El Ártico padece un “invierno cálido” por la crisis climática


La crisis climática en el Ártico es cada vez más evidente, con registros de temperaturas que superan los 20 grados centígrados por encima del promedio histórico. Estas anomalías han alertado a científicos y miembros de organizaciones ambientalistas como Greenpeace u Oceana, que advierten que este fenómeno afecta no solo a la biodiversidad del planeta, sino también a los patrones climáticos globales.
En febrero de este año, el Polo Norte registró temperaturas cercanas a los ¡0 grados centígrados! en plena temporada invernal. Pero además, las alteraciones climáticas de las últimas décadas han llevado a la región ártica a calentarse ¡hasta 4 veces más rápido que el resto del planeta!
Y de acuerdo con el informe “Global Climate Highlights 2024” del Servicio de Cambio Climático Europeo, Copernicus, 2024 fue el año más cálido registrado hasta el momento, con una temperatura media global de 15,10 grados centígrados.
Solo en el Ártico, las anomalías térmicas fueron de más de 1,34 grados centígrados. Es decir, que el año pasado fue uno de los más cálidos en la historia reciente de la región. Estos cambios tan drásticos son una prueba irrefutable de que el deshielo y el aumento de temperatura seguirán intensificándose en los próximos años. ¿El mundo estará preparado?
Las temperaturas extremas desencadenadas por la crisis climática
El aumento de temperatura en el Ártico superó por mucho los valores esperados por los expertos. Durante los primeros días de febrero de 2025, en el archipiélago de Svalbard (Noruega), se registraron valores de hasta 18 grados por encima del promedio habitual. Los meteorólogos no tienen dudas de la principal causa detrás de este calentamiento repentino: el cambio climático.

Expertos como Mika Rantanen, del Instituto Meteorológico de Finlandia, han destacado que este evento climático es uno de los más extremos de la historia humana. Mientras que el climatólogo Dirk Notz, de la Universidad de Hamburgo, ha advertido que la tendencia al derretimiento del hielo no se detendrá a menos que las temperaturas dejen de aumentar.
Pero esta inestabilidad climática no solo afectará a la región polar. El calentamiento del Ártico tendrá graves repercusiones sobre la circulación del aire en el planeta. Por lo que eventos climáticos extremos como olas de calor, sequías y tormentas severas se volverán cada vez más comunes en otras zonas del mundo.
¿Qué sucederá con el hielo marino?
Tal vez la mayor preocupación de los científicos por el aumento de las temperaturas del Ártico tenga que ver con la desaparición de su hielo marino. Durante febrero de 2025, una boya de monitoreo en la región registró temperaturas de hasta 0,5 grados centígrados en aguas que, comúnmente, permanecen congeladas durante las estaciones frías. Este dato confirma que el proceso de derretimiento ya está en marcha, lo que pone en riesgo toda la estabilidad del ecosistema polar.
Según Copernicus, hasta mediados de 2024 el hielo ártico se mantuvo estable, pero a partir del mes de junio comenzó a derretirse de forma acelerada. Ya en septiembre, cuando el hielo suele alcanzar su mínimo anual, la cobertura era la quinta más baja registrada desde el inicio de las mediciones satelitales.
Esta pérdida de hielo no solo deja sin hogar a especies como los osos polares y las focas, sino que también afecta las comunidades indígenas que dependen del hielo para su subsistencia. Pero además, reduce la capacidad del Ártico para reflejar la radiación, por lo que los océanos del planeta absorben más calor, y por lo tanto, se acelera aún más el calentamiento global.
¿Qué hay detrás del derretimiento del hielo del Ártico?

El calentamiento del Ártico es consecuencia de múltiples factores: por un lado, el aumento en la temperatura media del océano, que en 2024 alcanzó un récord de ¡20,87 grados centígrados! Además, científicos como Julien Nicolas, explican que las temperaturas anómalas de febrero estuvieron relacionadas con un sistema de baja presión sobre Islandia, que desvió corrientes de aire cálido hacia el Ártico.
Pero nada de esto sería tan grave si no por la constante emisión de gases de efecto invernadero, que desde hace décadas refuerzan el calentamiento en la región polar. Por este motivo, los expertos han advertido que, si no se detiene ya mismo la quema de combustibles fósiles, ciudades como Nueva York, Londres y Shanghái podrían enfrentar inundarse constantemente durante los próximos 20 años.
