El agujero de ozono alcanza su pico máximo desde 2015 y se ubica sobre Argentina


Según información provista por Copernicus, el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de la Unión Europea (CAMS), el agujero de ozono ha alcanzado su tamaño más grande desde el año 2015. Como lo indica su nombre científico (O3), el ozono es una sustancia conformada por 3 átomos de oxígeno.
La capa de ozono se forma en la estratósfera, a entre 10 y 50 kilómetros sobre la superficie, y sirve como barrera protectora tanto para los seres humanos, como para los ecosistemas del planeta. Además, cumple un rol crucial en la lucha contra el cambio climático.
Como el ozono es un gas inestable, es vulnerable a otros gases de efecto invernadero como el CFC-11, también conocido como clorofluorocarbono. Se estima que una sola tonelada de este gas, es tan destructiva como 5 mil toneladas de dióxido de carbono para la capa de ozono.
Se conoce como agujero de ozono al adelgazamiento de la capa de este gas que protege la vida en la Tierra de las radiaciones ultravioletas. Cuando los valores de O3 caen por debajo de las 220 Unidades Dobson, los científicos consideran que se ha formado un agujero de ozono (visible en imágenes satelitales).
Agujero de ozono: una visita inesperada en 2023
Por lo general, en el hemisferio sur del planeta, el agujero de ozono en la estratósfera comienza a formarse a mediados de agosto y se cierra hacia finales del mes de noviembre. Pero este año, los expertos de CAMS han presenciado un inicio del adelgazamiento que preocupa enormemente a la comunidad científica mundial: la capa de ozono registró valores mínimos en julio y agosto, es decir, más de 1 mes antes de lo normalmente previsto.
Entre las razones que podrían explicar este comienzo adelantado de la temporada de agujeros de ozono se encuentra la reciente erupción del volcán submarino Hunga Tonga. Este fenómeno ocurrió a finales de 2022, cerca de la costa de una de las 170 islas que conforman el país ubicado en el Océano Pacífico Sur.

Este fenómeno natural provocó un aumento considerable de la cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera. Los científicos consideran que esta presencia extra de vapores, generó una serie de procesos químicos que formaron nubes estratosféricas en los polos, desencadenando un retraimiento anormal de la capa de ozono.
Por otro lado, los expertos advierten que, a pesar de lo acordado durante la firma del Protocolo de Montreal, que está en vigor desde el año 1989, las industrias continúan emitiendo sustancias químicas que atentan contra la capa de ozono.
Consecuencias de la disminución de la capa de ozono en el calentamiento global
De acuerdo con la investigación realizada por los meteorólogos del CAMS, la erupción volcánica ocurrida en Tonga podría provocar un cambio radical en el clima de la Tierra durante los próximos 5 años. Y aunque un evento de esta clase no había ocurrido en la historia reciente, la comunidad científica teme que las enormes cantidades de vapor lanzadas por el volcán empeoren aún más el efecto invernadero en el planeta.
Esto podría provocar más olas de calor, sequías e incendios forestales alrededor del mundo. Pero además, es probable que genere un efecto dominó que termine afectando a la propia capa de ozono, acelerando su adelgazamiento. ¿Y qué sucederá cuando la capa de ozono se resienta? Aumentará la temperatura de la Tierra, acelerando también el cambio climático.

¿Es posible una recuperación total de la capa de ozono?
A pesar de que este año el agujero de ozono parece haber adelantado su llegada, la comunidad científica está convencida de que las campañas de concientización llevadas a cabo por organizaciones ambientalistas como Greenpeace durante años han logrado que las industrias disminuyan las emisiones de sustancias que deterioran la capa de ozono.
De modo que hay esperanzas de que, si se sigue trabajando en pos de la recuperación de esta barrera natural, en las próximas décadas pueda verse una verdadera mejoría. Sin embargo, los expertos hacen hincapié en que las sustancias contaminantes continuarán afectando a la capa de ozono durante mucho tiempo, por lo que la recuperación total podría demandar otro medio siglo.
