El cambio climático pone en riesgo la producción mundial de alimentos


Además de transformar los ecosistemas, el cambio climático está poniendo en peligro la seguridad alimentaria mundial. Así lo afirma una investigación reciente llevada a cabo por expertos de la Universidad Aalto (Finlandia), que demostró que el aumento sostenido de más de 1,5 grados centígrados de la temperatura global (en comparación a la era preindustrial), reduciría de forma irreversible la diversidad de cultivos esenciales que consumen los humanos.
El estudio analiza cómo los cambios en la temperatura, las precipitaciones y la aridez terminarán afectando el crecimiento de 30 especies clave de cultivos en todo el mundo. Las regiones más afectadas serán las más cercanas al Ecuador, ¡con pérdidas de hasta un 50% de sus producciones agrícolas! Esto pondría en riesgo la seguridad alimentaria de personas en países que ya enfrentan serias crisis alimentarias.
Pero los investigadores advierten que, aunque en países de latitudes más altas el clima templado podría ayudar, el impacto global de las latitudes bajas sería devastador. Además, en países más alejados del Ecuador, deberían tomarse medidas para adaptarse a las nuevas condiciones climáticas para evitar un colapso del sistema alimentario.
¿Qué cultivos se perderán por el cambio climático?
De acuerdo con el estudio publicado en la revista científica Nature Food, el calentamiento global está reduciendo la cantidad de tierras aptas para el cultivo de alimentos esenciales: desde arroz, maíz y trigo, hasta la papa y la soja. Para comprender la magnitud de este problema es importante saber que estos alimentos representan más de dos tercios de la ingesta calórica mundial.
La investigadora Sara Heikonen, líder del estudio, también advierte que en zonas tropicales también se verá afectado el cultivo de ñame, un alimento fundamental para la seguridad alimentaria de países de bajos ingresos. El continente africano, de hecho, será uno de los más perjudicados.
Se estima que, si el calentamiento global supera los 3 °C, ¡casi el 75% de la producción actual de cultivos en el África subsahariana podría desaparecer! Esto podría desencadenar una crisis alimentaria sin precedentes, exacerbando la desnutrición y aumentando la dependencia de la región de la ayuda humanitaria.
Y aunque ciertas regiones de latitudes medias y altas podrían ver una mayor diversificación en su producción agrícola, (por ejemplo al poder cultivar peras gracias al aumento de las temperaturas), este beneficio local no compensaría el impacto de la reducción drástica de cultivos en las regiones tropicales. Por lo que se produciría un aumento considerable de los precios de los alimentos en todo el mundo.
El problema de las nuevas plagas y los fenómenos meteorológicos extremos
El nuevo clima templado de las zonas de latitudes más altas del planeta podría parecer una buena noticia. Sin embargo, estas regiones podrían enfrentar nuevos obstáculos para producir alimentos. Según Matti Kummu, profesor y autor principal del estudio, el calentamiento global podría traer consigo nuevas plagas y fenómenos meteorológicos extremos.
Esto se debe a que las temperaturas más altas favorecen la propagación de insectos y enfermedades que afectan los cultivos. De esta forma, podría haber una mayor dependencia de los pesticidas, aumentando los costos de producción y afectando la calidad de los alimentos. De la misma forma, tormentas, sequías y olas de calor más intensas podrían destruir cultivos enteros, volviendo cada vez más difícil lograr una estabilidad en las producciones agrícolas.
Adaptarse, la única solución

A medida que las condiciones climáticas cambian, los agricultores y los líderes políticos deben encontrar formas de adaptar los cultivos a las nuevas condiciones climáticas. En las regiones de latitudes medias y altas, es importante ser flexible y estar dispuesto a cambiar de cultivos en función del aumento de la temperatura y la disponibildad de agua.
Pero en las zonas más afectadas por la pérdida de tierras cultivables, las soluciones serán más difíciles de poner en marcha. Heikonen explica que será necesario aplicar innovaciones en la selección de cultivos y mejorarlos genéticamente para desarrollar variedades más resistentes al calor y a la sequía.
Sin embargo, la mejor medida posible es combatir el cambio climático, optando por energías sostenibles y reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Organizaciones ambientalistas de todo el mundo, como Greenpeace o The Nature Conservancy vienen advirtiendo desde hace años acerca de este escenario. Y aunque cada vez está más cerca, nunca es tarde para hacer lo necesario para cuidar el planeta.
