidad se verá terriblemente afectada. Ahora mismo, por ejemplo, está sucediendo con la disminución de los abejorros, importantes polinizadores de plantas como tomates, pimientos, berenjenas o arándanos. 

Asimismo, los insectos cumplen un rol fundamental en las cadenas alimentarias del planeta como alimento para varias especies de aves, murciélagos, roedores y otros mamíferos. Y en muchas partes del mundo, insectos como las langostas, las hormigas, las orugas y los saltamontes son consumidos por los propios seres humanos, ya que son una gran fuente de proteínas.

¿Cómo frenar la extinción de los insectos? 

Desde hace años, organizaciones ecologistas como Greenpeace o The Nature Conservancy vienen luchando para que los gobiernos de todo el planeta tomen medidas urgentes que protejan a estas especies tan importantes para la vida en el planeta. Es necesario que las autoridades inviertan en mejores técnicas de monitoreo de los insectos, para poder evaluar su desarrollo de forma continua.

Los expertos de la Universidad de Johannes Gutenberg también han recomendado trabajar en la creación de reservas naturales interconectadas, que permitan a los insectos “escapar” hacia lugares más fríos o cálidos a medida que el clima en sus lugares de origen cambia. Pero sin dudas, la medida más eficaz para protegerlos es proteger y restaurar sus hábitats naturales, reduciendo la emisión de gases contaminantes en todo el planeta y regulando el comercio de especies invasoras. 

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