Cómo evitar la contaminación del suelo por desechos tecnológicos


Este artículo hace un llamado a las empresas para adoptar una mirada más sostenible y contribuir a reducir la brecha digital, cuidar el medio ambiente y generar nuevas cadenas de valor que impulsan la economía ¡Actuar distinto a cada paso es imperativo para proteger a nuestro planeta!
El refurbished como alternativa ecológica y sustentable
El avance tecnológico y la oferta constante del mercado nos impulsan a la compra de dispositivos con nuevas funciones y diseños.
La obsolescencia tecnológica se ve representada especialmente en los equipos de informática, en los que la necesidad de recambio surge por nuevos modelos, versiones de software con sistemas operativos mejorados y aplicaciones novedosas.
Así, la vida de los dispositivos tecnológicos se reduce notablemente a medida que pasa el tiempo y hace que nuestros aparatos electrónicos que estaban en uso queden obsoletos muy rápidamente, aunque su hardware siga funcionando.
Y todo esto impulsa a desecharlos sin tener en cuenta a dónde van a parar esos equipos y el daño que causamos al medio ambiente.
Según un informe, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (conocidas como TIC´s) son responsables de un 3% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales.
La pandemia del Covid-19 también ha acelerado el consumo y recambio de aparatos electrónicos, principalmente de PC´s, monitores, y portátiles.
La digitalización se estableció especialmente, en el teletrabajo y la educación virtual, principales segmentos adaptados para mantener su continuidad.
Las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (conocidas como TIC´s) son responsables de un 3% de las emisiones de dióxido de carbono mundiales
En términos de contaminación tecnológica no solo el uso de productos o la utilización de servicios tecnológicos tienen algún tipo de impacto sobre el medio ambiente.
La disposición final al término de su vida útil también conlleva riesgos que se debe tener en cuenta.
El principal problema con los Activos IT en desuso está en que se desechan junto a la basura y la contaminación que puede producir al acumularse, dado que los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos contienen sustancias químicas que contaminan el medio ambiente y al mezclarse con el resto de la basura, desprenden metales tóxicos, como el plomo, mercurio, cadmio y cromo, que se utilizan en su fabricación y son perjudiciales para la salud.
La correcta gestión de los residuos electrónicos implica entregarlos en un punto limpio o de recepción segura, de manera que los componentes reciban un tratamiento adecuado.
Por el contrario, si terminan en un basural a cielo abierto o son quemados en incineradores contaminan el suelo, el agua y el aire, ocasionando un grave impacto en el medio ambiente y poniendo en riesgo la salud de las personas, los animales y las plantas.
Sin embargo, los equipos que tienen valor comercial son destinados al proceso de acondicionado y aquellas partes que no, se reciclan y se destruyen, de acuerdo a normas ambientales, en una Planta de Reciclaje Oficial que emite el certificado correspondiente.
De esta manera se cierra perfectamente el proceso inverso del ciclo de vida de los Activos IT.
Este proceso, denominado Disposición de Activos de Tecnología de la Información (ITAD por sus siglas en inglés) está concebido para solucionar la problemática del fin de ciclo de vida de los activos de una organización.
Atendiendo a esta cuestión, necesitamos concientizar a la población que los residuos electrónicos no son basura y que la alternativa más indicada para recuperar los aparatos eléctricos y electrónicos de una manera económica, técnica y ambientalmente más eficiente que el reciclaje es la reutilización.
Su implementación debe realizarse de manera acorde y sustentable, con procesos seguros, certificados y auditables.
De este modo, las empresas consiguen ahorrar costos a la vez que recuperan el valor de los equipos en desuso.
Como resultado, los productos refurbished o “reacondicionados” son aquellos artículos que se destinan a la re-comercialización tras haber sido revisados, reparados y re-embalados y representan una excelente alternativa para aquellos consumidores que deseen adquirir productos tecnológicos de reconocida calidad pero que disponen de bajo presupuesto.
La gestión sostenible de los desechos tecnológicos no solo es una responsabilidad ambiental, sino también una oportunidad económica y social que nos invita a replantear nuestras prácticas de consumo y producción.
La adopción de estrategias como el refurbished, la correcta disposición de los residuos electrónicos y la concienciación sobre la importancia de reducir la obsolescencia tecnológica pueden marcar la diferencia en la lucha contra la contaminación del suelo y la crisis climática.
Estamos ante un momento crucial para cambiar la manera en que interactuamos con la tecnología, privilegiando el cuidado del medio ambiente y el bienestar de las futuras generaciones.
Actuar con conciencia y responsabilidad es el primer paso hacia un futuro más sostenible y equitativo, donde la tecnología sirva como herramienta para el progreso, sin comprometer los recursos naturales de nuestro planeta.
