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El peligro de las especies exóticas invasoras para la biodiversidad

Desde hace años, la intrusión de especies exóticas invasoras se ha ido transformando en una verdadera amenaza para la biodiversidad a nivel mundial. De acuerdo con datos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, desde la década de 1970, estas especies han ocasionado estragos en diversos ecosistemas de todo el planeta, generando gastos por más de 1,28 billones de dólares. 

A principios de septiembre, la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios Ecosistémicos (IPBES, por sus siglas en inglés), un grupo internacional de expertos ambientalistas auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), presentó su Informe de Evaluación de Especies Exóticas Invasoras. El objetivo de este estudio es poner en el centro de la escena esta problemática y diseñar estrategias para erradicar a las más de un millón de especies invasoras de los hábitats perjudicados. 

Para desarrollar el informe, los científicos del IPBES analizaron cerca de 13 mil estudios sobre pérdida de biodiversidad. De acuerdo con sus observaciones, el desplazamiento de animales, plantas, insectos o microbios exóticos, sumado a crisis ambientales como el cambio climático y la contaminación, son los grandes responsables de este dilema que viene atravesando el planeta. 

¿Qué son las especies exóticas invasoras?

Se conoce como especies exóticas a aquellos organismos que son transportados por el hombre o que se movilizan desde sus lugares de origen hacia nuevas áreas geográficas. El aumento de la interconexión entre países de todo el mundo, gracias al transporte aéreo y el comercio internacional, así como el cambio climático producido por el aumento de los gases de efecto invernadero han acelerado la propagación de especies exóticas a nivel global.

Al establecerse y reproducirse en su nuevo destino, estas especies causan un daño al ecosistema local, se convierten en invasoras. Y su introducción puede alterar drásticamente la biodiversidad de estas regiones, desplazando a las especies autóctonas y, en muchas ocasiones, provocando su extinción. Esto sucede porque las especies autóctonas pueden no estar preparadas para competir por recursos como el alimento y el espacio con las especies exóticas invasoras. 

El trágico ejemplo de las hormigas coloradas

Las hormigas coloradas, también conocidas como hormigas fuego, son insectos venenosos oriundos de Argentina. Pero a través de las embarcaciones que transportan semillas, estas hormigas arribaron a destinos tan diversos como China, Estados Unidos, Japón y Australia. Y una vez allí, se reprodujeron y aniquilaron a decenas de poblaciones autóctonas de insectos, animales y plantas.

Entre los insectos afectados, estaban los encargados de polinizar a la vegetación local, lo que produjo un daño irreparable y a largo plazo tanto en las cosechas como en los diversos hábitats de los países receptores. 

Pero además de movilizarse como consecuencia de la acción humana, los científicos explican que por efecto del cambio climático, a medida que la temperatura del planeta aumenta, las hormigas coloradas están avanzando hacia regiones que solían ser más frías. En su camino, estos insectos arrasan con todo lo que encuentran, por lo que las autoridades de las zonas afectadas se ven obligadas a gastar mucho dinero para intentar erradicarlas. 

Un plan global para combatir la invasión de especies exóticas

A finales de 2022, científicos, políticos y representantes de organizaciones ambientalistas de todo el mundo, como Greenpeace y el Consejo para la Defensa de Recursos Naturales (NRDC), se dieron cita en la ciudad de Montreal para redactar un acuerdo que contribuya a combatir las invasiones biológicas y resguardar la biodiversidad en todo el planeta. 

El llamado Acuerdo de Kunming-Montreal tiene como objetivo principal la disminución del nivel de invasión de especies exóticas en un 50% antes del año 2030. Teniendo en cuenta que actualmente, estas especies ponen en riesgo la vida de más de un millón de mamíferos, aves, insectos, plantas y microorganismos, así como la supervivencia de millones de personas alrededor del mundo, queda clara la necesidad de hacer frente a esta problemática de forma urgente. 

Para lograrlo, es fundamental que las autoridades de todo el planeta inviertan en medidas que ayuden a alcanzar las metas establecidas por el acuerdo. Entre ellas, la restauración de un 30% de los ecosistemas perjudicados por la invasión de especies exóticas y la reducción de 500 millones de dólares anuales de los subsidios a empresas u organizaciones que realizan actividades que facilitan la movilización de las mismas.