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El nivel de microplásticos en el medioambiente podría triplicarse en 2060

La contaminación por microplásticos no para de aumentar. Y de acuerdo con una nueva investigación publicada en la revista científica Science Advances, la concentración de estas partículas en el medioambiente podría ¡triplicarse para el año 2060! Los expertos advierten que incluso con la implementación de políticas de reducción de plásticos, la acumulación podría ser mucho más alta de lo que se ha estimado en informes anteriores.

Para llevar a cabo el estudio, el grupo de científicos liderados por Jeroen Sonke (Francia), utilizó una nueva versión del modelo GBM-Plastics, un sistema que permite recalcular con precisión la cantidad de plásticos en circulación desde 1950 hasta la fecha. Los resultados fueron perturbadores: solo en 2015, la contaminación plástica fue entre 4 y 9 veces más alta de lo que había estimado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en sus informes de 2022.

Microplásticos: fragmentos que nunca desaparecen

El mayor problema de los microplásticos es que, una vez liberados en el aire, el agua o la tierra, continúan fragmentándose y dispersándose durante décadas. Estas partículas diminutas no solo provienen de los productos plásticos desechados, sino también del desgaste de telas sintéticas como el poliéster, los neumáticos de los automóviles y los envases de los alimentos. 

Su microscópico tamaño hace que no sean advertidos, pero su persistencia los convierte en un grave riesgo para el medioambiente y para la salud de animales y humanos. Estos plásticos invaden los suelos, los ríos y los océanos, pero también se los puede encontrar en el aire. De este modo se van metiendo en las cadenas alimentarias.

Lamentablemente, el estudio también advierte que, aunque el uso de plásticos en el planeta disminuyera, los residuos que ya se han desechado seguirían generando nuevas partículas de microplásticos. Esto significa que, incluso ante un escenario de reducción de la producción de productos plásticos, la contaminación no se detendría de inmediato. 

¿Cómo impacta la contaminación plástica en los ecosistemas?

Uno de los efectos más terribles de los microplásticos es su impacto silencioso sobre la biodiversidad. En los ecosistemas marinos, estas partículas son ingeridas por peces, moluscos, tortugas, aves y mamíferos, provocándoles obstrucciones intestinales, alteraciones hormonales e incluso la muerte. 

Pero no se trata solo del mar: diversos estudios han encontrado microplásticos en los suelos de granjas y hasta en zonas de alta montaña. Desde allí, estas partículas se meten en la cadena alimentaria desde los niveles más bajos, como lombrices y otros invertebrados. Lo mismo ocurre en humedales y zonas de alta biodiversidad, con especies nativas que sufren la invasión de los microplásticos en sus cuerpos. 

¿El resultado de esta invasión? Para empezar, se reduce la capacidad de estas especies para sobrevivir. Pero a largo plazo, la desaparición de estas poblaciones termina provocando un desequilibrio ecológico en todo el ecosistema al que pertenecen. Por eso la contaminación por microplásticos debería ser tratada con el mismo nivel de urgencia que la crisis climática o la deforestación.

Microplásticos hasta en la sopa

La presencia de microplásticos en objetos de uso diario es cada vez mayor. Diversas investigaciones han revelado que hasta las bolsas de té pueden liberar millones de partículas plásticas. También se han encontrado microplásticos en el agua potable, en la sal de mesa, en el aire que respiramos ¡y hasta en la sangre humana!

La comunidad médica ha demostrado cómo estas partículas penetran los órganos y tejidos humanos. Y si bien aún no se conocen completamente sus efectos sobre la salud, se cree que pueden provocar inflamaciones, trastornos hormonales e incluso enfermedades crónicas como el EPOC, el asma o el cáncer. 

¿Qué se debe hacer para poner un freno a este flagelo?

La magnitud de la contaminación por microplásticos es tal que el reciclaje ya no es suficiente. De acuerdo con organizaciones ambientalistas como Greenpeace, hace falta una transformación del modelo de producción y consumo para frenar la tendencia actual. De hecho el estudio estima que el transporte marítimo y terrestre de microplásticos llegará a los ¡23 teragramos en los próximos 20 años!

La única forma de combatir una amenaza que no se disuelve ni desaparece es detener su producción. Ya sea prohibiendo ciertos productos, desarrollando materiales alternativos más amigables con el medioambiente, o regulando la fabricación de productos plásticos en todo el mundo. 

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