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Río Sena: París volvió a tener playas libres de contaminación

Barco de paseo en el río Sena en París con la Torre Eiffel al fondo y un puente de piedra al centro.

Cómo se logró uno de los eventos más esperados por las comunidades parisinas. Las características de las nuevas y recuperadas playas libres de contaminación y el trabajo de las autoridades que lograron ofrecer alivio a la población en medio de la fuerte ola de calor. 

Finalmente, París volvió a tener playas libres de contaminación. El evento ocurrió en los primeros días de julio luego de 100 años cuando se abrieron las posibilidades para los bañistas de disfrutar de las aguas del río Sena. 

El dato central es que el episodio se dio justo durante el tránsito de una de las peores olas de calor de los últimos tiempos en la ciudad. Fue entonces que Pierre Rabadan, el Concejal de Deportes comunicó a la sociedad la información clave para disfrutar del nuevo centro de entretenimiento y actividades al aire libre:

  • El ingreso es gratuito, pero con capacidad para hasta 300 personas
  • No hace falta tomar reservas previas
  • Las restricciones de ingreso son por motivos de seguridad 
  • Las nuevas playas libres de contaminación cuentan con un sistema periódico de aguas controladas

Vale mencionar que la prohibición para bañarse en el río Sena estuvo vigente desde 1923 hasta 2025. En aquel momento se bloqueó la posibilidad de ingresar a estas aguas por contaminación y peligros por la navegación fluvial. 

Hoy las cosas cambiaron y luego de muchas idas y vueltas los parisinos y parisinas pueden sumergirse otra vez. Además, se volvió a abrir el puerto de Grenelle, el cual tiene un importante panorama visual a la Torre Eiffel. También se puso a disposición otro punto estratégico como es el barrio Bercy. 

El antecedente de este hito histórico de Francia ocurrió durante los Juegos Olímpicos del 20245. Fue en ese momento que se aplicaron pruebas tras un largo período de obras y una inversión de millones de euros. 

Ya en la reinauguración para esparcimiento público hubo gran convocatoria de ciudadanos que se dejaron ver disfrutando de las playas libres de contaminación.

El largo camino por obtener playas libres de contaminación

El anhelo de París por obtener playas libres de contaminación data de décadas ya que el saneamiento del río Sena se vio postergado durante mucho tiempo. 

En 2024 hubo una aproximación, pero el pueblo descreyó de las palabras de los funcionarios. Más precisamente, fue la alcaldesa Anne Hidalgo quien hizo una prueba en persona frente a la ciudadanía y a los medios de comunicación. 

Fue el 17 de julio de 2024 que Hidalgo puso el cuerpo y se sumergió en las cuestionadas aguas como prueba de los avances. Sin embargo, la reapertura oficial no ocurrió hasta casi un año después. 

Las obras de puesta a punto para recuperar las playas libres de contaminación ascendieron a más de 1.400 millones de euros. En un proyecto que lleva casi 10 años, desde el 1016 se viene trabajando para llegar hasta el celebrado objetivo actual. 

Según informaron los especialistas el principal problema que presentaba el Río Sena era una cuestión denominada “conexiones indebidas”. Esto se debe a que el sistema de residuos de la ciudad toca puntos en común con el cauce generando presencia de elementos indeseables.

Así fue que durante más de un siglo resultó imposible eliminar los agentes tóxicos que impedían a la población disfrutar de playas libres de contaminación. 

Pasado el tiempo, la tecnología llegó para ayudar a la tarea de recuperación del Sena. Al respecto, en la actualidad se colocaron plantas de tratamiento de aguas residuales. De esta manera, el vertido de aguas contaminadas se canaliza con la maquinaria adecuada para que no genere efectos de insalubridad. 

Por otra parte, se invirtió en infraestructura idónea para sostener todo este proceso a futuro. Tal es el caso del embalse de Austerlitz que evita desbordes en el sistema de las alcantarillas. 

Mientras tanto, se comunicó que los controles de las aguas serán intensivos y periódicos para evaluar eventual presencia de bacterias y gérmenes. Por supuesto, el principal objetivo es evitar cualquier tipo de daño a la salud pública. 

Este nuevo espacio de ocio llega a París justo en el punto en el cual la ola de calor expuso a las comunidades a temperaturas superiores a los 40 grados. Sin dudas un momento clave para retornar a las playas libres de contaminación en una de las ciudades más importantes del mundo. 

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